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LA FELICIDAD DESPUéS DEL ORDEN (LA MAGIA DEL ORDEN 2)

Marie Kondo

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Fragmento

Prefacio

 

 

 

La vida solo empieza verdaderamente después de poner orden en la casa. Esta es la razón de que haya dedicado la mayor parte de mi vida al estudio del orden. Y de que desee ayudar a tantas personas como me sea posible a ser ordenadas de una vez para siempre.

Pero esto no significa que debamos deshacernos de multitud de cosas. Ni mucho menos. Si aprendemos a elegir los objetos que nos complacen, podremos alcanzar nuestro estilo de vida ideal.

Si estamos seguros de que algo nos agrada, conservémoslo sin pensar en lo que otros puedan decir. Y aunque sea imperfecto, no importa su apariencia, si lo usamos con cariño y respeto, lo transformaremos en algo inestimable. Si repetimos este proceso de selección, nuestra sensibilidad hacia las cosas acabará siendo una fuente de felicidad. Esto no solo acelera los pasos hacia la adquisición de un sentido del orden, sino que también afina nuestra capacidad para tomar decisiones en todos las áreas de la vida. Cuidar bien nuestras cosas nos hace cuidar bien de nosotros mismos.

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¿Qué cosas nos satisfacen personalmente? ¿Qué otras no?

 

La respuesta a estas preguntas nos da la pista fundamental para llegar a sentirnos receptores del regalo de la vida. Y estoy convencida de que la perspectiva que ganamos a través de este proceso es capaz de iluminar y embellecer no solo nuestro estilo de vida, sino también nuestra vida misma.

Algunas personas me han dicho que no les quedaba casi nada tras deshacerse de las cosas que no les gustaban, y que en ese momento no sabían qué hacer. Esta reacción parece muy común cuando la gente termina de ordenar su ropa. Si esto nos ocurre, no debemos desanimarnos. Lo importante es que lo hayamos notado. La verdadera tragedia es vivir sin nada que nos proporcione felicidad y que no nos demos cuenta de ello. Desde el momento en que terminemos de ordenar nuestras cosas, podremos empezar a añadir nuevas cualidades a nuestro hogar y a nuestra vida.

Solo dos aptitudes son necesarias para conseguir poner orden en nuestra casa: la capacidad de conservar lo que nos agrada y desechar el resto, y la capacidad de decidir dónde colocar cada cosa que hemos conservado, que será el lugar donde la colocaremos siempre.

Lo importante del orden no es decidir de qué nos deshacemos, sino más bien qué es lo que queremos conservar toda nuestra vida. Espero que la magia del orden ayude a mis lectores a crearse un futuro luminoso y agradable.

Introducción. El método KonMari

 

 

 

«KonMari, ¿hay alguna guía ilustrada que explique tus métodos para ordenar de la misma manera que lo haces en tus lecciones?».

No sé cuántas veces me han hecho esta pregunta. Mi respuesta ha sido siempre la misma: «No necesitas una guía, porque el éxito depende en un 90 por ciento de tu manera de pensar». Sé que no importa cuántos conocimientos pueda tener alguien: si no cambia su manera de pensar, se rendirá. Lo que trato de enseñar como consejera en materia de orden no es un simple método, sino un enfoque que haga a la gente capaz de ordenar. Y creo que para conseguir esto es necesario algo parecido a un tratamiento de choque.

Pero, al mismo tiempo, es verdad que una vez que la gente se ha comprometido a ordenar sus cosas, puede necesitar instrucciones más precisas. ¿Y qué hay más útil para quien ya ha empezado a ordenar sus cosas que un libro ilustrado? Para aquellos que todavía no se hayan comprometido, esta obra no haría sino empeorar las cosas. En este sentido, esta guía ilustrada se podría comparar con la publicación de un libro de saberes prohibidos.

Permitidme haceros una pregunta directa: ¿estáis decididos a llevar a cabo hasta el final esa tarea especial que solo se efectúa una vez en la vida y que es la de ordenar vuestras cosas? Si vuestra respuesta es afirmativa, entonces seguid leyendo. Y aun después de culminar la tarea de poner vuestras cosas en orden, deberéis seguir los consejos que os ofrezco para convertir vuestro hogar en una fuente de felicidad. Pero si vuestra respuesta es negativa, empezad con mi primer libro, La magia del orden. Si ya lo habéis leído pero todavía no os habéis decidido, volved a leerlo, porque alguna cosa, y probablemente una cosa mínima, os habrá hecho cambiar de opinión.

Esta edición ilustrada es una recopilación integral del método KonMari paso a paso. A las personas que hayan decidido ordenar su hogar de una vez para siempre les será sumamente útil, tanto como si una mano les rascara la espalda justo donde les pica, y espero que la lean de principio a fin. Y a las que hayan ordenado sus cosas solo hasta cierto punto y quieran más detalles, esta guía les servirá como una «Enciclopedia del orden». Podrán consultar las secciones que más les interesen cuando necesiten confirmar qué tareas específicas están hechas. También he incluido respuestas a muchas preguntas que me han hecho lectores del primer libro. Y a aquellas personas que quieran saltarse todas mis historias personales y estén impacientes por ir al grano, este libro puede bastarles.

Y ahora, ¿estáis preparados? No olvidéis que el «dios del orden» estará siempre a vuestro lado si os habéis comprometido a seguirlo.

 

 

Las seis reglas básicas del orden

 

La tarea de ordenar en la que estáis a punto de embarcaros no consiste en vaciar de cosas vuestra casa o hacer que parezca arreglada cuando vengan visitas. Consiste en ordenarla de manera que dé felicidad a vuestra vida y os la cambie para siempre.

Si la ordenáis a la manera de KonMari, notaréis varios cambios. Por un lado, si habéis culminado la tarea de ordenarla definitivamente, nunca más reincidiréis en el desorden. También tendréis claramente identificadas las cosas que valoráis y sabréis qué hacer con ellas. Seréis capaces de cuidar vuestras pertenencias y experimentar todos los días un sentimiento de felicidad. La clave del éxito en esta tarea es ordenar de forma rápida y completa a la vez.

Después de experimentar la sensación que os produce vuestra casa completamente ordenada en el sentido literal de la palabra, nunca querréis volver a verla desordenada y la fuerza de esa sensación os dará poder para mantener el orden.

 

 

1. Comprometerse con el orden

 

El método KonMari puede parecer duro. Requiere tiempo y esfuerzo. Pero si habéis recurrido a este libro con la intención de por lo menos empezar a ordenar en serio, os pido que sigáis leyendo. Y que creáis en vosotros. Una vez estéis decididos, todo lo que necesitaréis es aplicar el método de la forma correcta.

 

 

2. Imaginar el estilo de vida ideal

 

Pensad en el tipo de casa en el que queréis vivir y cómo os gustaría que fuera vuestra vida en ella. En otras palabras: describid vuestro estilo de vida ideal. Si os gusta dibujar, haced un boceto del aspecto que tendría vuestra casa ideal. Si preferís escribir, describidla en un cuaderno de notas. También podéis recortar fotos de revistas.

Es probable que queráis empezar de inmediato, ¿verdad? Precisamente por no desarrollar esta razón mucha gente desiste cuando intenta ordenar. Solo cuando imaginéis vuestro estilo de vida ideal, podréis ver con claridad por qué queréis ordenar las cosas e identificar la clase de vida que queréis vivir una vez hayáis concluido la tarea. El proceso de ordenar se convierte, por lo tanto, en una acción decisiva en la vida de una persona. Por eso debe tomarse en serio el estilo de vida ideal al que aspiráis.

 

 

3. Aprender a desprenderse de las cosas

 

Una característica de las personas que parecen no terminar de ordenar nunca es que intentan guardarlo todo sin deshacerse de nada. Cuando las cosas se guardan en una casa, puede dar la impresión de estar arreglada, pero si los lugares de almacenamiento están repletos de cosas innecesarias será imposible tenerlas organizadas, y esto conducirá inevitablemente a una reincidencia.

La clave para conseguir ordenar de verdad las cosas es desechar primero algunas de ellas. Solo podemos pensar dónde almacenar cosas, y qué cosas almacenar, una vez que hayamos decidido cuáles conservar y cuáles desechar, porque así sabremos con exactitud qué cosas tenemos que guardar.

Pensar en dónde guardarlas o preocuparos por si caben en determinado sitio os distraerá de la tarea de deshaceros de las que no necesitéis, y así nunca terminaréis. Sería una tremenda pérdida de tiempo; por lo tanto, en vez de ello, considerad toda solución de almacenamiento hallada durante el proceso d ...