Loading...

PUIG ANTICH. LA TRANSICIóN INACABADA

Gutmaro Gómez Bravo

0


Fragmento

ÍNDICE

Portadilla

Índice

Dedicatoria

Cita

Agradecimientos

Archivos

Introducción

1. Causa general

   El primer Gobierno posfranquista de España (Rivero a Kissinger)

   La violencia en la crisis final del franquismo

2. Causa sagrada

   Orden público y continuismo

   La Dirección General de Seguridad (DGS)

   La Brigada Político-Social (BPS)

   3. Causa policial

   Diligencias previas

   Un paseo por Montjuïc

   Sin antecedentes, pero de mala conducta

   Justicia civil, justicia exprés

4. Causa militar

   Juzgado Militar Permanente n.º 3

Recibe antes que nadie historias como ésta

   Estrategias de defensa

   Denegación de pruebas

5. Causa ejemplar

   Consejo de guerra

   Sentencia y confirmación

6. Causa política

   De Carrero a Arias Navarro: vigilia permanente

   Preparar contestación evasiva

   El espíritu del 12 de febrero

   Enterado: presiones y previsiones

   Derribos Arias

7. Causa cerrada

   La revisión del caso

   Denegación y votos particulares

   La memoria judicializada

   El pasado eliminado

Epílogo

Álbum

Bibliografía consultada

Notas

Índice onomástico

Sobre el autor

Créditos

A Julio Aróstegui, in memoriam

El pasado, pensó Winston, no solo había sido alterado, sino que estaba siendo destruido.

George Orwell, 1984

AGRADECIMIENTOS

Este trabajo es inseparable de su principal base y soporte documental: el Sumario 106-IV-73, que consta de tres tomos y en el que se insertan todas las páginas y actuaciones del caso, desde su instrucción por el Juzgado de Instrucción n.º 21 de Barcelona, hasta su traslado a cierre en la IV Región Militar, Juzgado Militar Permanente n.º 3 de Barcelona. Acceder y poder reconstruir esta enorme masa documental y a buena parte de las imágenes ha sido posible solo gracias a la buena voluntad y al interés mostrados en todo este tiempo por el abogado de la familia Puig Antich, Sebastián Martínez Ramos. Del mismo modo, los magistrados Ángel Juanes y José Luis Calvo Cabello facilitaron abiertamente sus impresiones y los textos de sus votos particulares en el proceso de revisión de este caso.

No ha sido la única fuente escrita consultada en una larga investigación desarrollada en el marco del Proyecto Posguerras: Olvidados del siglo XX, que se realiza conjuntamente por el Grupo de Historia de la Guerra Civil y del Franquismo, y el Grupo de Historia del Madrid Contemporáneo, de la Universidad Complutense de Madrid. Debo mucho a la intuición y profesionalidad del personal de los archivos y las instituciones consultados, que conservan documentación relacionada con el proceso y permiten totalmente su consulta. No puedo olvidar al personal del Archivo de la Policía del Ministerio del Interior, que ha tenido la paciencia de tapar párrafos enteros de aquellos expedientes que han tenido la bondad de mostrar y, en especial, a todas aquellas personas que han leído el manuscrito, total o parcialmente y han hecho aportaciones: Gregorio García-Dotor, José Antonio Zamorano, Charo Baglietto, Régulo Alonso, Juan José Rubio, Pablo Gil Vico, Quico Serrano, Luis Enrique Otero, Alejandro Pérez-Olivares, Daniel Oviedo, Jorge Marco y Rubén Pallol. No puedo olvidarme de Trinity, y de Héctor e Iñaki, que, por fortuna, aún no saben nada de esta historia.

ARCHIVOS

Archivo General de la Administración (AGA), Alcalá de Henares. Sección Cultura, Ministerio de Información y Turismo, Servicio de Información, Gabinete de Enlace.

Archivo del Ministerio del Interior, Secretaría General Técnica. Gobiernos Civiles Madrid y Barcelona.

Archivo de Presidencia del Gobierno.

Archivo del Ministerio del Interior, Archivo General de la Policía (MI, AGP), Madrid.

Archivo Histórico Militar de Ávila, Cuartel del Generalísimo.

Archivo Histórico Militar de Segovia, expedientes profesionales.

Archivo Histórico Provincial de Toledo. Juzgado Especial de Espionaje y Comunismo.

Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH), Salamanca. Causa General.

Delegación Nacional de Recuperación de Documentos, Salamanca.

Centre d’Estudis Històrics Internacionals. Pavelló de la República, Universitat Autònoma de Barcelona.

National Archives and Records Administration (NARA), College Park, Maryland.

US Department of State, Electronic Reading Room, Madrid, Declassified/Released EO Systematic 2005.

The National Archives, Foreign Office (TNA, FO), Londres.

INTRODUCCIÓN

Barcelona, 1 de marzo de 1974, 21.40 horas:

Constituido el juzgado en la prisión provincial de hombres de esta ciudad, teniendo en mi presencia a Salvador Puig Antich, asistido de su defensor, le notifiqué por lectura íntegra y entrega de testimonio literal la sentencia definitiva dictada por la sala de justicia del Consejo Supremo de Justicia Militar. Acto seguido fue trasladado el reo al lugar habilitado para la capilla, y le fueron facilitados los auxilios religiosos, haciéndole presente el sr. juez que podía pedir los otros necesarios para otorgar testamento y los demás compatibles con su situación, incluido las visitas de los miembros de su familia. Doce horas después, a las 9.40 del 2 de marzo, moría «por compromiso neurológico en anoxia con parada cardiorrespiratoria por garrote»[1].

Las autoridades que habían asistido a la ejecución salieron lentamente de la cárcel Modelo: el juez militar, Nemesio Alvárez; el delegado de la Dirección General de Seguridad, Miguel Cajén Almenara; el jefe de la Policía Municipal, Juan Lechón Brezo; el director de la prisión, Juan de Toca Becerril; el subdirector, Francisco Sánchez Vidal; el jefe de servicio, Daniel Muñoz Nonides; el sacerdote, Jesús Mula Hernández; el capellán castrense, Gaspar Cardona Quevedo, y el médico militar que certificó la defunción, el capitán Ignacio Miguel Delgado. El último en salir, con su pequeña maleta, fue el verdugo, Antonio López Guerra. El cadáver fue entregado al servicio de pompas fúnebres del Ayuntamiento de Barcelona. Unas semanas más tarde, el 28 de marzo de 1974, en las calderas del Gobierno Militar ardían «todas las pruebas, prendas, material propagandístico intervenido en la causa, por carecer de valor alguno»[2].

La prensa venía desarrollando una campaña favorable a la ejecución desde principios de enero. No se trataba de un asunto de política, sino de delincuencia común, repetían todos los diarios. La sentencia era justa, la que merecía todo «atracador asesino de policías», señalaba a dos columnas ABC [3]. De hecho, el mismo día, a la misma hora y del mismo modo, fue ejecutado Heinz Chez, un extranjero que había disparado a un guardia civil mientras desayunaba en un camping de Tarragona. A pesar de su crueldad, el joven Puig Antich se había arrepentido. Pasó su última noche en compañía de un sacerdote, su confesor del colegio, y murió en paz. Chez hizo lo propio y en la cárcel se convirtió al catolicismo. La noche del 1 de marzo, Televisión Española retransmitió un combate de Urtain, el boxeador español ídolo del momento, y a la mañana siguiente la prensa iniciaba una nueva serie de reportajes sobre la pena de muerte en Rusia y el terrorismo en Occidente[4].

Se cumplen cuarenta años de la que fuera la última de las ejecuciones a garrote vil en España y buena parte de la memoria colectiva sobre este suceso sigue construida sobre la secuencia anterior. La mayor parte de lo escrito hasta nuestros días sobre el tema está basado en el material periodístico censurado y controlado por la dictadura. El caso ha sido popularizado gracias a una película, que narra el drama humano del joven y su entorno más cercano pero que no aborda la naturaleza y dimensión de una ejecución política. Apenas un año antes de su muerte, Puig Antich había sido detenido por la Brigada Político-Social tras un forcejeo en el que moría un policía. Aunque la actividad del grupo anarquista en el que militaba (Movimiento Ibérico de Liberación, MIL) ya era seguida por un juzgado de Barcelona que instruía varios atracos a bancos, la justicia militar pasó a ocuparse entonces del caso. La autopsia tuvo lugar en una comisaría de Policía y los casquillos de bala desaparecieron junto con el resto de pruebas decisivas. Casi todas las que solicitó la defensa fueron denegadas. Apenas año y medio después de Puig Antich moría el general Franco. Aunque la presión mayoritaria de la población terminó desactivando las posibilidades de involución, el proceso de cambio político quedó marcado por una amenaza de desestabilización violenta que se adentró e instaló como una constante en los años ochenta.

En las cuatro décadas que han transcurrido desde aquella ejecución la sociedad ha experimentado fuertes cambios, y existe en ella una creciente demanda de conocimiento de su pasado reciente. La petición de nulidad de las sentencias de los tribunales militares dictadas en la Guerra Civil o en la posguerra, la exhumación de fosas comunes, la eliminación de los símbolos de la dictadura, así como otras medidas de reparación previstas en la llamada Ley de Memoria Histórica de 2007 han provocado una fuerte conmoción social y una importante controversia política y mediática. Miles de expedientes de revisión siguen a la espera de dictamen jurídico. Otros, como el del propio Puig Antich, han sido denegados. Una situación que Naciones Unidas ha denunciado ante los poderes públicos españoles, pero que apenas ha variado en las últimas décadas y que coloca a España a la cabeza mundial de desaparecidos por detrás de Camboya[5].

Agotadas las vías jurídicas en España, el caso sigue abierto en Argentina. Gracias a ello se ha podido tener acceso a la documentación inédita en la que está basada esta investigación. El Sumario 106-IV-73 contra varios jóvenes acusados de terrorismo, que contiene el desarrollo del proceso entre septiembre de 1973 y marzo de 1974, ha sido la principal fuente utilizada, aunque no la única. El objetivo no es trazar una biografía de Puig Antich o una semblanza de los movimientos políticos que surgieron al final de la década de los sesenta. Se trata de comprender el funcionamiento de los aparatos de seguridad del franquismo siguiendo una causa judicial. En definitiva, acceder al interior de un sistema represivo que, a pesar de sufrir una serie de cambios, lógicos a lo largo de casi cuatro décadas de existencia, supuso la principal fuente de estabilidad de una dictadura que comenzaba a resquebrajarse, seriamente, en ese mismo periodo.

II

«El régimen español ...