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MISIóN EMPRENDER

Sergio Fernández / Raimon Samsó

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Fragmento



Índice

Misión emprender

Introducción

PRIMERA PARTE. Primero lo primero

1. Emprende para servir

2. Elige lo que amas

3. Sé PRO y no amateur

4. Apuesta por tu don

5. Ejercita tu fortaleza

6. Suelta los frenos del emprendedor

7. Acelera con la rueda de la vida

8. Decide desde los valores

9. Define tu propia idea de éxito

10. Eleva el nivel de lo que consideras aceptable

11. Diseña tu estilo de vida ideal

12. Enamórate de tu objetivo estrella

SEGUNDA PARTE. Prepárate como un atleta

13. Pon el contador a cero una vez al año

14. Haz limpieza general en tu vida

15. Guarda silencio cada día

16. ¡Descansa!

17. Come al 80 % de tu capacidad

18. Muévete cada hora

19. No te quejes nunca

20. Comprométete al cien por cien

21. Celebra tus éxitos a menudo

22. No te rindas nunca

Recibe antes que nadie historias como ésta

23. Haz testamento

TERCERA PARTE Piensa en grande

24. No seas tú mismo, sé mejor

25. No compitas

26. Usa la imaginación, no la experiencia

27. Aplica palancas

28. Toma decisiones difíciles

29. Dedícate a lo que te gusta hoy

30. Mejora tus contextos

31. Toma notas

32. Muestra gratitud para tener éxito

33. Elige: amor o temor

CUARTA PARTE. Pon rumbo a lo importante

34. Hazte tres preguntas cada mañana

35. Dedica tiempo a pensar

36. Autosecuéstrate

37. Haz tu trabajo en la mitad de tiempo

38. Practica decir «no»

39. Simplifica

QUINTA PARTE. Aprende a aprender

40. Ponte a dieta hipoinformativa

41. Lee un libro por semana

42. Practica el diezmo educativo

43. Ingresa en la universidad ambulante

44. Equivócate el doble y aprende de tus errores

45. Sé un eterno principiante

46. Paga por buenos consejos

SEXTA PARTE. Rodéate de un equipo ganador

47. Construye relaciones sólidas

48. Corrige en ti el defecto del otro

49. Recuerda la parte brillante de las personas

50. No intentes cambiar a nadie

51. Selecciona tus amistades

52. Perdona y hazte rico

53. Acepta el gran regalo: tus padres

54. Pide lo que quieres

55. Consigue el apoyo de tu pareja

56. Da sin esperar nada a cambio

57. Trabaja con los mejores (proveedores)

SÉPTIMA PARTE. Haz despegar tu proyecto

58. Quema las naves

59. Soluciona un problema

60. Innova cada año

61. Ofrece tu producto mínimo viable

62. Sistematiza

63. Crea tu ejército de asistentes virtuales

64. Usa mapas mentales para emprender

65. Aprende a vender

66. Negocia todo

67. Dedícate al marketing

68. No lo cuentes, hazlo

69. Cuestiona tus creencias sobre el dinero

70. Crea tu destino

Sobre este libro

Sobre los autores

Créditos

Introducción

A la velocidad a la que se suceden los acontecimientos es posible que dentro de unos años, cuando visitemos con nuestros nietos el Museo de Historia Natural, encontremos cuidadosamente expuesto en sus vitrinas un «contrato laboral fijo», situado, a lo mejor, entre los restos de Atapuerca y el esqueleto incompleto de algún dinosaurio. Es posible también que tengamos que explicar a nuestros nietos en qué consistía eso de un contrato fijo porque les sonará vagamente, de la misma forma que a ti te suena la prehistoria.

El único contrato válido es el que se establece de manera interna con uno mismo.

Todo parece indicar que el mercado laboral va a cambiar profundamente su modo de funcionar en los próximos años, tanto que más que una transformación, muchos pensamos que se trata de una revolución y de un cambio de paradigma.

Y dentro de ese nuevo paradigma, emprender será la opción más deseada, para algunos por convicción y para otros porque será la única forma que tendrán de ganarse la vida.

Ese tótem sagrado de varias generaciones que fue el trabajo fijo seguramente desaparecerá poco a poco. Hay muchas razones, pero una de ellas es inapelable: ninguna empresa será capaz de prometer con honestidad una estabilidad a largo plazo por la sencilla razón de que ninguna empresa, en un mercado tan cambiante, podrá saber si permanecerá abierta a largo plazo.

Nadie tiene ya la certeza de nada, salvo de que tendremos que reinventarnos y adaptarnos continuamente.

El trabajo estable como lo conocimos en el siglo XX desaparecerá. Este hecho genera una oportunidad enorme para las personas, porque impedirá que arruinen su vida en un trabajo que no les gusta a cambio de una supuesta seguridad, algo que fue posible, e incluso socialmente aceptado, en el siglo XX.

Ya no hay trincheras donde esconderse. Todo el mundo cobrará en función del valor que aporte y mientras lo aporte. El resto ya no podrá medrar en una compañía parapetado tras un cargo. Todo será muy transparente, muy claro; y por ello, justo.

Y emprender será la única opción viable.

La seguridad en el empleo nunca existió; fue solo una fantasía de la que muchos se enamoraron. Ahora, por fin lo sabemos.

En el mercado laboral ya no hay seguridad; la seguridad en el fondo solo se trata de una presunción, ni siquiera es algo que exista en la naturaleza, ni en la vida. Se acabó el tiempo donde esta anomalía espiritual que es la seguridad fue un aspecto frecuente en el mundo del trabajo. Se acabaron las madrigueras en las que parapetarse durante toda una vida de indolencia.

Pasamos de preguntarnos «¿Cómo podría encontrar seguridad?» a preguntarnos «¿Cómo podría aportar más valor?» o «¿Cómo podría desarrollar una actividad que aporte sentido a mi vida?».

Si todo marcha como esperamos, nuestros nietos asumirán esto con normalidad, y nos considerarán un poco bárbaros por haber intercambiado una vida por dinero.

El mercado laboral será totalmente irreconocible en unos años. Y esto generará una enorme oportunidad para quienes estén dispuestos a desarrollar una actividad con sentido que aporte valor a los demás.

Esta actividad con sentido es la que más posibilidades tiene hoy en día no solo de llenar la vida de felicidad, sino de facilitar excelentes retribuciones económicas. La buena noticia es que se puede aprender a hacerlo, y también a ganar el dinero que desees con ella. Si tienes dudas con este hecho —puedes creernos— es solo por una razón: te falta información.

Esta variación de paradigma se materializa en muchos cambios, pero sobre todo en la circunstancia de que emprender empieza a ser considerado por primera vez como una opción, y como la forma de actuar en el mercado profesional con más futuro.

Nos encaminamos a una nación emprendedora y a una sociedad libre.

Emprender no es una moda; es y será cada vez más la norma. Antes de la Revolución industrial, de la aplicación del modelo prusiano a la producción de bienes y servicios, ya éramos emprendedores. Es hora de volver a la normalidad.

En el siglo pasado, los héroes eran los astronautas. Hemos escrito este libro para los héroes del siglo XXI: los emprendedores. Personas que se hacen a sí mismas, que se forman incansablemente, se automotivan, se exigen más, se guían por el corazón y la pasión, son educadas e instruidas en extremo, nunca se quejan, lideran, sirven y colaboran, aman lo que hacen y se nutren espiritualmente. Esta clase de emprendedores son la humanidad del futuro.

Lo que salvará a la humanidad no es conquistar Marte, sino conquistarse a sí misma al emprender. El objetivo no es organizar una misión a Marte, la misión es emprender.

Esperamos que tu hijo no sueñe con ser astronauta, sino que sueñe con ser emprendedor. Eso sí es soñar en grande. Creemos que emprender no es una elección obligada y sí una necesidad vital, de ahí el título de este libro: emprender es una misión de vida, un propósito vital, y hasta un legado.

Emprender no es un objetivo, una forma de ganar dinero, ni tampoco una salida laboral. Es una misión; algo que dota de sentido a la vida. Es una transformación personal de gran calado.

Sabemos que el éxito en emprender depende más de una actitud, una mentalidad y unos hábitos que de unos conocimientos adquiridos en la universidad. De ahí el subtítulo de este libro: Los 70 hábitos de los emprendedores de éxito. Emprender tiene que ser algo fluido y natural; no un esfuerzo o un sacrificio. Emprender sin esfuerzo es posible delegando en los hábitos; no en la fuerza de voluntad. Una vez se han activado los hábitos adecuados, el resultado es inevitable.

El ser humano ama los hábitos. Esto tiene sentido, ya que permite que el cerebro economice energía no teniendo que pensar qué opción tomar. Esto sería agotador; por eso el cerebro, de manera natural, prefiere ser gobernado por hábitos.

El cerebro es adicto a funcionar en piloto automático. Y si te apalancas en esta inclinación, estarás jugando con una de las mayores fuerzas de la naturaleza a tu favor: el hábito.

Si tienes buenos hábitos, estos te conducirán automáticamente al éxito. Por el contrario, si adoptas malos hábitos, te conducirán automáticamente al fracaso. Es solo una cuestión de hábitos, no de ser inteligente, afortunado, o rico.

Primero tú eliges el hábito; después el hábito te transforma. No tienes que hacer nada más, salvo adoptar un manojo de buenos hábitos. El éxito emprendedor es el resultado de activar los hábitos necesarios y mantenerlos el tiempo suficiente. Esto es todo, porque la mayor parte de nuestros comportamientos son repetitivos y, por tanto, recaen en nuestros hábitos.

Los minihábitos son pequeñas rutinas que construyen grandes vidas.

Es más sencillo adoptar minihábitos que tratar de hacer cambios de vida radicales. Los minihábitos son fáciles de aplicar y llevan poco tiempo. Consiguen un cambio desde el interior y no desde el exterior. Son prácticos, se entienden fácilmente y cualquiera los puede adoptar.

En efecto, cuando una persona modela sus hábitos, estos acaban modelándola a ella, y la transforman a través de la acción, no de la teoría. Misión emprender es un libro práctico que te transformará, pero no porque sabes algo nuevo sino porque haces algo nuevo.

La propuesta de este libro es que te convertirás en un emprendedor de éxito de forma automática, siempre y cuando incorpores ciertos hábitos.

Si te aplicas a añadir cada uno de estos 70 minihábitos en tu día a día, te comportarás como un emprendedor; y por tanto… lo serás. Tu proyecto estará más o menos avanzado, pero aplicando los 70 hábitos acabará teniendo éxito.

Lo que proponemos es delegar tu éxito al piloto automático de los hábitos del buen emprendedor. Los buenos hábitos construyen comportamientos y estos reproducen el resultado del éxito una y otra vez.

No confíes en el esfuerzo o en la voluntad, te agotará; mejor confía en los hábitos, en delegar tu éxito al piloto automático. Emprender en piloto automático es conducirse desde los hábitos al éxito inevitable.

Hemos seleccionado 70 minihábitos de entre otros muchos que tenemos en nuestro día a día, pero creemos que los incluidos en este libro son suficientes.

Además, ocurrirá algo interesante, el «efecto precesión», y es que cuando se aplican los 70 hábitos seleccionados, al ser hábitos clave, esos nuevos comportamientos tendrán el poder de transformar otras áreas de la vida del emprendedor sin que este tenga que poner atención en ello (de ahí, emprendedor automático). Al incluir buenos hábitos, varios malos hábitos saldrán automáticamente de tu vida. Y empezará a activarse el efecto «bola de nieve»: una cosa llevará a otra, y a otra… y el éxito será inevitable.

Y ahora es el momento de empezar; pasa la página, te esperamos en cada uno de los hábitos para inspirarte a adoptarlos y hacerlos tuyos.

Recuerda tu misión: emprender.

PRIMERA PARTE

Primero lo primero

1

Emprende para servir

No te preguntes qué puede darte la vida, sino qué puedes dar tú a la vida.

VIKTOR FRANKL

Solo me jubilaré cuando este planeta esté a salvo.

JANE GOODALL

 

 

Muchos emprendedores piensan en un proyecto o empresa solo para ganar dinero. Y ganar dinero es imprescindible pero estar en un proyecto solo por el dinero que se puede llegar a ganar, nos parece pedirle muy poco a la vida. No hay por qué elegir entre ganar dinero o hacer lo que te gusta; se pueden hacer las dos cosas a la vez. Y lo más inteligente es elegir las dos.

Otros piensan en un proyecto o empresa y simplemente se concentran en lo que les apetece hacer y olvidan el factor económico. Lo que sucede ya lo sabes porque les pasa aproximadamente al 85 por ciento de los proyectos emprendedores antes de los cinco años: fracasan.

Creemos que poner el foco solo en lo económico es un error, como también creemos que olvidar lo económico es un error de principiante que se paga muy caro.

La pregunta que puedes formularte antes de emprender es para qué emprendes. Atención, porque la pregunta no es «por qué lo haces», sino «para qué». La pregunta es diferente y, por tanto, la respuesta también lo será. Si sabes para qué emprendes, tus posibilidades de gozar de éxito se disparan.

Si la respuesta es para pagar la hipoteca, para tener algo que hacer, o para no estar en paro, mejor que te avisemos cuanto antes: estás en un camino que tiene muchas probabilidades de terminar mal. Emprender para llegar a algún sitio es preferible a emprender para escapar de algo; curiosamente aquellos que emprenden para escapar de algo con frecuencia terminan en el lugar del que tratan de huir.

Para tener éxito como emprendedor es imprescindible que tengas claridad al respecto de para qué emprendes. Una vez tengas claridad en este asunto, pregúntate cómo vas a ganar el dinero que desees con ello —y recuerda hacerlo—, pero lo primero es plantearte para qué emprendes.

Nosotros emprendemos para solucionar un problema, para dejar el mundo un poco mejor de lo que lo hemos encontrado, para mejorar la vida de alguien; emprendemos —y no importa si abres una mercería o una empresa tecnológica en Silicon Valley— para satisfacer a otras personas. Y a cuantas más personas hagas feliz o sirvas, mejor te irán las cosas. Emprendes porque crees que las cosas podrían ser de otra manera; y ya que nadie parece haberse dado cuenta antes, eres tú quien lo va a hacer.

Emprendes porque se te antoja escandaloso que nadie esté llevando a cabo lo que en tu mente es una obviedad, algo que se podría hacer mejor, una obsesión o una necesidad.

Esa es la decisión que toman los grandes emprendedores. No emprenden para que les vaya mejor, sino que lo hacen para que les vaya mejor a otros y saben —quizá no de manera consciente— que la consecuencia inevitable es que ellos, antes o después, terminarán teniendo éxito.

Hay dos tipos de éxito: el exterior y el interior. Ahora nos referimos al éxito que se puede ver, al exterior, porque el interno, el que experimentan aquellos que hacen lo que su corazón les dicta, lo tienen desde el primer día. Es el éxito antes del éxito.

La consecuencia forzosa de adoptar el hábito de poner a los otros primero y de emprender para que otras personas resulten beneficiadas es que al final nos acaba yendo mejor. La vida es muy generosa con los generosos. Aprende a hacer bien el bien y te acabará por ir muy bien.

En definitiva, emprendemos porque pensamos que las cosas podrían ser de otra manera y creemos que merece la pena hacer que sean de esa otra manera. La consecuencia de ello es que la vida terminará por ofrecernos oportunidades para vivir de ello de una forma casi mágica, siempre que estemos dispuestos a aprender lo que necesitamos.

La vida es un proyecto colectivo que exige de cada uno de nosotros su participación; y emprender es un modo de colaborar en este proyecto colectivo. La vida exige de ti que observes, y te observes, y pienses cómo puedes contribuir a dicho proyecto. Eso es emprender: desarrollar talentos para ponerlos al servicio de una idea mayor que nosotros. Es como si salieses a la calle a observar qué podría necesitar la vida y tú te presentases voluntario para hacerlo. Eso es emprender.

Saber para qué emprendemos o para qué hacemos cualquier cosa nos otorga un potencial extra, porque saber para qué hacemos las cosas nos obliga a estar más centrados, atentos y permite que pongamos en juego todos nuestros recursos.

Tres ideas poderosas:

1. Emprender solo para ganar dinero es pedirle poco a la vida.

2. Emprender sin saber cómo ganarás dinero implica un fracaso asegurado.

3. Emprender es una forma de contribuir al proyecto colectivo llamado Vida.

Hábito: Pregúntate siempre para qué

Un hábito que revolucionará tu vida es preguntarte antes de adoptar cualquier decisión, grande o pequeña, para qué harás eso (no por qué). Tomar decisiones teniendo claridad al respecto de para qué vamos a hacer algo en concreto dotará cada día de tu vida de sentido y, por tanto, de éxito. Puedes empezar hoy mismo.

2

Elige lo que amas

Si no se tomara la vida como una misión, dejaría de ser vida para convertirse en infierno.

LEÓN TOLSTÓI

A todas las personas les gustaría tener un sistema de alerta para tomar buenas decisiones. Un oráculo sabio e infalible que supiera qué es lo mejor para cada uno en todo momento. En fin, una señal, un criterio claro, un método acertado para decidir siempre correctamente. Vamos, un mensaje procedente de Dios con la respuesta a su pregunta… ¿Es eso pedir mucho? Creemos que no.

Tenemos buenas noticias: existe una señal inequívoca que te indica tu siguiente paso en la vida, y esto vale para cualquier asunto, no solo para el emprendimiento. Dando por hecho que nunca afrontamos nada que no seamos capaces de responder, podemos afirmar que no es el cerebro el lugar desde donde tomar decisiones acertadas, sino desde el corazón. Sí, el corazón, has leído bien. Es tu segundo cerebro, el primero para algunos.

La señal que andas buscando es esta: que te gusta hacerlo y que el tiempo se te pasa sin darte cuenta (incluso que lo harías gratis, aunque no se lo digas a nadie). Por eso hay que probar y probar hasta dar con ello. El corazón lo sabe enseguida. Él te dirá dónde está tu lugar en el mundo; pero no esperes que tome la iniciativa, tiene que encontrarte actuando para responderte con una emoción clara. No se trata de teorizar, imaginar o debatir mentalmente… Actúa, y una acción te llevará a lo que estás buscando. La emoción de hacerlo te lo confirmará. Demasiadas personas mantienen debates mentales sobre qué deben o no hacer. Pero es mucho más fácil: ¡pruébalo!

El emprendedor comprueba sus hipótesis en la práctica.

Sabemos que ya lo has oído, y que incluso quizá te sonó cursi o new age. Pero el que estará en problemas si toma una mala decisión eres tú, así que permanece abierto a lo que hemos escrito para ti sobre este asunto. Si tus valores, creencias, preferencias o emociones no concuerdan con tu elección, vas a pasarlo muy mal.

Examina pues la coherencia de tu elección con tus emociones, valores, creencias… Ahí tienes un criterio: la búsqueda de la coherencia. Coherencia es ser, hacer, decir y sentir en la misma dirección. Pero resumiéndolo mucho, queda así: haz algo que te vuelva loco.

Muchos detestan su ocupación. Vivir de viernes a domingo y morir de lunes a viernes es malentender la vida, además de desperdiciarla. Esperar impaciente las vacaciones y los días festivos para huir del trabajo es moralmente lamentable. Trabajar solo por conseguir dinero sale muy caro… te arruina financiera y espiritualmente. Acabamos de describir a un clan por desgracia muy numeroso: el de los zombis o muertos vivientes. Parecen estar viviendo pero en realidad están muriendo: tachando los días en el calendario.

La cuestión es que tiene que darte pereza irte de vacaciones, porque tu dedicación es tan divertida como unas vacaciones. La cuestión es que los lunes deberían celebrarse tanto como los festivos. Y el síntoma inequívoco que te indica que vives desde la pasión es que ya no te hace falta el despertador: te despiertas espontáneamente muy temprano, impaciente por levantarte y ocuparte de tus asuntos. Es tan ilusionante como si cada día llegara Papá Noel a tu vida. Mientras no lo vivas así, ni este ni ningún libro o curso habido o por haber podrán rescatarte de la mediocridad absoluta. De la muerte en vida.

Vivir por lo que se ama es lo normal; lo contrario es una anomalía intolerable.

Cuando eliges lo que amas das un paso en tu vida a algo más grande que tú mismo. Tu ego se hace a un lado, aparece la sensación de misión o propósito de vida. Ya no es por ti; es por los demás.

Eso te confiere ligereza y despreocupación, las condiciones básicas para entrar en un estado de gracia y creatividad pura, donde la inspiración se hace cargo de los problemas y los resuelve de la mejor manera posible. Como ya no está el ego al control, queda espacio para la providencia, las sincronicidades, y el toque de Dios firma tus acciones. Trabajar con ese socio al lado es impagable para cualquier emprendedor que quiera crear un proyecto asombroso, y no que busque nada más que un medio de vida.

Y no vale eso de que «todo está muy mal», o «eso solo es para algunos privilegiados», o el triste «es fácil decirlo pero no hacerlo»… Excusas. Precisamente los privilegiados lo son porque siguen esta regla (elige lo que amas) a rajatabla y sin concesiones. Hay que decidir de una vez por todas si vas a vivir en un mundo abundante o en un mundo escaso. La dicha es una elección. Y recuerda que en un mundo abundante, cada uno hace algo que ama… Y tú, si lo decides, también.

Tres ideas poderosas:

1. Elige siempre el camino del corazón.

2. No tomes de ...