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AMOR LOCO NUNCA MUERE (BAD BOY'S GIRL 3)

Blair Holden  

5


Fragmento

1

La Operación Laxante

Una luz suave se cuela a través de la ventana y noto que Cole empieza a despertarse a mi lado. Yo llevo un buen rato sin pegar ojo; después de la bomba que soltó anoche, no conseguí relajarme lo suficiente como para volver a dormirme. Hay una razón por la que insiste tanto en protegerme, en proteger mi privacidad. Recuerdo la sensación de sorpresa y, de pronto, bum, la certeza de que todo está a punto de cambiar.

Han pasado muchas cosas en la concentración del equipo, cosas muy importantes para la carrera de Cole. Está estudiando un grado de ingeniería; jugar como profesional nunca había entrado en sus planes. Pero, al igual que el resto de los universitarios que juegan al fútbol americano, no puede evitar soñar con convertirse en profesional, en cuyo caso su vida tal y como la conocemos daría un giro de ciento ochenta grados.

Trago saliva. Siempre he sabido que es un tío increíble, que hará grandes cosas en la vida, pero esto es demasiado y, cada vez que pienso en ello, siento que me quedo sin aliento.

Una lluvia de besos desciende por mi cuello, unas manos se cuelan por debajo de mi camiseta (bueno, técnicamente es suya) y van subiendo lentamente. Tengo tantas ganas de estar con él, y ha pasado tanto tiempo desde la última vez, que no puedo evitar temblar. Siento la misma urgencia en sus caricias, en la forma en que sus manos se deslizan por mi cuerpo, lo tocan y lo acarician, en cómo me besa el cuello y dibuja la línea de mi mandíbula...

De pronto me pongo tensa.

Acabo de recordar que aún tengo compañera de habitación, la misma que puede que en el futuro necesite algún tipo de terapia psicológica después de habernos sorprendido varias veces en posturas cuando menos comprometidas. A mi lado, Cole murmura:

—No vendrá, bizcochito. Me ha dicho que su novio ha venido a verla y que se queda con él.

Vuelvo la cabeza tan rápido que es raro que no me dé un calambre. Está aquí, a mi lado, y aún tenemos un rato antes de que me diga que hasta esto, estar en mi habitación de la residencia, es demasiado.

Me fijo en cada detalle, en su pelo revuelto por las horas de sueño, en sus ojos azul claro, en la curva pronunciada de sus pómulos... Deslizo el dorso de la mano por su mejilla sin afeitar y él exhala con fuerza antes de abalanzarse sobre mí y besarme intensamente.

El aliento matutino es aceptable siempre que sea cosa de dos.

Me hace rodar sobre la espalda y se coloca encima de mí sin dejar de besarme. Lo he echado de menos, estoy asustada y un poco cabreada, pero después del tiempo que hemos pasado separados, del tiempo que he estado dudando de todo, ahora que lo tengo tan cerca, piel con piel, soy incapaz de mostrar otra emoción que no sea el amor intenso y embriagador que siento por él.

—Me matas cuando me miras así.

Su voz suena ronca por la mezcla de sueño y algo más, seguramente deseo. Le paso los brazos alrededor de los hombros y atraigo su boca hacia la mía.

—Anoche me quedé dormida. Ni siquiera llegamos a... —Me besa en la comisura de los labios—. ¿Hablar? —Noto su sonrisa sobre la piel—. Entre otras cosas. Menuda bomba soltaste.

Parece un poco incómodo, pero, sobre todo, distraído mientras me cubre la cara de besos.

—Tiempo muerto, ¿vale? Ya lo hablaremos más tarde. Ahora quiero recordarle a mi novia por qué vale la pena estar conmigo.

Arqueo una ceja.

—Veo que estás bastante seguro de tus habilidades, ¿eh, Stone?

—Nunca he escuchado una queja al respecto.

Me guiña un ojo mientras me incorpora para que deslice los brazos por debajo de su camiseta. La maniobra de distracción está funcionando, pero hay algo que me resulta molesto, esa palabra.

«Novia.»

—¿Sigo siendo tu novia?

Mi voz suena hueca, sin el tono juguetón que tenía apenas un segundo antes. A Cole le cambia la cara al instante y su mirada se vuelve seria. Me pasa una mano por la nuca y tira de mí hasta que nuestras frentes se tocan. C

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