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En la vida del cocinero David de Jorge los números importan y mucho. Actualmente pesa 130 kilos. Justo el 50 por ciento de lo que hace dos años marcaba su báscula y para ello, el secreto está en Más de 100 recetas adelgazantes pero sabrosas (Debate), un libro en el que da cuenta de los platos (verduras emocionantes, salsa bechamel adelgazante, bonito con tomate y acelgas, higos con que¬so fresco, perdices guisadas, huevos revueltos con salmón, chile con carne adelgazante, sangría adelgazante, pastel de pollo asado) que ha preparado junto a su socio Martín Berasategui y que han cambiado su vida.

Adelgazar sin seguir una dieta estricta, disfrutando de la comida es el secreto de su éxito y para seguir sus pasos podemos meter las manos en la masa y cumplir sus 20 mandamientos sobre todas las cosas y un dogma de fe que te convertirán en una persona sana y feliz.

1. Quiérete mucho. Lo que los demás piensen de ti te la trae floja.

2. Ahora lo más urgente es no tener prisa. Tardaste en engordar, ten paciencia para adelgazar.

3. Busca la comida fresca, la tranquilidad y la alegría.

4. Aléjate de la gente tóxica, haz tu contabilidad y rodéate de los que merecen la pena. Si tu entorno es un caos, cámbialo.

5. A veces no hay respuesta en tus kilos. Acéptalo y avanza en tu objetivo de bajar peso.

6. Sonríe, hay problemas peores que el tuyo. Date un voltio por un oncológico y alucinarás en cinemascope.

7. Eres caprichoso, sí. Pon más lonchas de jamón en el bocata y olvídate de untarle mahonesa.

8. Eres finolis, sí. Cómete la cereza del pastel y no el pastel.

9. Eres paciente, sí. Espera con más calma a que todo el mundo se sirva en la mesa.

10. Eres participativo, sí. Comentando lo rico que está todo lo que comes y bebes.

11. Eres enamoradizo, sí. Vive con más intensidad para que cualquier emoción doble tu consumo de oxígeno.

12. Desconfía de quien nunca se dio el gustazo de comportarse en la mesa como un animal. De esa forma averiguas tus límites privados y la delgada línea que separa al gourmet del zampabollos.

13. Huele los alimentos, olfatea, disfruta de la textura, del aroma. Cierra los ojos y guíate con la boca. Paladea todo con agrado. Busca tu gusto. Siente. Observa. Recuerda. En lugar de reducirte, amplía. En vez de tragar, mastica.

14. Una vez iniciado el proceso de alimentarte con sentido común, parecerá que comes por primera vez y te convertirás en una tabla rasa. Lo borras todo, no hay registros. Todo sabe increíble. No encuentras antecedentes en el archivo y decidirás si te gusta. Gozarás con todo lo que te rodea. Te divertirás como nunca comiendo.

15. Desayuna por encima de todas las cosas. Sí, D-E-S-A-Y-U-N-A. Es la mejor comida del día, la raíz que permite que tu árbol esté vivo, tenga ramas y hojas y crezca sano. No te lo saltes por nada del mundo. Come algo a media mañana, almuerza, merienda y cena temprano. Dormirás como un cartujo. Métete con un poco de hambre en la cama y experimenta la sensación gozosa de amanecer con apetito. Cambia tu rutina y tus malos hábitos y no podrás escapar de este bucle saludable.

16. Cocinar es la mejor inversión a largo plazo que podrás hacer para ti mismo y los tuyos. En cada gesto se nos va la vida. Cúrratelo para que merezca la pena.

17. Encuentra las recetas que te permitan vivir mejor. Este libro es una mina.

18. Controla tu peso. No pierdas nunca el contacto con tu báscula. J-A-M-Á-S.

19. Si sumas, resta. Si restas, date un premio. Ayer cené carne asada y patatas, tomé pastel. Perfecto. Mañana come ligero, fresas de postre. Esta semana bajé un kilo. ¡Eres un titán! Date el gustazo y cómete algo emocionante, el chorizo de Pamplona en bocadillo es lo más.

20. Haz ejercicio. D-E-P-O-R-T-E. Camina. Nada. Monta en bici. Pasea. Corta el césped. Poda el seto. Anda por la orilla de la playa. Folla más con tu pareja o con la vecina o con tu compañero de piso, mejor con todo el equipo de waterpolo. Saca el perro a pasear y que vuelva a casa sacando la lengua. Pero mueve el culo y gasta la zapatilla. Suda y sufre un poco, mamón. O mamona.

* y un dogma de fe

1. Si eres obeso, busca ayuda profesional para acabar con esta pesadilla. De este lío no saldrás solo. Échale valor; si te lo propones, puedes. Tendrás que currar como un caimán, pero volverás a nacer. Recobrarás las ganas de vivir. Volverás a respirar por la nariz. Saltarás de la cama con las pilas a cien. Si te olvidaste de ti mismo por demasiado tiempo, da igual. Eres obeso, ¿no?, pues necesitas un médico. Sí, un M-É-D-I-C-O. Repito, un M-É-D-I-C-O. Levanta el culo del sofá, búscalo y hasta la victoria, vencerás.

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