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¡AQUí NO HACEMOS LAS COSAS ASí!

John Kotter / Holger Rathgeber

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Fragmento

 

Misteriosamente, los buitres habían pasado de ser carroñeros a ser rapaces. Nadie sabía por qué. Es probable que estas horribles, aterradoras y mortíferas criaturas fueran el golpe de gracia que destruiría al clan de Matt.

Matt era un suricata, uno de esos animalitos africanos que los humanos encuentran tan monos e interesantes. Como todos los suricatas, Matt tenía una personalidad y unas habilidades muy características. Siempre había sido tímido y se mostraba muy estricto cuando tenía un plan en la cabeza, pero gracias a su inherente lealtad, su sonrisa tierna y sus aptitudes, que utilizaba para ayudar al grupo, se había convertido en un miembro muy apreciado. Solía disfrutar de la vida y esta casi siempre se lo retribuía con creces.

Pero un día…

La lluvia desapareció y su clan de pequeñas e inquietas criaturas ya no contaba con comida suficiente para todos. Como mínimo una vez al día, Matt comía menos para que los pequeños, los ancianos y los más débiles comieran más. Aun así, eso solo suponía una mínima contribución a la solución de aquel problema. El aumento de depredadores era… Bueno, es que Matt nunca había visto nada igual. Algunos suricatas afirmaban que todo estaba relacionado. Menos lluvia significaba menos comida, lo que conducía a extraños e impredecibles cambios en el comportamiento de los depredadores. Pero ¿quién podía saberlo a ciencia cierta?

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No parecían ponerse de acuerdo y tampoco se les ocurría ninguna idea que les ayudase a lidiar con los nuevos problemas, lo que frustraba enormemente a Matt y a muchos otros. Y, por si fuera poco, cada vez resultaba más difícil sacar adelante el trabajo cotidiano.

No es que Matt hiciera oídos sordos a las nuevas ideas que iban surgiendo. Tenía dos amigos muy creativos, Tanya y Ago, a quienes se les había ocurrido un método para encontrar más comida y desperdiciarla menos, así como otro para detectar con mayor rapidez a los depredadores. Pero los dos suricatas se toparon con el muro de «Aquí no hacemos las cosas así», respuesta que, debido a las circunstancias, no tenía mucho sentido. Matt intentó echarles una mano y mostró a los demás por qué semejante argumento no tenía ningún sentido. Habló con los suricatas que mejor conocía, los de su misma edad. Habló con su Jefe de Familia. Pero no consiguió nada.

Matt estaba muy cansado. Como los demás lo respetaban tanto, uno de los jefes (un Alfa) no paraba de encargarle un proyecto detrás de otro. Y aquello comenzó a pasarle factura. Matt no era de esos que iban por la vida enfadándose con el mundo, ni discreta ni airadamente. Pero esta vez se había convertido en…

Un suricata muy, muy furioso.

Introducción

 

 

Esta historia trata sobre algunas de las cuestiones importantes a las que la mayoría de nosotros nos enfrentamos todos los días: los cambios se dan cada vez a mayor velocidad, lo que no resulta fácil ni de distinguir con claridad ni de manejar adecuadamente; por lo que, si no conseguimos encontrar la manera de evitar los peligros, aprovechar las oportunidades y cosechar los resultados que en realidad todos valoramos (y que sabemos que son posibles porque algunos los consiguen), la vida puede volverse muy desagradable.

Hemos elegido la fábula como formato (una historia con todo un elenco de personajes, entre ellos Matt) porque nos permite abordar grandes asuntos y llegar a mucha gente. Y es que los que vamos a tratar aquí son grandes asuntos de verdad. Para entender cómo obtendremos mejores resultados, primero debemos comprender mejor cómo crecen las organizaciones y por qué muy a menudo estas acaban luchando por su mera supervivencia, sin importar el éxito que tuvieron en el pasado, así como también por qué a veces quiebran. Tenemos que entender mejor por qué un ...