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MUCHOS CUERPOS, UNA MISMA ALMA

Brian L. Weiss

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Fragmento

Título original: Same Soul, Many Bodies

Traducción: Carlos Mayor

1.ª edición: enero 2011

© 2004 by Weiss Family Limited Partnership 1, LLP

© Ediciones B, S. A., 2014

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

ISBN DIGITAL: 978-84-666-4590-4

Maquetación ebook: Caurina.com

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

 

 

 

 

 

Una única alma existe en muchos cuerpos.

Plotino

Contenido

Portadilla

Créditos

Cita

 

NOTA DEL AUTOR

PRÓLOGO

1 LA INMORTALIDAD

2 GEORGE: EL CONTROL DE LA IRA

3 VICTORIA, EVELYN Y MICHELLE: LA SALUD

4 SAMANTHA Y MAX: LA EMPATÍA

5 HUGH Y CHITRA: LA COMPASIÓN

6 PAUL: LA PACIENCIA Y LA COMPRENSIÓN

7 AMY, JOYCE, ROBERTA Y ANNE: LA NO VIOLENCIA

8 BRUCE: LAS RELACIONES PERSONALES

9 PATRICK: LA SEGURIDAD

10 JOHN: EL LIBRE ALBEDRÍO Y EL DESTINO

11 LA CONTEMPLACIÓN Y LA MEDITACIÓN

12 DAVID: LA ESPIRITUALIDAD

13 JENNIFER Y CRISTINA: EL AMOR

14 GARY: EL FUTURO

AGRADECIMIENTOS

ACERCA DEL AUTOR

NOTA DEL AUTOR

En este libro no he reproducido de forma literal las sesiones mantenidas con mis pacientes, como hacía anteriormente, ya que varios de ellos han sido reconocidos debido a que sólo cambié sus nombres. En esta ocasión me he tomado la libertad de alterar ocupaciones y profesiones, datos geográficos (ciudades, calles, etcétera) u otra información que pudiera servir para identificarles. También he modificado ligeramente el diálogo entre médico y paciente por motivos de confidencialidad. No obstante, lo que he escrito es totalmente fiel a las conversaciones mantenidas.

Sin duda, el lector podrá detectar algunos anacronismos en el diálogo, como sucedió con determinados críticos en mis anteriores libros. Para ellos, por ejemplo, la fecha de antes de Cristo que Catherine menciona en Muchas vidas, muchos maestros deja la historia sin efecto; sin embargo, para los escépticos, esta «prueba de inverosimilitud» era un detalle que no les dejaba ver el bosque. Se explica fácilmente: todos los recuerdos de mis pacientes han pasado por el filtro de las mentes del siglo xx; son conscientes del presente, aunque sus recuerdos procedan del pasado o, en el caso de este libro, del futuro.

PRÓLOGO

En los últimos tiempos, he visitado repetidamente un lugar al que antes había ido en contadas ocasiones: el futuro.

Cuando Catherine acudió a mí como paciente psiquiátrica hace veinticuatro años, recordó con asombrosa precisión las vidas anteriores que había llevado en épocas tan distantes entre sí como el segundo milenio antes de Cristo y mediados del siglo xx, y con ello cambió mi vida para siempre. Yo era psiquiatra, un científico formado en Yale y Columbia; entonces me topé con una mujer que me hablaba con todo lujo de detalles de experiencias vividas siglos atrás que no podía haber conocido en esta vida y, ayudado por otros expertos, logré darles validez. En mi «ciencia» no había nada que pudiera explicarlo. Lo único que sabía era que ella me contaba lo que realmente había visto y sentido.

A medida que avanzaba la terapia, Catherine iba recordando lecciones de los sabios (guías o espíritus incorpóreos poseedores de una gran erudición que la rodeaban cuando estaba ausente de su cuerpo), enseñanzas que desde entonces han sido trascendentales en mi pensamiento y han gobernado mi conducta. Catherine podía adentrarse tanto en el pasado y había tenido experiencias tan trascendentes que, al escucharla, me sentía envuelto en una especie de magia, en cierto misterio. Me hablaba de reinos de cuya existencia yo jamás había tenido noticia. Me llenaba de júbilo, de asombro... y de miedo. ¿Quién iba a creerme? Para empezar, ¿me lo creía yo mismo? ¿Acaso estaba loco? Parecía un chiquillo dueño de un secreto cuya revelación iba a cambiar para siempre la concepción de la vida y, pese a ello, imaginaba que nadie me creería. Tardé cuatro años en reunir el valor necesario para escribir sobre los viajes de Catherine y sobre los míos propios en Muchas vidas, muchos maestros. Temía que fuera a suponer mi expulsión del colectivo psiquiátrico, pero, al mismo tiempo, estaba cada vez más convencido de que lo que escribía era cierto.

En los años transcurridos desde entonces, mi certeza se ha visto reforzada y muchos otros, pacientes y terapeutas, han reconocido que mis descubrimientos son válidos. A estas alturas ya he ayudado a más de cuatro mil pacientes haciéndoles retroceder mediante hipnosis a sus vidas pasadas, por lo que mi sensación inicial de sorpresa ante la existencia de la reencarnación (por no decir, la fa

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