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ILLUMINAE. EXPEDIENTE_01 (ILLUMINAE 1)

Amie Kaufman / Jay Kristoff

5


Fragmento

Bien, aquí tiene el expediente por el que casi me matan, directora.

No la aburriré con la cantidad de bases de datos que hemos saqueado, la cantidad de años luz que hemos tenido que saltarnos, o la cantidad de niños llorosos, encantadores, que han quedado huérfanos al compilarlo: la dificultad ya va incluida en nuestros honorarios. Pero estos trapos sucios están ahí fuera, si uno sabe dónde buscar. Parece que sus equipos de limpieza no fueron tan exhaustivos como a usted le gustaría, y esta guerra corporativa suya no es tan secreta como usted esperaba.

Encontrará aquí compilado en copia física todo el material sensible que hemos podido desenterrar sobre el desastre de Kerenza. Se han incluido escaneos de la documentación original cuando ha sido posible. El jaleo empieza con la destrucción de la colonia de Kerenza (hoy hace un año) y continúa de manera cronológica con los sucesos a bordo del portaeronaves Alexander y la nave científica Hypatia en la medida en que los hemos podido reconstruir.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Todos los datos visuales y de audio se incluyen en su formato original junto con sus transcripciones por escrito. Todas las anomalías gráficas y tipográficas figuran en los archivos originales. Los comentarios de mi equipo están indicados con el icono de un clip. La AUT censuró ciertos documentos escritos, y nuestros técnicos los han tenido que reconstruir, aunque las palabras malsonantes se han mantenido censuradas siguiendo sus instrucciones. Cierto, es una historia que arranca con la muerte de miles de personas, pero Dios nos libre de que contenga palabrotas.

El Grupo Illuminae

«En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.»

—Orwell

Creación: 30/01/75

Entrevistador: Hábleme sobre lo de ayer.

Kady Grant: Estaba en clase cuando empezó. Sonará estúpido, pero rompí con mi novio por la mañana, y él estaba allí mismo, en la otra punta del aula. Estoy mirando por la ventana, pensando en todo lo que le diría a ese imbécil, cuando esas naves pasan volando sobre nosotros y empiezan a temblar todas las ventanas.

Entrevistador: ¿Sabía usted que estaba sucediendo algo?

Kady Grant: No. Una invasión no es lo primero que se te pasa por la cabeza. El asentamiento de Kerenza no era lo que se dice «legal», pero aun así teníamos tráfico en los alrededores de la mina y la refinería. Me imaginé que sería algún transporte volando muy bajo y me volví a concentrar en el batacazo que se iba a llevar el idiota de mi ex.

Entrevistador: ¿Cuándo se percató de la invasión?

Kady Grant: Eso fue cuando empezaron a sonar todas las alarmas. Algún lumbreras que ahora estará muerto hizo sonar las alarmas de los puertos espaciales. El Defiant —nuestra nave de protección del WUC— había transmitido una señal de alerta para informarnos de la llegada de una gente hostil fuertemente armada, y…

Entrevistador: ¿Cómo sabe usted que el Defiant transmitió una señal de advertencia?

Kady Grant: Se me dan bien los ordenadores. Quería saber lo que estaba pasando en el puerto, así que eché un vistazo.

Entrevistador: ¿Procedió a la evacuación en ese momento?

Kady Grant: Hace usted que parezca mucho más organizado de lo que fue.

Entrevistador: ¿Y cómo fue?

Kady Grant: Todo paz y tranquilidad, aparte de los gritos y las explosiones.

Entrevistador: ¿Cómo salió de allí?

Kady Grant: Practico el pensamiento lateral.

Entrevistador: Lo cual significa que utilizó su ordena…

Kady Grant: Lo cual significa que rompí una ventana.

Entrevistador: Ah.

Kady Grant: Tenía una camioneta en el aparcamiento. Cogí prestada la de mi madre porque no quería volver a casa en metro con él. Tener allí la camioneta me salvó la vida. Vi a uno de mis profesores en el aparcamiento, y apareció en el cielo ese cacho de metal con un estruendo, y…

Entrevistador: ¿Señorita Grant?

Kady Grant: Por un momento creí que me había dejado las llaves en mi mesa, así que vacié la bolsa y lo desparramé todo; supongo que sabía que ya no me haría falta nada de aquello, qué curioso, ¿verdad? Sin embargo, encontré las llaves en el fondo y me subí a la camioneta, y justo cuando pongo el motor en marcha, miro por la ventanilla y ahí está él de pie, mirándome. Le juro que…

Entrevistador: Un momento, están actualizando la lista de supervivientes. ¿Cuál era el nombre que buscaba?

Kady Grant: Ezra Mason.

Entrevistador: Lo tenemos. Está en el Alexander.

Kady Grant: [Inaudible.]

Entrevistador: ¿Se encuentra bien como para continuar, señor Mason?

Ezra Mason: Estoy bien. Me duele el hombro.

Entrevistador: Pediré a un celador que le traiga más pastillas. ¿Qué me decía sobre cómo escapó del instituto?

Ezra Mason: Nunca había visto nada parecido. Todo ese montón de gente, y los gritos. Profesores. Alumnos. Quiero decir que nos conocíamos los unos a los otros. En una colonia tan aislada, prácticamente todo el mundo se conoce. Pero fue como si todos perdiesen la cabeza. Recuerdo que me vi empujado por el gentío y me pregunté por qué notaba blando el suelo del pasillo. Y entonces me di cuenta de lo que estaba pisando.

Entrevistador: ¿Y cómo salió usted?

Ezra Mason: Mido uno noventa y seis, y he jugado en la punta de la defensa del equipo de geeball del instituto. Una vez golpeé a un receptor tan fuerte que lo tuvieron que identificar con el ADN.

Entrevistador: ¿Adónde fue usted después del primer ataque con misiles?

Ezra Mason: Todos se dirigían a la estación de metro, pero yo pensé que, con los estallidos de las bombas, lo último que alguien querría es quedarse enlatado en un túnel bajo el hielo. Así que…

Entrevistador: Espere, ¿es que tenían ustedes una red de metro? Creía que se trataba de un asentamiento ilegal, ¿no?

Ezra Mason: Mira, colega, la mina de Kerenza ha funcionado veinte años sin que nadie se entere. Ahí vivían familias enteras. ¿Sabes lo lejos que estamos del Núcleo?

Entrevistador: Tal vez más lejos de lo que usted cree…

Ezra Mason: ¿Qué demonios quieres decir con eso?

Entrevistador: Nada. Discúlpeme.

Entrevistador: ¿Qué me decía sobre el metro?

Ezra Mason: Sí… claro. Básicamente, no me quería arriesgar a bajar ahí, así que me largué por la salida de incendios y regresé al aparcamiento, aunque tal vez no fuese el mejor de los planes, dado que no tenía coche. Y entonces me pongo a mirar a mi alrededor, del cielo llueve el fuego y aun así me congelo porque la sensación térmica en Kerenza puede llegar a los cuarenta bajo cero en un mal día. Y allí está ella.

Entrevistador: ¿Quién?

Ezra Mason: Mi ex novia, que me había dejado como unas tres horas antes. Así que fue… incómodo.

Entrevistador: ¿Qué hizo usted?

Ezra Mason: Bueno, me imaginé que había bastantes posibilidades de que me atropellase si me quedaba delante de la camioneta, así que le di unos golpecitos en la ventanilla y dije algo así como: «Qué buen día para un paseo en coche» y, en ese momento, la batería antimisiles del sur­este se desintegró a causa de lo que supongo que fue un misil. Tal vez deberías apuntar en tu informe que esas cosas no sirven, ya sabes, contra los misiles.

Entrevistador: ¿Y ella le dejó entrar, entonces?

Ezra Mason: Me dejó entrar. Supongo que pensó que no me odiaba lo suficiente como para dejar que me borrase del mapa un escuadrón asesino de BeiTech. Aun así, se lo estuvo pensando durante un minuto.

Entrevistador: ¿Cómo sabía usted que BeiTech estaba detrás del ataque?

Ezra Mason: Creo que lo que más los delató fue el logotipo gigantesco de BeiTech en la nave de guerra suspendida sobre nosotros. Había salido de entre las nubes y, para entonces, ya se estaba cargando el resto de los silos defensivos.

Entrevistador: ¿Se refiere usted con «nave de guerra» al acorazado Lincoln de BeiTech?

Ezra Mason: Sí, claro. Eran ellos. XXXXXXes. Un momento, ¿puedo decir tacos en este rollo?

Entrevistador: ¿Y qué sucedió a continuación?

Kady Grant: Salimos pitando del aparcamiento como si estuviéramos en la persecución de una peli. Algún memo había aparcado el coche delante de la salida y la bloqueaba, pero la camioneta era un todoterreno, así que lo embestimos.

Entrevistador: ¿Cómo estaban las cosas fuera del instituto?

Kady Grant: Había muchas explosiones, y un montón de gente muerta, civiles que trabajaban para una XXXida compañía minera. A ver, imagínese usted que es una corporación interestelar, ¿vale? Entonces descubre que uno de sus competidores tiene montada una explotación minera ilegal. ¿Qué hace usted: (a) informar a la AUT y disfrutar mientras le llueven las sanciones, o (b) lanzar una flota de ataque y aniquilar a todo hombre, mujer y niño sobre la faz del planeta? ¿En qué demonios estaba pensando BeiTech?

Entrevistador: Lo que tenemos que hacer usted y yo es centrarnos en lo que ha pasado en Kerenza. Reunir información sobre el ataque es lo mejor que podemos hacer ahora mismo para colaborar.

Kady Grant: No me lo puedo creer.

Entrevistador: Señorita Grant…

Kady Grant: Vale, fenomenal. Cogimos la arteria principal, y Ezra encendió la radio. Por un segundo pensé que el muy idiota estaba intentando ponerle la banda sonora apropiada a la situación o algo así, pero estaban retransmitiendo un mensaje de emergencia. Nos decían que nos dirigiésemos al puerto espacial y que nuestra flota de investigación iba a hacer descender unas lanzaderas que nos llevaran a todos ahí arriba, en órbita.

Entrevistador: ¿Se dirigieron entonces al puerto espacial?

Ezra Mason: Sí. Puse la radio a ver si pillaba una música apropiada para una huida, pero estaban retransmitiendo un mensaje de emergencia que decía a todo el mundo que fuese al puerto para la evacuación. Y eso es lo que tratamos de hacer, pero había coches por todas partes, y un camión había volcado en la calle. Kady casi nos hace dar una vuelta de campana, y cuando me ofrecí para conducir, pues…, me llamó algo muy fuerte.

Entrevistador: Ya veo.

Ezra Mason: Te lo puedo repetir si quieres, pero…

Entrevistador: Así está bien, señor Mason.

Ezra Mason: El señor Mason es mi padre, y todavía no me has dicho por qué no puedo verlo.

Entrevistador: Es necesario que usted nos dé el parte corres­pon­diente antes de que pueda tener contacto con ningún civil, señor Mason. Quiero decir…, Ezra.

Ezra Mason: «Contacto con ningún civil». Guau. Que es mi padre, colega. Digo yo que vosotros aún tenéis padres, ¿no? ¿O es que en estos tiempos todo el mundo en la grandiosa Autoridad de la Unión Terrana se cría en uno de esos tanques?

Entrevistador: ¿Por qué no se limita a contarme lo que sucedió a continuación?

Ezra Mason: Que BeiTech voló el XXXX puerto espacial, eso es lo que pasó a continuación. Lanzaron media docena de misiles y lo convirtieron en un agujero de humo en el hielo. Yo jugaba al geeball con uno de los miembros del personal de tierra, Rob Flynn. Burton, nuestro vecino de la puerta de al lado, trabajaba en los muelles de cuarentena. También estaba esta chica, Jodie Kingston, la conocía desde segundo de Secundaria. Trabajaba en las torres de comunicaciones del puerto. Ella fue…

Entrevistador: ¿Ezra?

Ezra Mason: Vaya, me acabo de dar cuenta. Ella fue la primera chica a la que besé…

Entrevistador: ¿Necesita un minuto?

Kady Grant: No, lo que necesito es acabar con esto. Cuando desapareció el puerto espacial, era complicado saber adónde ir. Principalmente, nos dedicamos a esquivar las explosiones. El suelo temblaba. Al principio pensé que eran los impactos de los misiles. Entonces me di cuenta de que esos impactos estaban resquebrajando la plataforma de hielo que había bajo los cimientos de la colonia.

Entrevistador: ¿Tiene usted algún tipo de formación en Geología?

Kady Grant: Tengo diecisiete años; por supuesto que no la tengo, pero ahí estaban esas grietas enormes que se abrían en el suelo, lo bastante grandes como para tragarse un coche. Y, antes de que me pregunte cómo lo sé, vi cómo sucedió. Había niños en la parte de atrás.

Entrevistador: Entonces, iban ustedes en coche por la ciudad, y ¿qué sucedió a continuación?

Kady Grant: Ezra quería encontrar a su padre, que trabajaba en la refinería, pero le dije que no podríamos atravesar el río de gente que salía de allí. Su padre es un tío grandote, como Ez. Le dije que estarían evacuando a todos a la vez, y que teníamos que confiar en que sería capaz de mantenerse en pie. Si nos metíamos ahí dentro, alguien podía robarnos la camioneta, y entonces sí que estaríamos perdidos. Vi a una mujer que tiró a un tío de un quad y se largó en él con su hijo. Vi a un guardia de seguridad que disparaba a un tío que trataba de subirse en la parte de atrás de su camioneta. No íbamos a poder llegar hasta la refinería. Yo, en cambio, quería ir a buscar a mi madre y a mi prima Asha. Mi padre estaba fuera del planeta —trabaja en turnos rotativos en la Estación de Salto Heimdall—, así que mi madre y yo estábamos solas. Ella es patóloga, y se dedicaba a la investigación, trabajaba en el centro médico. Asha estaba allí en formación.

Entrevistador: ¿Quiere que busque el nombre de su madre en las listas?

Kady Grant: No, consiguió salir. Está aquí, en la Hypatia. La vi antes de mi entrevista.

Entrevistador: ¿Y su prima?

Kady Grant: No, ella no lo consiguió.

Entrevistador: Lo siento.

Kady Grant: Ya.

Entrevistador: Bueno, ¿entró Ezra en razón? ¿Fueron ustedes a buscar a su madre?

Kady Grant: Empezamos a hacerlo. La madre de Ezra no vivía con él, así que la mía se había pasado un año entero dándole de comer. Creo que ella estaba más molesta que nadie con la ruptura. Nos dirigíamos a su laboratorio, y a esas alturas ya había gente en las calles, en todoterrenos, montados en quads, gente a pie. El suelo se estaba agrietando, se desprendían cascotes de los edificios, y esa nave gigantesca de BeiTech estaba ahí en el cielo, todo el rato, machacando nuestras defensas con misiles. Las lanzaderas despegaban con los civiles que iban evacuando. El ruido era tal que pensé que me sangrarían los oídos. Y, encima de todo eso, Ezra decide entonces ponerse a criticar mi forma de conducir.

Entrevistador: Cuesta creer que hayan roto ustedes.

Kady Grant: No tiene usted ni idea. De todas formas fue entonces cuando la mitad del edificio de los multicines se nos cayó encima de la camioneta.

Entrevistador: … Espere, ¿cómo?

Ezra Mason: No sé cuánto tiempo estuve inconsciente. Recobré el sentido y pensé que el cielo estaba cubierto de telarañas. Y entonces me di cuenta de que lo estaba mirando a través del parabrisas destrozado, y que estábamos enterrados debajo de medio edificio. La camioneta estaba destrozada, Kady estaba a mi lado y tenía toda la cara cubierta de sangre, y yo no era capaz de encontrarle el pulso. Así que la saqué a rastras de los restos de la camioneta, empecé a hacerle un boca a boca, y fue entonces cuando me arreó, su señoría.

Entrevistador: ¿Le pegó?

Ezra Mason: Sí, en plena cara. Tiene buena puntería, también. Yo qué sé. Creyó que estaba tratando de besarla. Se había dado un golpe en la cabeza, estaba hecha un lío. Y estamos a punto de empezar a gritarnos el uno al otro cuando nos damos cuenta de que el cielo está lleno de cazas Cyclone, así que me imaginé que debía de haber llegado la caballería.

Entrevistador: ¿Aún podía ver el Lincoln?

Ezra Mason: No, pero pudimos ver que habían alcanzado la refinería. Estaba cubierta de…, yo qué sé. Es difícil describirlo. ¿Algo parecido a una niebla? Pero era negra. Y se desplazaba por el aire con mucha lentitud, espesa como la melaza. No era humo, era algo diferente.

Entrevistador: ¿Ha dicho que su padre trabajaba en la refinería?

Ezra Mason: Claro. Así que en ese momento por supuesto que quiero ir a buscarlo, y Kady todavía quiere ir a buscar a la señora Grant. Y el glaciar se está resquebrajando, y el cielo está en llamas. Y entonces me parece ver tropas terrestres de BeiTech en la distancia. Y entonces lo dije.

Entrevistador: ¿Qué fue lo que dijo?

Kady Grant: Dijo: «Menudo día que has elegido para darme la patada, Kades».

Entrevistador: ¿De verdad le dijo usted eso?

Ezra Mason: Sí. Y entonces se monta una tremenda, Kady me está gritando, y yo le respondo a gritos. Todo este rollo que ha ido creciendo y se ha estado cociendo de puertas para adentro durante el último año. Yo la quería y eso. La quiero. Pero es que tiene esa forma de… Menuda estupidez. El mundo se acaba a nuestro alrededor, y nosotros nos gritamos por las solicitudes de la universidad, el compromiso y toda esa XXXXXX. Es que no hay quien se lo crea.

Entrevistador: Tiene usted diecisiete años, ¿verdad?

Ezra Mason: Casi dieciocho.

Entrevistador: Entonces sí, yo me lo creo.

Ezra Mason: Muy gracioso, colega. Me parto.

Entrevistador: ¿Y qué pasó a continuación?

Ezra Mason: Que me largué. Ella me dijo que estaba haciendo el tonto, pero yo solo estaba… furioso. Y mi padre es lo único que me queda, así que…, sí. Eché a correr hacia la refinería, con coches ardiendo y edificios hechos polvo por todas partes. Vi un Cyclone estrellarse contra un bloque de apartamentos justo delante de mis narices. Sentí el calor en la piel. Yo solo trataba de no llamar la atención e ir acercándome a la planta, pero había tropas de BT por todas partes. Unos matones enormes con protecciones blindadas, vestidos con camuflaje de invierno, que llevaban unas armas con las que se podría matar a un glaciosaurio. La verdad es que no tenía ningún plan. Solo tenía que encontrar a mi padre. No sabía lo que iba a hacer cuando llegase a esa niebla negra. Pero resultó que eso no iba a ser un problema.

Entrevistador: Y eso ¿por qué?

Ezra Mason: Bueno, porque me dispararon.

Entrevistador: ¿Le dispararon?

Kady Grant: Yo tampoco me lo podía creer. Esos hijos de XXXX se tenían que haber controlado. Claro, como ellos no iban a tener que aguantar después sus…

Entrevistador: Ha dicho que se separaron en ese momento. ¿Cómo supo que le habían disparado?

Kady Grant: Al principio me dirigí a pie hacia el laboratorio de mi madre, pero había tropas de BeiTech en el camino. Estaban aterrizando transportes y desplegando soldados y vehículos todoterreno. Estoy bastante segura de que estaba un poco aturdida por el golpe en la cabeza. Sé que me detuve a vomitar en un momento dado. Pude ver que había lanzaderas despegando junto a los laboratorios para evacuar a la gente, así que esperaba que mi madre fuese en una de ellas. Sabía que no iba a poder cruzar la ciudad para llegar hasta ella. No iba a poder llegar a ninguna parte sin otra camioneta. Así que le robé una al personal de BeiTech.

Entrevistador: Perdone, que usted ¿qué?

Kady Grant: Me suelen subestimar. Creo que es porque soy bajita.

Entrevistador: ¿No quisieron recuperarla?

Kady Grant: Es probable, pero estaban muy atareados apartándose de mi camino. Además, yo me conocía bien el centro de la ciudad, y ellos no. Giré en unos cuantos ángulos rectos por detrás del complejo comunitario y arranqué de cuajo las puertas de la camioneta. Sin embargo, cuando salí por el otro lado, los había perdido. Nuestra gente no tenía armas con las que dispararme, y los otros pensaban que era de los suyos, supongo.

Entrevistador: ¿Qué pasó después?

Kady Grant: Estaba esa nube negra asquerosa que descendía de la atmósfera hacia la refinería, y yo sabía que era allí donde estaba Ezra. Me han dicho que fue un ataque biológico de alguna clase. ¿Es eso cierto?

Entrevistador: No lo sé. Ha dicho usted que dispararon a Ezra, así que supongo que lo encontró, ¿no?

Kady Grant: Enfrente de una sección de las tropas de BeiTech, sangrando por todas partes. Aluciné cuando vi todo aquello.

Entrevistador: ¿Pudo sacarlo de allí?

Kady Grant: Pues, mmm… ¿Podrían acusar a alguien de algo de lo que pasó allá abajo?

Entrevistador: Han aniquilado a una cuarta parte de mi personal. Ninguno de nosotros va a echarse a llorar si me dice que se cargó a un escuadrón de BeiTech para llegar hasta él.

Kady Grant: Como le decía, soy bastante pequeñita, y todo estaba cubierto de sangre. Supongo que se me resbaló el pie sobre el acelerador. Me costaba llegar al pedal, ¿sabe? Me llevé por delante a unos cuantos de ellos y me detuve justo al lado de Ezra.

Entrevistador: ¿Qué hizo él?

Kady Grant: Me dijo: «Qué tal, Kades». En serio, menudo regalito de tío. Como la camioneta ya no tenía puerta, le resultó sencillo subir, y salimos de allí como si estuviéramos intentando dejar atrás una tormenta de nieve. Vimos que había lanzaderas que descendían a las afueras de la ciudad y no tenían logotipos de BeiTech, así que nos arriesgamos. Teníamos la esperanza de que fuesen vehículos de evacuación enviados por nuestra flota de investigación.

Entrevistador: ¿Y después qué?

Ezra Mason: No me acuerdo de mucho. Creo que hice una broma pidiéndole que me dejara ver su carnet de conducir y el seguro, porque, ya sabe, acababa de atropellar a una panda de…

Entrevistador: Lo capto.

Ezra Mason: Vale. Entonces dije: «Estoy sangrando», y ella me dijo: «Cállate, sigo sin hablarte», así que me concentré, digamos, en no morirme. Había sangre por todas partes. Me dolía tanto que creo que me entró la risa. Tal vez me estuviese dando un shock. Kady me estaba chillando que hiciera presión sobre la herida, pero me dolía menos si no lo hacía. Había cazas sobre nosotros. Recuerdo que yo estaba muy frío. Recuerdo que miré a Kady, que conducía cubierta de sangre, con el pelo apelmazado por la nieve y todo lo demás. Creo que le dije que era guapa. Entonces se apagaron las luces.

Entrevistador: ¿Llegaron a las lanzaderas?

Kady Grant: Llegamos cerca. Ahora íbamos en una camioneta de BeiTech, así que tuve que parar y arrastrar a Ezra por el hielo para que pudiesen ver que éramos civiles. Algunos miembros del personal médico habían llegado hasta allí, así que estaban metiendo a los heridos en las lanzaderas en las que iban ellos. Al resto nos metían en las otras. Me estaba dejando los pulmones de gritar tratando de conseguir que alguien me ayudase a subirlo. Ni siquiera sé cómo lo arrastré. Había misiles volando y reventando sin parar a nuestro alrededor, incendiándolo todo. Supongo que decidieron que si era capaz de gritar tanto, entonces no estaba tan malherida como para ir en la lanzadera de los heridos, y me obligaron a dejarlo con el médico. Así es como él acabó en el Alexander y yo en la Hypatia.

Entrevistador: Ha sido de mucha ayuda. ¿Vio si algún misil alcanzó la refinería?

Kady Grant: Creo que no, solo la nube negra. De todas formas, no la volarían, ¿no? Quiero decir que si BeiTech hubiese querido que desapareciese la colonia, habrían ido con el cuento a la AUT. Es obvio que querían quedarse con el hermio que estábamos extrayendo. Dudo que destruyesen la única manera que tenían de procesarlo.

Entrevistador: No podemos especular aún acerca de cuál era su objetivo.

Kady Grant: Supongo que, si nos alcanzan, se lo podemos preguntar antes de que nos hagan volar en pedazos.

Entrevistador: Hay una cosa más, señor Mason.

Ezra Mason: ¿Podría esa cosa incluir las pastillas que me ha prometido?

Entrevistador: Tenemos una actualización de la lista de bajas. Me temo que tengo noticias sobre su padre.

Hola, Kades:

Me dicen que le han dado una cuenta de comunicación de a abordo a casi todo el mundo en la Hypatia. Espero que recibas esto.

No estoy seguro de cuánto sabes y cuánto no. Por aquí todo es un caos. La verdad es que los militares no nos cuentan nada, pero quería que supieras que conseguí llegar vivo. Quería darte las gracias. No creo que estuviese aquí de no ser por ti.

Borra eso. No es que lo crea, lo sé.

Estoy en el área médica a bordo del Alexander. Ya tengo el hombro casi al 100%. Todavía estoy intentando enterarme de qué demonios pasó. He oído el rumor de que el propulsor de salto del Alexander está tieso. Desde luego que pasa algo con las provisiones de agua, pero no nos dicen qué es. Otros dicen que los acorazados de BeiTech que atacaron la colonia todavía nos persiguen, pero también he oído que dentro de unos días nos encontraremos con toda la flota de la AUT, así que tal vez estemos pronto a salvo.

Me siento mal por lo que pasó entre nosotros. No me quito de encima la sensación de que podría haber dicho algo para arreglarlo. Y entonces me pregunto si soy un idiota por llegar siquiera a pensar eso. Me pregunto si se suponía que esto tenía que pasar. Quiero decir que, si tú no hubieras roto conmigo, si no hubieses ido en coche al instituto ese día, los dos estaríamos muertos, ¿no? Si eso no es la forma que tiene el universo de decirme que lo nuestro no estaba destinado a funcionar, entonces no sé qué es.

Sea como sea, me alegro de que tu madre lograra salir de allí. Espero que estéis bien.

Feliz día de San Valentín.

Con cariño, E.

ByteMe: ¿Eso es todo lo que tienes?

CitB: ah, la chica nueva

ByteMe: Pues claro, pero ¿quién eres tú?

CitB: el tío que te puede enseñar a obtener toda la info que has estado buscando

CitB: y más

ByteMe: ¿A cambio de qué? Aquí no hay nada gratis.

CitB: por ser tú, solo te costará tu tiempo. a los de arriba les costará muchísimo. el Alexander es una nave militar, y aquí en la Hypatia somos civiles, pero haya una emergencia o no, tenemos el derecho a recibir más información de la que nos dan

CitB: nuestras vidas también están en juego. si quieres unirte a la lucha, bienvenida

ByteMe: Así por las buenas.

CitB: has estado realizando tu examen de acceso estas últimas tres semanas, pequeño saltamontes. hemos estado observando cómo andabas toqueteando las tripas del sistema. a ti tampoco te gusta que te oculten las cosas. te hemos visto echarle el ojo a ciertas cosas. a ciertas personas

ByteMe: Pues tampoco es que suenes muy aterrador en ABSOLUTO.

CitB: sueno como alguien que sabe más que tú. quieres aprender o no?

ByteMe: Quiero.

CitB: empecemos, entonces

 

Hola, K.:

 

No estoy muy seguro de si recibirás esto o no. Te escribí el mes pasado, pero tal vez no te llegase. Si las cosas a bordo de la Hypatia se parecen en algo a cómo van por aquí, es muy probable que no lo recibieras. A lo mejor estás liada. O no quieres hablar conmigo. Lo comprendo.

Ayer fue mi cumpleaños. Dieciocho años, increíble, ¿verdad? La buena noticia es que ya puedo beber legalmente. La mala es que no hay nada que beberse. Incluso el agua escasea. :P

A un montón de nosotros nos tienen haciendo tests. Simuladores de realidad virtual, análisis psicológicos y físicos. Aquí han cogido a muchos de los refugiados de Kerenza para la AUT. Lo llaman «reclutamiento de guerra», y ahora que he cumplido los dieciocho se han fijado en mí, lo cual me hace suponer que la XXXXXX nos llega mucho más arriba de lo que nadie se imaginaba.

Soñé contigo anoche. No, no va de eso, tranquila.

Es el día del ataque, y te veo en tu camioneta en el aparcamiento. Entonces voy corriendo hasta tu ventanilla, doy unos toques, pero tú no me dejas subir. Te quedas ahí mirándome como si no me conocieses. Le doy puñetazos al cristal y te llamo a gritos, pero tú me dices que no con la cabeza. Entonces arrancas y me dejas allí. Lo raro es que, todo el rato, hay alguien sentado a tu lado que tiene exactamente el mismo aspecto que yo. Y se está riendo.

Y entonces llegan las naves.

¿Crees que podría significar algo?

Sea como sea, espero que estés bien.

Con cariño, E.

Mason, Ezra Perfil psicológico / Evaluación de aptitud para el reclutamiento Fragmento de entrevista Creación: 19/03/75

ENTREVISTADOR: Bien, hábleme sobre su madre.

Ezra Mason: [Risas] Esa es buena, colega. ¿Sabes? Eres el primer loquero con el que me cruzo que tiene sentido del…

Ezra Mason: … Espera, ¿va en serio?

ENTREVISTADOR: ¿Le molesta? ¿Hablar de ella?

Ezra Mason: Me molesta que hayas sacado tus preguntas de evaluación psicológica del fondo de una caja que has mangado de los Bucles de Júpiter, colega. ¿De verdad es esa tu forma de empezar? ¿«Háblame sobre tu madre»? ¿Vas puesto, o qué?

ENTREVISTADOR: ¿Se ha sometido con anterioridad a una evaluación psiquiátrica, entonces?

Ezra Mason: ¿Qué te hace pensar eso?

ENTREVISTADOR: Ha dicho usted que soy el primer psicoanalista con sentido del humor con el que se encuentra. Eso significa que ha conocido a otros que no lo tenían, ¿no?

Ezra Mason: Vaya, si tenemos aquí a un Sherlock de pacotilla.

ENTREVISTADOR: La hostilidad no es necesaria, señor Mason.

Ezra Mason: El señor Mason es mi padre.

ENTREVISTADOR: Sí, su padre. Hábleme de él.

Ezra Mason: Nada que contar. Es ingeniero. Se encarga de los procesadores pesados de la refinería de hermio. Cocina mal. Cuenta chistes todavía peores. Ya sabes, un padre.

ENTREVISTADOR: ¿Le echa de menos?

Ezra Mason: ¿Qué tipo de pregunta es esa?

ENTREVISTADOR: Ha pasado un mes desde que lo mataron en el asalto a Kerenza. Usted aún habla de él en presente.

ENTREVISTADOR: ¿Lo considera interesante, Ezra?

Ezra Mason: [Expresión malsonante inaudible.]

ENTREVISTADOR: Muy bien. Hablemos entonces de algo que le alegre.

Ezra Mason: ¿De modelos de lencería, por ejemplo?

ENTREVISTADOR: Hábleme de su novia.

Ezra Mason: Toooma.

Ezra Mason: Esto se te da verdaderamente mal, colega.

Ezra Mason: Si ser un manta fuese un deporte, tú podrías representar a tu planeta.

ENTREVISTADOR: ¿Su novia no le hace sentirse más alegre?

Ezra Mason: Me dejó el día que nuestra colonia voló por los aires.

Ezra Mason: Qué fallo, ¿verdad?

ENTREVISTADOR: ¿Aún siente algo por ella?

Ezra Mason: Siguiente pregunta.

ENTREVISTADOR: Es que me he fijado en que la ha puesto como su contacto de emergencia en el formulario de ingreso en el Alexander. Parece raro poner como su familiar más cercano el nombre de una chica con la que ha roto.

Ezra Mason: Jamás he dicho que yo rompiese con ella. Ella rompió conmigo.

ENTREVISTADOR: ¿Por qué?

Ezra Mason: Eso no es asunto tuyo, tanto que casi atraviesa limpiamente el punto de no retorno de «No Es Asunto Tuyo» y se vuelve a convertir en «Asunto Tuyo».

ENTREVISTADOR: ¿Discutieron ustedes?

Ezra Mason: Todas las parejas discuten.

ENTREVISTADOR: ¿Es así como se hizo esas cicatrices que tiene en el brazo?

Ezra Mason: ¿Qué? Colega, esto lo tengo desde los ocho años. ¿Se puede saber qué XXXX te pasa a ti?

Ezra Mason: Tú no vives de esto, ¿verdad? Por favor, confiesa que esos gilipollas de BeiTech se cargaron a todo el personal de psicología del Alexander, y que tú eres en realidad el tío que limpia los purificadores de aire o algo así.

ENTREVISTADOR: Trabajo en la enfermería.

Ezra Mason: … Madre mía, estaba de coña. ¿Lo dices en serio?

Ezra Mason: ¿Ni siquiera tienes título de loquero? Pues eso sí que es aXXXXXante de verdad.

ENTREVISTADOR: Estudio un postgrado en Medicina por la Academia de la AUT, en la especialidad de Psicología. Hacemos seis meses de trabajo de campo en nuestro último año. Entré de servicio en el Alexander. Pero tampoco hace falta un licenciado de Neo-Oxford para ver que tiene usted problemas serios con la ira, señor Mason, así que podemos hablar de ello si lo desea, o nos podemos quedar aquí sentados mirando las paredes hasta que pase la hora que tenemos asignada.

ENTREVISTADOR: De usted depende.

[Salto de 51:27 minutos de absoluto silencio.]

Ezra Mason: Me pidió algo que yo no le podía dar.

ENTREVISTADOR: … ¿Disculpe?

Ezra Mason: Mi novia. Kady. Me pidió algo que yo no le podía dar.

ENTREVISTADOR: ¿Qué le pidió?

Ezra Mason: Lo cierto es que ya da igual, ¿verdad? El universo entero se ha ido al cuerno y todo eso. La cuestión es que, para alguien como Kady, lo de pedir cosas ya es lo bastante difícil. Lo de ser vulnerable no lo lleva ni medio bien. No le gusta necesitar a nadie, así que, cuando le dije que no y no fui capaz de darle un motivo, pues digamos que… todo se vino abajo, ¿sabes?

ENTREVISTADOR: ¿Por qué no le dio usted un motivo cuando le dijo que no?

Ezra Mason: Si no se lo conté a ella, ¿de verdad crees que te lo voy a contar a ti?

ENTREVISTADOR: Lo cual nos devuelve a su madre.

Ezra Mason: Anda, ¿y cómo has decidido eso, míster Postgrado?

ENTREVISTADOR: Por lo general, los problemas de confianza en los adolescentes surgen de un maltrato por parte de las figuras que representan la autoridad. Padres y profesores, sobre todo. El hecho de que usted se haya sometido a una evaluación psicológica con anterioridad le da peso a dicha teoría.

ENTREVISTADOR: Veamos, resulta obvio que usted quería a su padre, de ahí su incapacidad para asimilar su muerte y su abierta hostilidad hacia cualquiera que lo insinúe. La siguiente línea lógica de investigación es su madre.

ENTREVISTADOR: Así que, hábleme sobre su madre.

Ezra Mason: Estás grabando esto, ¿verdad?

ENTREVISTADOR: El audio solo. La cámara está estropeada.

Ezra Mason: Vale, para aquellos que no nos están viendo, ahora mismo le voy a enseñar… Anda, mira… Sí, es el dedo corazón lo que le estoy enseñando aquí a míster Postgrado.

ENTREVISTADOR: Señor Mason…

Ezra Mason: Ahora lo estoy meneando.

ENTREVISTADOR: La entrevista finaliza a las 13:58 del 19/03/75.

Ezra Mason: Mira cómo se mene…

—Fin del audio—

Kades

esto no te lo mando solo lo escribo y después lo borro por varias razones. Mi amigo jimmy dice que lo mejor es sacar de dentro estas cosas y como no estás aquí para decírtelo pues hago como si estuvieses porque ya sabes, piensa en mi pecho. Llevo cosas metidas ahí adentro

pues que voy un poco… pedo pero no tepreocupes que no voy a acabar bebiendo solo en el catre, que la priva es difícil de pillar jaja. ESTOY DE CELEBRACIÓN porque me acaban de dar el visto bueno oficial para volar, yo pilotando una de esos cyclone de las pelotas que son una XXXX pasada pero madre mía adonde va a parar el universo.

da lo mismo porque como nunca te mandaré esto pues lo suyo es que te diga que me sentófatalque no me respondieses a los correos pero yapilloque alomejor pasa s de hablarme y vale pero

un simple «paso de darte los buenosdías» habría estado bien y eso es tratarme en plan cutre querida señorita pero claro que como no te mando esto, también creo que es mi deber informarte de que casi después de seis meses creo que todavía te quiero ypor eso me pongo triste porque el amor no debe hacerte sentir así. es como si me dieran una patada en la boca del estómago cada vez que pienso en ti y me dan ganas de pasar la cara por el tecladobiu;///ubEWdcfhugiov’byhi;.//////-=’-0i9juh8ygtfdcsaazs34defg7u8hi9o0p-[[09ju8hy7gtf6rdsasdrftg67yh8u9ji0o-po0i9juhy8gtfrdesazsxdcfr5gt6y7h8u9ji0ko-lp0i9uj8hyv7gt6frdesazsxdfghu7ghbuio.;ucfrexdAQW3XDE45THYUJYI

CREACIÓN: 20/07/75

LOCALIZACIÓN: baricentro de Kerenza VII 778,76, 325,71, 1243,56k

IDENTIFICACIÓN DEL PILOTO: Ezra Mason (AUT-966-330ad)

RANGO: Teniente segundo

INDICATIVO: N/A

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El fuego hace XXXXXXX muy raras en el espacio.

En realidad no lo piensas hasta que ves cómo se quema algo ahí afuera. Si enciendes una cerilla en gravedad cero, la llama será perfectamente redonda. Igual que el aspecto que tiene el planeta Terra en las representaciones antiguas. Y exactamente igual que el planeta Terra, en la oscuridad de ahí fuera, la llama no parpadeará en amarillo o naranja, ni siquiera en blanco. Arderá tan azul como un cielo de realidad virtual. Azul como los ojos de una chica guapa.

Esto no nos lo contaron en la formación básica. Me ha dejado la cabeza un poco pillada.

Nunca había redactado uno de estos. Un Informe de Acción de Combate. Seguramente se me nota. Perdó ...