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Noticia

Víctima de la 'yihad' sexual del Estado Islámico y defensora de los derechos humanos,  es la primera Embajadora de Buena Voluntad por la Dignidad de los Supervivientes de la Trata de Personas de las Naciones Unidas 

La edición en lengua española de The Last Girl estará a cargo de Plaza & Janés

La activista por los derechos humanos, Nadia Murad, se ha convertido en portavoz de todos aquellos que han sufrido la violencia del Estado Islámico y su historia ha dado la vuelta al mundo. La publicación de sus memorias, The Last Girl, el próximo otoño, es un paso más en el intento de Nadia de compartir su estremecedora tragedia personal con el mundo, con la esperanza de que al hacerlo se esté más cerca de acabar con el Estado Islámico. Plaza & Janés publicará el libro en lengua española y Rosa dels Vents en catalán, ambos en Penguin Random House Grupo Editorial.

Cuando tenía 21 años, fue secuestrada en Irak y usada como botín de guerra y esclava sexual por el Estado Islámico. Después de unos meses de cautiverio, logró huir y pedir asilo en Alemania. Desde entonces, ha sido nominada al Premio Nobel de la Paz, nombrada Embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas por la Dignidad de los Supervivientes de la Trata de Personas y distinguida con el premio Vaclav Havel de Derechos Humanos y con el premio Sájarov a la Libertad de Conciencia.

 "Sobrevivir a un genocidio implica una gran responsabilidad. He tenido suerte. Habiendo perdido a mis hermanos, a mi madre, a muchos miembros de mi familia, y a amigos, es una responsabilidad que abrazo y me tomo muy en serio. Mi papel como activista no debe limitarse a contar mi propia experiencia, sino a hablar del sufrimiento colectivo. Contar mi historia y revivir los horrores a los que sobreviví no es fácil, pero el mundo debe saber lo que está pasando. El mundo debe sentir la responsabilidad moral de actuar, y si mi historia sirve para que los líderes mundiales actúen, tengo que contarla", ha dicho Nadia.

 Nadia pertenece al pueblo yazidí, una minoría religiosa que convivía pacíficamente con sus compatriotas cristianos y musulmanes. Pero en agosto de 2014 los combatientes del Estado Islámico tomaron su aldea. Para el Estado Islámico, los yazidíes eran infieles, y un objetivo fácil: ocupaban una parte estratégica de Irak y no estaban protegidos por nadie. Los habitantes de la aldea fueron confinados en una escuela en la que se separaron a los hombres de las mujeres. Nadia pudo ver cómo a los hombres se los cargaba en camiones, y al poco escuchó los disparos. Los ejecutaron a todos, incluidos sus seis hermanos, porque no quisieron convertirse al Islam. A las mujeres las separaron por edad, y a las más jóvenes, entre las que se contaba Nadia, se las vendió como esclavas sexuales. Las mayores, entre ellas la madre de Nadia, fueron asesinadas.

 Nadia fue elegida por un combatiente del Estado Islámico que, junto a sus compañeros, la violó repetidas veces, y la apaleó, durante días, hasta que, en un golpe de suerte, Nadia logró escapar a Alemania, donde empezó una nueva vida. Una vez allí se propuso contar su historia y batallar, así, contra el Estado Islámico. Con la apoyo de Yazda, una organización sin ánimo de lucro dedicada a ayudar a los supervivientes yazidíes, y de la reconocida abogada Amal Clooney, Nadia ha hablado en todo el mundo con organizaciones e instituciones gubernamentales como las Naciones Unidas, instando a los líderes a ayudar a detener el genocidio y los crímenes del Estado Islámico. Su trabajo, hoy, continúa. Y por primera vez se ha prestado a contar cómo fue ese terriblemente peligroso viaje hacia la libertad en The Last Girl.

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