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LAS ESCAPADAS DE PERICO

Pedro Delgado

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Fragmento

INTRODUCCIÓN

«La bicicleta está de moda» es una expresión que oigo mucho últimamente. Posiblemente la presencia creciente de la bici en las calles lleve a pensar que esa afirmación es cierta, pero en realidad su uso ha venido más de la mano de las medidas tomadas contra la congestión del tráfico y contra la polución que del factor moda.

Mucha gente considera la presencia de las bicicletas desde puntos de vista muy contrapuestos. Así, algunas personas lo encuentran maravilloso, y apuntan que ya era hora que España estuviese a la altura de muchas ciudades europeas y se propusiera hacer de estas lugares más acogedores, sin ruidos ni humos. Otros, pensando en la «seguridad» de los ciclistas no entienden qué hacen metidos en esa jungla y caos circulatorio; «¿están ahí para que los atropellen o qué?», piensan.

La bicicleta es un medio de transporte incomprendido en nuestro país, pero en el mundo globalizado en el que estamos inmersos se le han encontrado muchas ventajas y beneficios. En el terreno de la salud, la bici permite realizar un ejercicio moderado a personas de todas las edades, pues desde los más pequeños hasta los adultos, todo el mundo puede montar en bici y desplazarse de un sitio a otro sin tener una condición física especial. Y si nos trasladamos al terreno del medioambiente, la bici no provoca contaminación del aire, ni tampoco acústica. Todo ello convierte a la bicicleta en un instrumento muy popular. Aunque este libro de rutas no va enfocado directamente al usuario urbano de la bici, sí hay mucha gente que ve con curiosidad y cierta envidia a esos ciclistas y les gustaría probar algún día, pero muchas veces no encuentran un lugar idóneo donde quitarse los miedos o sentirse capaces de dominar la máquina y no que la máquina los domine a ellos.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Lo que sí está de moda es la vida sana, hacer algo de deporte. No se trata de morir en el intento, sino de realizar alguna actividad al aire libre, para desconectar del entorno urbano y pasar un rato agradable. Estas rutas que propongo, sobre todo las más fáciles, están pensadas básicamente para eso. Se trata de pasar un día en familia, con tu pareja o con amigos, en el que lo más importante no será el ejercicio físico o tu habilidad sobre una bicicleta, sino el disfrutar de un día diferente, del entorno y de la compañía de otras personas.

En mi memoria, como en la de los padres de los compañeros de mis hijos, guardo especialmente una salida en bici por la Vía Verde del Tajuña, en Madrid. Fue una grata experiencia, y entre que había padres que no montaban en bicicleta desde hacía mucho tiempo, y que los más pequeños tenían seis o siete años, formamos un pelotón con unos treinta «esforzados de la ruta» de lo más pintoresco. Unos llevaban bici de montaña, otros de carretera y otros de paseo. Ese recuerdo me animó a incluir en este libro no solo rutas ciclistas para los que les encantan los retos, sino también otras que pudieran ser recorridas por personas de todas las edades y con diferentes niveles de experiencia sobre la bici, y que esas rutas fueran también una invitación a recuperar la bici arrinconada y superar esa frontera del miedo.

Todo padre ciclista sueña con ese ideal de salir a hacer excursiones e incluso viajes en bici con su familia. Digo «ideal» porque luego los niños se aburren, se cansan, se enfadan y pueden hacer cuarenta cosas para destrozar esa imagen idílica del cicloturismo en familia. Esto de «bici + familia» cada uno debe vivirlo a su manera y en diferentes dosis. Dar recetas es complicado, y en ocasiones supone invertir en un material que muchas veces se queda en un rincón cogiendo polvo.

Hay muchos sitios realmente espectaculares para conocer en bici sin necesidad de salvar grandes dificultades. Sin embargo, algunas rutas que se presentan como fáciles, cuando las he realizado exigían un esfuerzo o una técnica que no están al alcance de todos, por lo que finalmente las he desechado en favor de otras que realmente no entrañaban ninguna dificultad. En este sentido, a partir de mi experiencia y con la ayuda de algunos amigos he ido confeccionando algunas rutas que espero sean de tu gusto. Seguro que después de utilizar este libro, mucha gente me dé a conocer rutas increíbles e igualmente asequibles para todos, un signo inequívoco de la afición que hay a la bici desde el punto de vista más lúdico.

En verdad, este libro es una excusa para salir a montar en bici y conocer lugares de una forma relajada, y tampoco he pretendido hacer una guía de rutas exhaustiva. He tratado de abarcar toda la geografía española para que siempre haya alguna ruta que esté más o menos cerca de tu casa, aunque normalmente tendrás que moverte en coche para llegar al punto de salida y, a partir de ahí, empieces a vivir la aventura. En al-gunas rutas descubrirás zonas que ni te las imaginabas, en otras el entorno te conquistará o simplemente ayudarán a que disfrutes de la compañía de otros ciclistas.

Pero en este libro no podía olvidarme de mi terreno, el ciclismo de carretera y de las montañas, ni de tantos y tantos ciclistas semiprofesionales o deportistas a los que les encantan los retos, y por eso he incluido rutas dedicadas especialmente a ellos. Se trata de rutas que tienen en torno a los 150 km, discurren por zonas montañosas y sirven para empacharse de bici en un día. Deberás ascender tanto los puertos de siempre en el mundo del ciclismo, como otros de «nuevo cuño». Aquí mis problemas por desconocimiento eran pocos, aunque es verdad que algunos amigos y amigas me han ido descubriendo rincones en los que no había estado nunca o que ya no recordaba.

Os dejo de tanto rollo, que la bicicleta está esperando para que la saquéis a pasear.

Ciao!

¿CÓMO USAR LOS CÓDIGOS QR?

Los códigos QR que adjuntamos al final de cada ficha, te permitirán llevar toda la información sobre la ruta en tu dispositivo móvil.

Lo único que debes hacer es instalar un lector gratuito de códigos QR, si todavía no lo tienes —por ejemplo, Barcode, ScanLife, 1QR o cualquier otro de los que se pueden encontrar en la app store de tu teléfono—, en tu dispositivo móvil.

Además, necesitarás apps especializadas para poder ver las rutas. A continuación, te damos ejemplos de algunas apps gratuitas que puedes utilizar:

 

Para IOS

 

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EasyTrails GPS Lite

Al escanear el código QR con tu lector, te ofrecerá la opción de abrir la ruta directamente con esta aplicación y poder ver aquí toda la información.

 

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Para Android

Para poder ver las rutas en tu dispositivo Android, necesitarás dos apps:

 

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Con la primera aplicación podrás descomprimir los códigos QR, para poder leer las rutas con la segunda app.

CONSEJOS PARA SOBREVIVIR EN LA BICI

La ilusión de preparar una salida en bici puede verse truncada muchas veces por pequeñeces cuando el que va a realizarla es neófito en estos menesteres. Por ello, una serie de consejos básicos para no vivir una pesadilla en el primer intento nunca viene mal, teniendo en cuenta, además, que es muy diferente salir a pedalear con tu pareja, de forma solitaria, en familia o con amigos.

Lo primero que debes tener en cuenta es la presión de las ruedas, pues, como norma general, cuando no usas mucho la bici suelen estar, si no desinfladas, casi, casi. Por lo tanto, además de acercarte a una gasolinera para dar presión a los neumáticos, es primordial llevar bomba. Últimamente no sé qué pasa con los ciclistas deportivos más jóvenes que no llevan casi nunca bomba, ni repuesto por si pinchan. Si esto lo hacen personas que salen habitualmente a rodar, qué puedo decir de quien solo sale de forma esporádica... Por eso, mi primer consejo es: cómprate una bomba, que ahora las hay muy pequeñitas y cumplen perfectamente su función, y una cámara, por no decir dos, junto con los desmontables para poder realizar la reparación, o al menos para que te puedan ayudar en caso de que tengas un pinchazo. Al hilo de esto, si vas en grupo y con distintos tipos de bicicleta, debes comprobar el tamaño de las ruedas de tu bici. Lo más normal es que sea de 26 pulgadas en el caso de las bicis de montaña, pero si vas con niños pequeños, sus ruedas son más pequeñas y, por lo tanto, su diámetro menor. No estropees un día prometedor por culpa de un pinchazo.

Lleva agua. Aunque hay muchos sitios donde podrás aprovisionarte, es bueno contar con los típicos botellines de ciclista o botellas de medio litro, pues la sed siempre te va a venir cuando estés lejos de una fuente o de una población.

Es muy habitual, cuando arrancas, ir a toda velocidad, porque la euforia que se ha ido acumulando con el plan de salir en bici se desata cuando por fin te subes a ella y comienzas a pedalear. Eres todo energía y tienes ganas de quemarla. Permítete una pequeña alegría, pero trata de ser prudente, especialmente si vas con niños. Pasan de ir como motos a no poder moverse, piensa en sus limitaciones porque en el momento más inesperado desconectan y no hay manera de que den una pedalada más. Por lo tanto, es bueno hacer paradas frecuentes, que pueden servir para que el «pelotón» se reagrupe, ya sea con la excusa de hacer una foto o para beber agua parados. Esto ayudará a ir dosificando el ritmo.

Una mochila es de gran utilidad para llevar el agua, los repuestos, la cámara de fotos, los prismáticos... y para llevar algo de ropa, aunque también servirá para recoger ropa, ya que con el ejercicio empezará a sobrarte y no sabrás qué hacer con ella.

En grupos familiares, especialmente cuando vayas por carreteras donde pueden circular coches, deberá ir un adulto delante y otro detrás del grupo, y si solo va un adulto, es mejor que vaya el último.

Los cambios o las marchas de las bicicletas resultan muchas veces para los neófitos como el cubo de Rubik. Habitualmente hay dos marchas, una para cambiar el plato (lado izquierdo), y otra para los piñones (lado derecho). Mi consejo, si ves que no te enteras muy bien de cómo funcionan, es que uses solo el cambio derecho. Este ofrece más variedad y podrás adaptarte a todos los terrenos. El cuanto a los platos (cambio de la izquierda), normalmente suele haber hasta tres diferentes. Antes de arrancar, si más o menos conoces la ruta, lo habitual es que lleves puesto el grande, y ante la duda, el mediano; el pequeño normalmente es para pendientes exigentes, y tal vez lo mejor sea recorrerlas andando, y así alivias el dolor de las posaderas. Cuando cambies, trata de hacerlo moviendo la palanca paso a paso, primero uno y luego el otro, porque el sistema está preparado para ello. Aunque al principio cuesta cogerle el truquillo, están diseñados para sentir un click, tanto cuando los subes como al bajarlos. No gires el puño o la palanca de golpe, hazlo poco a poco, aunque el terreno te pida urgentemente cambiar de marchas, porque así evitarás tener algún problema mecánico.

En cuanto a la ropa, cualquiera vale, pero mi recomendación es que protejas la parte más sensible, allí donde la espalda pierde su honroso nombre, es decir, el culo. Lo ideal es el culote ciclista, unas mallas con una protección o acolchado en la zona de contacto con el sillín. Si no tienes esta prenda, una malla vale igualmente. Aunque a alguien le pueda parecer anormal, evita la ropa interior, porque en muchas ocasiones estas prendas íntimas lo que provocan son rozaduras, que se pueden convertir en llagas pasadas 24 horas. Puedes llevar unas mallas y encima un pantalón.

En la parte superior es bueno llevar varias capas, por ejemplo camiseta y sudadera, y si hace mucho calor, con una vale, pero si vas a parar a comer, el sudor se quedará frío y te puedes quedar destemplado, por eso es bueno llevar otra camiseta de repuesto en la mochila. Los maillots de los ciclistas son ideales porque tienen bolsillos en la parte trasera que sirven para llevar agua, algo de comer, el teléfono... normalmente cosas pequeñas.

El casco ciclista, además de cumplir con la función de proteger la cabeza en caso de una caída, también te puede librar de una sanción, pues España es el único país europeo que obliga a llevarlo en vías interurbanas. Póntelo y de este modo evitas dos posibles males.

No quiero abrumaros con muchos más consejos, pues creo que estos son los básicos. A partir de aquí sería raro no llevar un teléfono móvil para un caso de emergencia, algo de dinero, gafas de sol...

Un problema típico de mucha gente es que no saben calcular la altura del sillín. Sin entrar en tecnicismos, hay una manera muy sencilla para tener una orientación aproximada. Subido en la bicicleta y apoyado en un sitio estable, por ejemplo en una pared, pedalea marcha atrás con los talones sin balancear la cadera. Tendrás que bajar y subir el sillín en varias ocasiones y repetir la operación hasta lograr la altura correcta. Luego podrás marcar la posición con cinta aislante para tener la medida en futuras salidas.

Uno de los más típicos problemas cuando vamos a ponernos en marcha es que la bici no entra en el coche y la tenemos que desmontar. Esa maravillosa idea de pasar un día tranquilamente en bici comienza a torcerse pues no tenemos una baca para llevarla entera. A veces con quitar la rueda delantera el problema está resuelto, pero es muy común tener que quitar las dos para que entren en el maletero. Una vez desmontada, lo mejor es intercalar ruedas con el cuadro de la bici, poniendo un trapo o algún periódico donde están los piñones, para no arañar el cuadro. La experiencia es un grado y tal vez tengas que probar en más de una ocasión para lograrlo con mayor efectividad.

 

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Tira del cambio de piñón hacia atrás para que salga la cadena.

 

 

Quitar las ruedas de una bici y volver a ponerlas correctamente es otra pega típica, y a veces puede convertirse en un buen motivo para posponer la excursión. Lo primero, sobre todo en las bicis de montaña, es abrir el puente de los frenos para que las ruedas infladas no impidan su extracción. Después hay que abrir el cierre de la horquilla donde va encajada la rueda; para ello debes empujarlo hacia fuera con la mano y después hacerlo girar en el sentido contrario a las agujas del reloj, para así ganar una mayor distancia y sacar la rueda. Ello es debido a que en la parte del final de la horquilla, en la patilla, hay una parte de seguridad que sobresale y aunque notes que la rueda está suelta, esta no cae, por lo que debemos separarla más. Un pequeño golpe en la parte superior de la goma, una vez desenroscado el cierre, ayudará a que la rueda se desencaje más fácilmente. Algo más complejo será desmontar la rueda trasera, ya que, aunque una vez abierto el cierre no es necesario girarlo, la pega en ocasiones es el cambio de piñones, que quiere «jugar» contigo y no soltar la rueda. Lo ideal es tener la bici suspendida en el aire por la parte posterior y con la mano mover el cambio de piñón hacia atrás para que la cadena salga fácilmente de los piñones y la rueda quede liberada.

Si tienes frenos de disco, evita tocarlos a partir de ahora hasta no tener las ruedas de nuevo montadas. Si los presionas, las pastillas se quedan juntas y no vas a poder pasar el disco entre ellas. Si lo has hecho sin querer, deberás ayudarte de una navaja o destornillador plano para ir abriendo el espacio de estas lo suficiente para pasar el disco.

Si este proceso de desmontado te ha salido más o menos bien, no será más complicado hacer la misma operación, pero en sentido contrario. Si tienes que poner las dos ruedas, lo más normal es empezar por la trasera, ya que es la más dificultosa, aunque montar la delantera sin tener la trasera puesta en ocasiones también puede resultar problemático. Lo primero que debes hacer es tratar de pasar la cadena sobre el piñón (foto de la página anterior), para lo cual movemos el cambio de piñón hacia atrás y permitimos así un mayor juego de la rueda mientras buscamos las patillas del cuadro donde debemos encajar el eje y el cierre (más el hueco entre las pastillas de los frenos de disco). Es una operación un poco compleja, pues deben coincidir varias cosas a la vez y en ocasiones es difícil su realización, pero debes tener paciencia porque incluso la gente experta se encuentra con que no es capaz de encajarlo todo a la primera y necesita realizar varios intentos. Una vez logrado, da un par de golpecitos con la mano a la rueda de forma lateral, para «sentir» que coge su posición natural. Una vez realizado esto, ahora toca cerrar el puente de los frenos y el cierre de la horquilla. Si este último no lo has aflojado anteriormente, tan solo se trata de girar hacia dentro, y ya debería quedar bien sujeta. La fuerza que harás al cerrarlo debe ser equilibrada, es decir, que no tengas una gran dificultad para conseguir cerrarlo pero que tampoco puedas abrirlo fácilmente. Gira el cierre hacia uno de los lados hasta encontrar un punto de resistencia aceptable.

 

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Empuja hacia fuera el cierre de la horquilla y gíralo en el sentido contrario a las agujas del reloj.

 

 

 

Poner la rueda delantera es bastante más sencillo, porque no hay cadena y tu «lucha» con la mecánica puede deberse únicamente al freno de disco (si es que lo tiene tu bici). El cierre debe ir en el mismo lado en que se encuentra el de la rueda trasera. Una vez encajada esta, ese golpecito lateral en la goma ayuda a que quede de nuevo en su sitio natural. Ahora toca ir girando el cierre hasta encontrar la resistencia necesaria, nunca excesiva, para luego empujarlo hacia el interior. Por favor, no hagáis como algunos, que giran y giran el cierre hasta que no pueden enroscar más. Esta acción no te asegura un montaje correcto, y un bache o un choque con cierta intensidad puede soltar la rueda o desencajarla; por ello lo mejor es girar el cierre buscando su encaje natural, para luego presionarlo hacia dentro encontrando una resistencia adecuada.

En cuanto al nivel de dificultad de las rutas, no hay que confundir las fáciles con las difíciles. Doy por hecho que estas últimas son para quienes salen habitualmente en bicicleta y tienen una condición física media aceptable que les permite realizar largos recorridos. En el caso de las rutas calificadas de fáciles, mi referencia es una persona que no suele hacer deporte y, por lo tanto, le impone mucho respeto realizar un ejercicio físico que pueda generarle dudas, al tratarse de una distancia que no sabe a ciencia cierta si será capaz de recorrer. Para pedalear a lo largo de una distancia de 40 o 50 km, siendo el trazado llano y con toda la mañana por delante para completarlo, no necesitas tener una condición física especial y realizarás la ruta sin problemas. Tal vez las pegas vengan al día siguiente, cuando notes alguna parte de tu cuerpo dolorida por haber ido sentado en el sillín o alguna agujeta, unos efectos secundarios que pasados un par de días serán historia.

 

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Copia la «chuleta para no perderse» y sujétala con cinta adhesiva al manillar.

 

Las anotaciones de la «chuleta para no perderse» ofrecen una información rápida que puedes reproducir en un papel y ponerla en una funda de plástico (de esas que siempre andan rodando por la casa), y sujetarla con cinta adhesiva al manillar o al tubo del cuadro para tenerla siempre a la vista. Así evitas llevar un sistema de navegación GPS, aunque si lo tienes, siempre será una mejor opción.

No quiero abrumaros con muchos más consejos, pues al final acaban por olvidarse. Creo que los aquí citados te serán de gran utilidad.

Para finalizar, espero que estas rutas te permitan disfrutar como mínimo de un día de bici y, si es posible, te animen a repetir más a menudo, realizando otras de este libro o alguna que te inventes.

¡No te desanimes fácilmente! La aventura tiene sus dificultades, pero su recompensa es mayor.

 

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ZONA NORTE

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RUTA DE LOS DINOSAURIOS

Arnedillo - Navalsaz - Arnedillo

La Rioja

 

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imagen CHULETA PARA NO PERDERSE

km 0

Latitud: 42.21304 Longitud: –2.23658

km 9,8

izquierda, yacimiento de Enciso

km 9,9

izquierda, Cornago

km 24

derecha, Enciso

imagen EL PORQUÉ DE LA RUTA

Conocí la población de Arnedillo a finales de la década de los ochenta cuando era corredor profesional, ya que, cada año, a mediados de octubre, dedicaba diez días a estar en un balneario para curar las lesiones musculares o catarros latentes padecidos a lo largo de la temporada de competición. Este lugar fue todo un hallazgo por el entorno, las aguas termales y sus barros, pero también por la convivencia con sus gentes, unos partidos de frontenis interminables, los paseos en bici… No he vuelto desde que colgué la bicicleta, pero siempre lo tengo en mente para hacer una escapada de fin de semana.

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La salida desde Arnedillo es llana y con buen asfalto.

 

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imagen QUÉ HACER

Se trata de ir visitando los distintos yacimientos con huellas de dinosaurios, o icnitas, que hay a lo largo del camino. Son muy interesantes las del Barranco Perdido, en Enciso, un parque pensado para todas las edades y para disfrutar en familia. Ofrece actividades relacionadas con la paleontología y zonas para «jugar» con los dinosaurios al aire libre.

El otro punto fuerte es el balneario de Arnedillo, con sus baños de aguas termales y sus barros. Pero aquí tendrás que reservar con tiempo, pues tiene una ocupación bastante alta, especialmente los fines de semana.

En Arnedillo hay un castillo del siglo XII y la iglesia de San Servando y San Germán, que merecen una visita. La zona también posee otros atractivos naturales como el Centro de Interpretación y Observación del Buitre Leonado «El Mirador del Buitre», único en Europa y situado en el antiguo cargadero de una cantera, a 800 m de Arnedillo.

 

imagen MI RECOMENDACIÓN

Lo ideal sería hacer el viaje de ida sin parar hasta llegar a El Villar (km 13), una breve parada en Poyales (km 15,5) y después en Navalsaz (km 18). Así, podemos volver sin parar hasta Enciso, comer allí y ver el parque temático, para finalmente regresar a Arnedillo. Tened en cuenta que aún quedan 11 km hasta llegar al punto de partida, así que no apuréis mucho el atardecer, para evitar que se os haga de noche.

Si vas a pasar el fin de semana, puedes realizar otra salida más corta hasta Munilla y Zarzosa (18 km).

Lo ideal sería que el más experimentado con la bici fuese el último, para poner un poco de orden, y que procuraseis ir en fila de uno.

 

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Un dinosaurio nos recibe en Valdecillo.

 

imagen DÓNDE PARAR A TOMAR ALGO

En los distintos pueblos hay bares y restaurantes, pero donde más oferta encontrarás será en Arnedillo y Enciso.

 

imagen LA EXCURSIÓN

El lugar invita a dar un paseo a pie o en bici. Lógicamente las dos ruedas te permiten ir más lejos y ver más cosas, al tiempo que se mantiene la sensación de aventura.

 

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Sales de Arnedillo en dirección a Soria, preferiblemente tranquilo, para saborear el entorno. Cuando ya estás con ganas de cambiar de paisaje, sales de una curva y aparece el pueblo de Peroblasco, encima de un barranco, en un meandro sobre el río Cidacos. Según lo vas bordeando, sentirás la necesidad de hacer la primera parada para visitarlo, pero no te dejes convencer tan pronto, siempre podrás hacerlo a la vuelta.

 

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Peroblasco se alza sobre un meandro del río Cidacos.

 

Pasas el cruce de Munilla y sigues siempre en dirección a Soria. La poca circulación que encuentras te invita a ir relajado. Salvo tu respiración y alguna charla con tu compañero o compañera, la sensación de estar en contacto con la naturaleza es muy intensa.

Pero no te relajes demasiado y ten presente que los coches circulan a tu lado, y aunque las numerosas curvas no les permiten ir muy rápido, lo mejor es rodar de uno en uno.

 

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Puente sobre el río Cidacos a las afueras de Enciso.

 

Casi sin darte cuenta y después de unas cuantas rectas, llegas a Enciso. Hay que atravesar toda la población, y hasta que no veas el cartel de finalización del pueblo, no verás el cruce que debes tomar a la izquierda. Este es un buen punto para reagrupase. Observarás más bullicio del que has encontrado hasta ahora, y es que nada más pasar el puente sobre el río Cidacos está el parque temático del Barranco Perdido. No te detengas, continúa por la carretera de la izquierda hacia Navalsaz.

 

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Huellas de dinosaurios en Navalsaz.

 

A partir de aquí la carretera es más estrecha y un poco cuesta arriba, lo que llamamos en ciclismo «falsos llanos», es decir, que no puedes dejar de dar a los pedales porque, si no, la «burra» se para. Cuando ya empiezas a cansarte llegas a El Villar, donde encontrarás algunas zonas de descanso. No te rindas, sigue un poco más, pues estás cerca de la primera parada. Habrás recorrido aproximadamente 15 km. En este punto, al lado de la carretera, verás a la derecha un cobertizo para proteger las huellas de los dinosaurios y un cartel donde encontrarás información sobre estas.

Cuando hayas recuperado un poco las fuerzas, vas a seguir la ruta 3 km más hasta llegar a la población de Navalsaz, lugar donde daremos media vuelta. Este último tramo es algo más exigente, pero no te rindas, piensa que en la vuelta será favorable. El yacimiento está a la derecha según llegas al pueblo, al lado mismo de la carretera. Encontrarás un cartel que informa de las características de las icnitas.

Si quedan fuerzas y ganas, puedes ir a Cornago o, más lejos aún, a Igea, y tendrás la oportunidad de admirar más icnitas en el camino. Si lo haces, te encontrarás una buena rampa del 10 % al poco de salir de Navalsaz. Superada esta dura subida, en la carretera irás encontrando tanto repechos como bajadas, pero no tan exigentes.

 

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Cornago, presidido por su impresionante castillo y la iglesia de San Pedro.

 

La vuelta va a ser mucho más rápida y gratificante hasta llegar a Enciso, lugar donde recomiendo parar a comer o a tomar algo para visitar el parque temático. Calculo que, dependiendo del grupo y el ritmo, necesitarás dos horas para llegar a Navalsaz, y una vez arranques, en menos de media hora estarás listo para meter algo sólido en el estómago.

No te relajes mucho en el parque. Piensa que, como muy tarde, deberás salir de allí una hora antes de que anochezca, porque, aunque seguramente necesitarás solo media hora, es mejor contar con un margen si vas con niños.

Después de este viaje, serás un «experto» de lo ...