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NUEVA HISTORIA DE LAS GRANDES CRISIS FINANCIERAS

Carlos Marichal

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Fragmento

Cubierta Portada Dedicatoria Introducción Pasado, presente y teoría Capítulo 1. La primera globalización: las crisis financieras en la época clásica del capitalismo liberal, 1873-1914 La primera crisis financiera mundial: 1873 El despegue de la globalización financiera y el patrón oro La primera crisis de los mercados emergentes: las crisis de 1890-1891 La crisis de 1893 en Norteamérica Crisis de 1907 y 1914 Las crisis de 1914 y la creación del Federal Reserve Bank Capítulo 2. El colapso financiero de 1929: ¿Por qué hubo una gran depresión en los años 30? De la guerra a la paz inestable: La crisis de 1920-1921 Las reparaciones y la hiperinflación alemana de 1922-1923 El regreso al patrón oro: 1925-1928 El auge bursátil internacional de los años 20 El “crac” de Wall Street en 1929 y sus consecuencias Fracaso de la cooperación internacional y abandono del patrón oro Respuestas de la economía política a la crisis: El New Deal en Estados Unidos Consecuencias perversas de la crisis: El Nazismo en Alemania en los años 30 América Latina en los años 30: La crisis y la recuperación Capítulo 3. Las finanzas mundiales en la era de Bretton Woods, 1944-1971: ¿Por qué hubo tan pocas crisis? El diseño de un nuevo orden internacional en medio de las ruinas del anterior Bloques de poder y guerra fría: La estabilidad simétrica La época de oro del desarrollo económico (1950-1973) Inestabilidad monetaria en Europa y Estados Unidos en los años 60 Capítulo 4. Orígenes de la globalización contemporánea, 1973-1990: ¿Por qué hubo auge y crisis de la deuda externa de los países en desarrollo? Post mórtem de Bretton Woods, 1971-1973: La larga recesión y la estanflación de los años 70 El tobogán financiero internacional en los años 70: Los bancos se globalizan y los gobiernos se endeudan Préstamos para dictaduras y gobiernos autoritarios en América Latina, 1973-1982 El efecto Volcker: El pico de las tasas de interés en Estados Unidos y la crisis mexicana de 1982 La crisis internacional de las deudas desde 1982: Contagio y renegociaciones. ¿Se trataba de una crisis mundial? Renegociaciones, el plan Baker/Brady y las paradojas del fin de una década Capítulo 5. La globalización financiera a fines del milenio, 1990-2006: ¿Por qué se multiplicaron las crisis? El Big Bang: La globalización financiera se exporta de Londres al mundo Contradicciones políticas y económicas del despegue globalizador La multiplicación de las crisis financieras en los países emergentes entre 1994 y 2001 México: La crisis de los “tesobonos” (1995) y el rescate internacional Las crisis asiáticas y los nuevos colapsos financieros en Latinoamérica, 1997-2001 Lecciones de las crisis financieras de 1994-2001 Los felices años 90 se prolongan hasta 2006 en Estados Unidos Capítulo 6. La crisis financiera y económica de 2008-2009 Orígenes de la crisis en Estados Unidos, 2001-2007 La increíble dinámica del mercado hipotecario y los peligrosos créditos subprime Las señales de una tormenta inminente: 2006-2008 Las semanas negras de septiembre de 2008 Los rescates financieros en el Reino Unido y la Unión Europea Impactos y respuestas a la crisis en América Latina La crisis de 2008: Algunos contrastes con la Gran Depresión de los años 30 Epílogo. La Gran Recesión y las reformas de la arquitectura financiera internacional La Gran Moderación y los fracasos en la previsión de la Gran Crisis ¿Cambios en la regulación bancaria y en la arquitectura financiera internacional? Cambios en el sistema monetario internacional: ¿Fin del patrón dólar? El futuro de los organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial Fiscalidad y deudas a raíz de la Gran Recesión: Contradicciones globales Notas Apéndice Bibliografía Agradecimientos Créditos Acerca de Random House Mondadori ARGENTINA

Introducción

Entre el 15 de septiembre y fines de octubre de 2008, las bolsas y los sistemas bancarios e hipotecarios de Estados Unidos y de gran parte del resto del mundo sufrieron el efecto de un verdadero tsunami financiero. Colapsaron con extraordinaria rapidez varios de los bancos de inversión más connotados de Nueva York, el mayor mercado de capitales del planeta, y estuvieron a punto de quebrar algunos de los principales bancos comerciales en Londres, el mayor mercado financiero de Europa. Siguió una cadena de pánicos bancarios y bursátiles que se extendió a escala mundial y que ha sido señalada como la peor crisis financiera en ochenta años.

No pasa un día sin que se formulen nuevas preguntas en todo el mundo. ¿Cuáles fueron las causas de esta gran crisis y profunda recesión? ¿Por qué los banqueros no anticiparon los peligros y por qué no tomaron medidas para desinflar las inmensas burbujas financieras antes de su estallido? ¿Son suficientes y adecuadas las medidas de rescate adoptadas por los gobiernos y bancos centrales en el planeta para asegurar una recuperación económica duradera?

Los historiadores y economistas han dedicado importantes esfuerzos en los últimos dos decenios a analizar algunas de las grandes crisis financieras del pasado y proponer explicaciones de sus trayectorias. Pero desde los años noventa los expertos habían fijado más atención en las crisis financieras en los países en desarrollo —especialmente en Latinoamérica y Asia— que en las naciones más ricas, con los mercados financieros más profundos. Existía una especie de consenso de que no podían quebrar bancos de Nueva York y Londres, los dos centros financieros mayores y más globalizados.Y no había una conciencia suficientemente clara de las tendencias más peligrosas y más insidiosas que había generado la globalización en el propio corazón de los sistemas financieros más avanzados.

El gigantesco descalabro que estalló en el otoño de 2008 no sólo era inesperado sino que parecía inexplicable: ¿cómo pudo una crisis hipotecaria desatar un colapso financiero de escala sísmica? Esta misma pregunta fue la que inmediatamente se hicieron centenares de destacados economistas en Estados Unidos y alrededor del mundo. Uno de los prominentes analistas de las crisis —pasadas y contemporáneas—, el profesor Bradford De Long, de la Universidad de California en Berkeley, exclamó de manera cándida: “¡Ésta no era la crisis financiera que estábamos esperando!”. En pocas palabras, los académicos no habían comprendido la dimensión de la crisis hipotecaria, ni vislumbraban que el sistema de financiamiento de las viviendas, especialmente las hipotecas negociadas con sectores humildes en el país más rico del mundo, podía ser la mecha de una explosión financiera fenomenal. Que una serie de problemas sumergidos del mundo inmobiliario estadounidense pudieran emerger como una especie de dragón implacable con capacidad para devorar los bancos de inversión más reputados y poderosos de Wall Street parecía un cuento fantástico y terrorífico.

Mucho más grave era el hecho de que tampoco lo previnieron, con suficiente antelación, las personas responsables de supervisar la evolución de la banca y las finanzas, en particular los directivos del Federal Reserve Bank de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional. Pero, en la medida que avanzaba el caos financiero y se extendía mundialmente, las preguntas se multiplicaban.Y también la urgencia de actuar para apagar un fuego que amenazaba con arrasar el sistema bancario y bursátil de Estados Unidos y de varios países europeos, especialmente de Gran Bretaña.

Una de las facetas más singulares del colapso financiero contemporáneo del bienio 2008-2009 es que un buen número de los principales responsables de las finanzas en Estados Unidos y Europa y en muchos otros países han actuado con plena con

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