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CAEN ESTRELLAS FUGACES

Jose Gil Romero / Goretti Irisarri

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Fragmento

Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.

HORACIO QUIROGA, El almohadón de plumas

Una especie de rastro oscuro y viscoso llevaba desde la puerta abierta del cuarto de baño a la puerta del vestíbulo, y desde aquí al escritorio, donde se había formado un horrible charco. Encima de la mesa había un trozo de papel, garrapateado a lápiz por una repulsiva y ciega mano, terriblemente manchado, también, al parecer, por las mismas garras que trazaron apresuradamente las últimas palabras. El rastro llevaba hasta el sofá en donde finalizaba inexplicablemente.

H. P. LOVECRAFT, Aire frío

—Sí: me duermo… —dijo el herido abatiendo con dulce pereza los párpados—. Cigüela… si ves que duermo demasiado, me despiertas, ¿eh?… no me vaya a quedar muerto…

BENITO PÉREZ GALDÓS, Los duendes de la camarilla

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La zona de nadie empieza tras el palacio, donde los sembrados y la ropa tendida. Allá se está construyendo un puente que llamarán de los Franceses. (Construcción del Puente de los Franceses, de la línea ferroviaria de la Compañía Norte. Fuente: Fonoteca del Patrimonio Histórico. Autor: Charles Clifford)

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Prólogo

La podredumbre se desliza calle a

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