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EL UNIVERSO DE LO SENCILLO

Pablo Arribas

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Fragmento

Prólogo

 

 

 

Esta es la historia de un sueño. De esa clase de sueños que uno siente que están ahí para hacerse realidad desde el primer momento que aparecen en la imaginación.

Estás a punto de comenzar un libro que nace para quedarse a tu lado. O, mejor dicho, dentro de ti. Decía Maya Angelou que «las personas olvidan lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca cómo las hiciste sentir». Quizá ese sea el secreto de El universo de lo sencillo, una obra que te hará reír, reflexionar, emocionarte y conectarte con esa parte de ti deseosa de vestirse de coraje y lanzarse sin reservas a la aventura de vivir.

Tienes en tus manos algo más que un libro de desarrollo personal. Tienes un libro que huele a martes por la noche, a la palabra exacta en el momento oportuno y al impulso necesario antes de un gran salto. Un libro único que huele a ilusión, ternura y, por momentos, cómo no… a hogar.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Si ya conocías El universo de lo sencillo sabes bien de qué te hablo; si, por el contrario, acabas de llegar, ponte cómodo, prepara una buena taza de café y enciende algunas velas, porque este rato es para ti. Para cuidarte, para escucharte, para coger impulso, para soñar. Prepárate para viajar entre innumerables metáforas y anécdotas inspiradoras que te llevarán desde el miedo y la seguridad hasta el amor y la reconfortante sensación de saberse merecedor de todo.

Se dice que lo que sale del corazón llega al corazón. Es por esto que a lo largo del libro conectarás con esa parte de ti que quizá no sabías que existía, con ese no-se-qué al que, tras un tiempo, le pones nombre y sonríes aliviado. Estas letras nacen con el firme convencimiento de dejarte claro que cada persona es única, sí, pero que todos estamos hechos de historias similares. Aquí encontrarás el abrazo que necesitaste en aquellos momentos en los que creías que eso que te ocurrió solo te pasaba a ti.

Puedes estar tranquilo: todos hemos soñado, amado y tropezado en algún momento. No pasa nada. En los siguientes capítulos descubrirás que nuestra misión en la vida no es acertar, sino dirigir nuestros pasos con un sentido y construirnos como la persona que queremos llegar a ser. Suena bien, ¿verdad?

Este libro es un llamamiento al valiente que habita en cada uno de nosotros. A ese cazador de oportunidades dispuesto a dar un paso al frente y arriesgar, a seguir a pesar del miedo porque «esa aventura no se la pierde» y a amar sin mirar atrás porque tiene claro que «lo que quiere… o nada». En lo más profundo de nosotros existe un héroe dispuesto a construir sus sueños. Reúne todo el coraje que atesoran estas páginas y luego sal ahí fuera a por ellos. Sé el guardián de tu vida.

Vas a comenzar a leer el libro que será un aprendizaje de vida y para la vida: la tuya. Porque solo hay una y mañana ya es tarde. Si aquí has venido a vivir, ahora es el momento y tú eres la persona.

Tienes en tus manos un sueño; el sueño de Pablo Arribas: llegar al corazón de las personas a través de la sencillez, el amor y la valentía.

Bienvenido a El universo de lo sencillo.

¿Soñamos?

NEKANE GONZÁLEZ

formadora emocional y cofundadora de
Reparando Alas Rotas (@ReparandoAlas)

Antes de empezar

 

 

 

—Quiero escribir un libro que no exista.

—Pablo, ningún libro existe antes de ser escrito.

—Ya, pero yo quiero escribir un libro que no exista.

Cuando el 21 de enero de 2013 llegué a Belfast tras haber dejado mi trabajo y mi ciudad natal, Madrid, lo hice con una intención: escribir el libro que me hubiera gustado encontrar en las librerías. Hoy —gracias a miles de horas de dedicación y al incondicional apoyo de quienes sin duda puedo llamar amigos— creo haberlo conseguido.

Si estás familiarizado con libros de desarrollo personal, pronto te darás cuenta de que lo que tienes en tus manos no es un libro al uso dentro del ámbito profesional. En él, a pesar de ser su fundamento, no vas a encontrar grandes datos o investigaciones acompañando a cada idea, sino un conjunto de 50 reflexiones escritas desde la sencillez del lenguaje, el sentido del humor y la complicidad de quien, como tú, no es ajeno a los continuos aprendizajes que exige una vida a pleno corazón.

A través de las siguientes páginas quiero dejarte claro un mensaje: esta es tu vida y de nadie más. Tienes derecho a inventártela y perseguir tus ilusiones sin necesitar para ello el permiso del acierto, la maestría o la opinión de los demás. Tienes derecho a equivocarte, a pensar en grande y, sobre todo, a intentar convertirte en la persona que tú quieras.

Tras años de estudio he llegado a la conclusión de que nuestro verdadero valor se forja a golpes de coraje y que cualquier forma externa de medirnos supone una mera arbitrariedad. No somos lo que conseguimos, sino lo que con valentía nos atrevemos a perseguir. Cada vez que nos enfrentamos a nuestros miedos, a nuestro pasado o a nuestros límites en lugar de dejarnos llevar por la inercia proclamamos nuestra individualidad, cambiando con ello el curso del destino. Nuestro destino.

He elaborado cada capítulo con especial atención y cuidado con el objetivo de que tras alguna frase, párrafo o destacado encuentres un instante de inspiración, convencido de que, como escribe el doctor Mario Alonso Puig, «no somos cubos vacíos que hay que llenar, sino fuegos que hay que encender». Creo firmemente que cada persona debe construir su propio destino y que, aunque existen guías, consejos o faros que seguir, no hay un solo libro que pueda abarcar una receta definitiva. Es por esto que El universo de lo sencillo es una obra incompleta en la que falta la parte más importante: la tuya. Comparto contigo la ilusión de que leas las siguientes páginas de manera reposada, espaciada y, a ser posible, con un lápiz en la mano. Una vez lo tengas, subraya lo que te guste, tacha lo que no compartas y anota al margen cualquier idea que te inspire. El resultado final será tu verdadero libro.

Si a lo largo de estos años has seguido la evolución de El universo de lo sencillo a través de las redes, quiero de corazón darte las gracias, pues la oportunidad de escribir este libro nace de ti; si, en cambio, lo acabas de descubrir, te doy la bienvenida a este espacio de ilusión, optimismo e inspiración para crecer desde la sencillez.

No te olvides de compartir tus aprendizajes y comentarios en la red a través de #LibroEUDLS o #EUDLS.

Invéntate la vida

 

 

 

El éxito está en el movimiento y en la osadía. Muévete. No pares de hacerlo. Invéntate el camino. Invéntate a ti mismo, pero no pares. Nuestro mundo, nuestras reglas.

 

ENRIC OCHOA-PRIETO

En un estudio sobre creatividad y pensamiento divergente, un reconocido profesor propuso a los voluntarios que escribieran en un papel todos los usos que se les ocurrieran para un clip. Mientras que la mayoría se rebañaba la cabeza para escribir más de diez o quince, a alguien se le ocurrió preguntar: «¿El clip podría estar hecho de goma y medir 60 metros? ¿Tiene que ser un clip tal y como lo conocemos?».[1]

Y nuestra vida, ¿tiene que ser tal y como la conocemos?

Cuando estudias la carrera de Periodismo, como es mi caso, una de las primeras lecciones que te enseñan para redactar una noticia con propiedad es La regla de las 5 W. Según esta norma, para que un artículo esté completo, debe incluir Who, What, Where, When y Why (además de How). Casi todas estas preguntas pueden responderse con relativa facilidad. Sin embargo, hay una que resulta más complicada y que distingue a los buenos de los malos periodistas: el porqué.

En un mundo que circula a toda velocidad, es necesario hacer una pausa para preguntarnos si estamos corriendo porque corren los demás o porque verdaderamente nos dirigimos a algún sitio. El porqué es nuestra pregunta. ¿Hacemos las cosas porque siempre se han hecho así o las hacemos porque realmente creemos en ellas? ¿Actuamos movidos por la inercia de los acontecimientos o por el sentir de nuestro propio corazón?

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De una manera u otra, todos estamos expuestos a los dictados de la sociedad. Nos vestimos como la moda quiere que nos vistamos, escuchamos lo que la radio propone que escuchemos y estudiamos lo que el entorno y el mercado consideran que es mejor. Hasta cierto punto, no deja de ser necesario que entre los miembros de una sociedad existan puntos de encuentro donde poder generar comunidad. Sin embargo, una excesiva cesión de nuestras elecciones puede convertirse en un lastre para el desarrollo de nuestro potencial y el florecimiento de nuestra individualidad.

¿Realmente tenemos que casarnos entre los veinte y los treinta años? ¿Son Tailandia, Punta Cana y Nueva York los destinos a los que hay que ir? ¿Debemos ahorrar para comprar una casa en la que vivir el resto de nuestra vida? No y sí. No, si la razón de hacerlo es que lo ordena el mundo; sí, si el deseo de hacerlo pertenece verdaderamente a nuestro interior.

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Vivimos rodeados de mensajes y refuerzos (positivos o negativos) que crean dentro de nosotros la idea de que existen unos caminos más adecuados que otros. Aunque en cierto modo —y para el devenir de la felicidad— esto no es del todo falso, sí provoca que una gran parte de nuestras decisiones sea tomada desde el deseo de acertar en lugar de hacerlo desde la celebración que supone el mero ejercicio de elegir. «La libertad —declaró Manuel Azaña— no sé si nos hace más felices, pero nos hace más hombres.» En otras palabras, no es el acierto lo que nos convierte en personas de valor, sino el coraje de atrevernos a dejar un trocito de felicidad a cambio de ser dueños de nuestro propio destino.

Tendemos a ver la vida como un cruce de caminos en lugar de verla como una amplia y virgen explanada. Así, ante cada situación, nos preguntamos «¿Cuál será el camino correcto?», en lugar de preguntarnos «Y yo, ¿adónde quiero ir?».

 

Movidos por el deseo de cumplir con las expectativas, a menudo olvidamos la máxima de la libertad: siempre y cuando nuestras decisiones no supongan un prejuicio para los demás, tenemos derecho a vivir como queramos. O, lo que es lo mismo, tenemos derecho a inventarnos la vida.

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Inventarse la vida es abandonar los tendría y los debería para hacer de nuestra existencia nuestra propia obra. Sin copias. Sin imitaciones. Es colocar delante de cada acción o decisión que llevemos a cabo un porqué. No como un acto de rebeldía, sino como un ejercicio de responsabilidad. Es, en definitiva, poner los recursos del mundo al servicio de nuestros deseos en lugar de nuestros deseos al servicio de todo el mundo.

Imagina que antes de nacer pudieras echar un ojo a todas las riquezas de la vida. Sus paisajes, sus ciudades, su gente… En definitiva, a todo su inmenso abanico de posibilidades. Ahora imagina que, tras haberlo contemplado todo, pudieras elegir. ¿Vivirías donde vives? ¿Trabajarías en lo que trabajas? ¿Elegirías las mismas aficiones? Seguramente no.

 

No esperes a que la vida te ponga en las manos tu plan perfecto. Eso nunca ocurrirá. Si el trabajo que amas no existe, invéntalo; si la casa de tus sueños no está en el mercado, constrúyela; si tu ilusión nunca ha sido realizada, persíguela.

Para una vida auténtica es necesario dar el salto de la costumbre de elegir entre lo existente a la valentía de elegir entre lo imaginable, desde las decisiones más pequeñas hasta las más grandes.

Haz tuya la aventura de vivir.

Invéntate la vida.

Enciende el mundo

Nuestro miedo más profundo no es el de ser inapropiados. Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta.

 

MARIANNE WILLIAMSON

 

Cada vez que una persona brilla, no se nos advierte de su grandeza, sino de la grandeza de todos los hombres. Cuando Edmund Hillary —por citar un ejemplo— alcanzó en 1953 la cumbre del Everest, no mostró su superioridad sobre el resto de los mortales, sino que abrió caminos de posibilidad para que otros pudieran realizar su misma hazaña. Por este motivo, quien atenta contra la brillantez de una persona —sea en la forma que sea— , lo hace contra la brillantez de toda la humanidad.

Dentro de cada uno de nosotros tiene lugar un combate: A un lado, con albornoz, zapatillas de andar por casa y lema «A mí déjenme tranquilo», nuestra necesidad de comunidad y conexión; al otro, con zapatillas de deporte, guantes de acero, estómago vacío y a grito de «Quiero comerme el mundo», nuestro anhelo de individualidad. Si bien somos resultado de una fuerza natural que nos empuja a permanecer compactos y homogéneos, también lo somos de una luz interior que nos pide salir con vehemencia. Es la luz de nuestra singularidad, de aquello que nos distingue y nos hace especiales. Si todos disponemos de esta fuerza, ¿por qué vivir a oscuras?

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Los grandes saltos en la historia han sido consecuencia de un acto de rebeldía. Cada vez que un pueblo ordenaba construir una muralla que cercara su ciudadela, una parte del mundo se resentía; por el contrario, cuando alguien decía «Traspasemos aquella colina», el mundo entero avanzaba. Nada de lo que hoy nos rodea sería como lo conocemos de no ser por personas que decidieron desmarcarse y actuar sin esperar la aprobación o el permiso de los demás. «Si le hubiera preguntado a la gente qué quería, me habrían dicho que un caballo más rápido», declaró el revolucionario Henry Ford. Evolucionar implica siempre dar un paso fuera de la manada.

En un m ...