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ANATEMA

Neal Stephenson  

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Fragmento

Título original: Anathem

Traducción: Pedro Jorge Romero

1.ª edición: junio, 2013

© 2008 by Neal Stephenson

© Ediciones B, S. A., 2013

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

Depósito Legal: B. 15.098-2013

ISBN DIGITAL: 978-84-9019-475-1

Maquetación ebook: Caurina.com

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

 

 

 

 

 

Para mis padres

Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

 

Presentación

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Nota para el lector

PRIMERA PARTE

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SEGUNDA PARTE

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TERCERA PARTE

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CUARTA PARTE

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QUINTA PARTE

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SEXTA PARTE

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SÉPTIMA PARTE

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OCTAVA PARTE

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NOVENA PARTE

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DÉCIMA PARTE

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UNDÉCIMA PARTE

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DÉCIMOSEGUNDA PARTE

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DÉCIMOTERCERA PARTE

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GLOSARIO

CALCA 1: Cortar el pastel

CALCA 2: Espacio (de configuración) de Hemn

CALCA 3: Protismo Complejo frente a Protismo Simple

AGRADECIMIENTOS

REFERENCIAS

El autor

Presentación

Neal Stephenson es ya, sin ninguna duda, el autor más sorprendente especializado en la mejor ficción especulativa del mundo. Tras éxitos de ventas, orientados tal vez hacia un público juvenil, como Snowcrash (1992), Stephenson ha destacado en todas sus obras posteriores con magníficas y sugerentes novelas, incluidos unos interesantes intentos de aproximación al thriller político-tecnológico.

Parece ser que, mientras Neal Stephenson escribía Snowcrash, se le ocurrió la idea de colaborar en un thriller político con un especialista de alto nivel en la política mundial como era su propio tío, el profesor George F. Jewsbury. Por eso escribieron a dúo un interesante y sugerente tecnothriller que se publicó en 1994, con Stephen Bury como pseudónimo común de los dos autores. Se trataba de Interfaz (1994), cuyo éxito, pese al desconocido nombre de su «autor», Stephen Bury, llevó a Stephenson y Jewsbury a escribir otro thriller también con implicaciones políticas que se publicó poco después: La telaraña (1996).

Interfaz es un complejo y ameno tecnothriller acerca de la amenaza de manipulación tecnológica de la democracia. Un interesante thriller político sobre la contienda electoral estadounidense, con la visión actual de las fuerzas ocultas que orientan la elección presidencial. Una novela que viene a ser la versión moderna de los famosos The Making of the President, en los que Theodore H. White analizó el trasfondo de las elecciones que llevaron a John F. Kennedy o Lyndon B. Johnson a la presidencia estadounidense.

La telaraña intenta una novedosa aproximación a los problemas asociados a la guerra bacteriológica, acercándose retrospectivamente al año 1990, el inmediatamente anterior a la primera guerra del Golfo, cuando Sadam Hussein era, todavía, un gran aliado de Estados Unidos como contrapartida a la amenaza que los estadounidenses situaban preferentemente en Irán.

Pero la gran medida de la capacidad narrativa de Stephenson y de la fuerza sugerente de sus ideas la mostró con La era del diamante: Manual ilustrado para jovencitas (1995), que obtuvo los premios Hugo y Locus de 1996, siendo, además, finalista del premio Nebula. Se trata de la compleja historia de un Shanghái del futuro cercano, escindido en «phyles» o tribus (Nippon, Han y los neo-victorianos de Atlantis) donde, con voz casi dickensiana, se muestran los futuros prodigios de la nanotecnología (ese maravilloso manual interactivo para la formación de una joven) sin olvidar sus posibles consecuencias en lo social.

Hasta la aparición de este Anatema (2008), Neal Stephenson se ha concentrado en su gran obra de 1999 Criptonomicón, una novela que se convirtió fácilmente en un libro de culto en el complejo mundo de los hackers y aficionados a la informática. A partir de personajes y problemas reales en la Segunda Guerra Mundial (Alan Turing, su calculadora universal y la máquina criptográfica alemana Enigma), la novela de Stephenson trata de la criptografía, la matemática y los hackers en una inteligente proyección hacia el futuro. La macronovela (más de mil páginas) obtuvo el premio Locus de 2000.

Luego vino la sorpresa.

Lo que empezó en Criptonomicón como una novela de ciencia ficción del futuro cercano, con muchos elementos de la cultura hacker y evidentes referencias a las infotecnologías, acabó desembocando en una inesperada «precuela»: una historia de los antecedentes de Criptonomicón. Concebida como tres grandes macronovelas, El ciclo barroco (2003, 2004 y 2004) viene a ser una curiosa novela histórica sobre el complejo periodo de finales del siglo XVII. Una novela que se centra no sólo en algunos personajes históricos (Newton, Leibniz, Hooke, Boyle y otros), sino, y básicamente, en el nacimiento de la ciencia moderna con el abandono de la alquimia y, muy especialmente, en el nacimiento del mundo moderno con la ayuda de la ciencia. Trata también de la sofisticada sociedad de la época, de los enfrentamientos políticos, del nacimiento de la Bolsa y un largo etcétera sin olvidar, lógicamente, narrar las aventuras de los antepasados de los protagonistas de Criptonomicón implicados tanto en el nacimiento de la Royal Society británica como en el nacimiento del hoy famoso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Tras ese tour de force de cuatro novelas de unas mil páginas cada una, Stephenson ha estado cuatro años escribiendo su última novela, Anatema (2008), que hoy presentamos. Es, de nuevo, una compleja macronovela (también en el orden de magnitud de las mil páginas...) en la que, con osadía y gran inteligencia, inventa una sociedad «distinta» en un mundo alienígena.

En ese mundo, Arbre, la sociedad se ha organizado de manera un tanto extraña: tras haber estado al borde del colapso hace miles de años, la cultura y los intelectuales (los llamados «avotos») se han refugiado en monasterios para iniciar un nuevo tipo de vida cenobítica sin elemento religioso alguno. En el presente de la novela, casi cuatro mil años después de la Reconstitución y la fundación del sistema cenobítico, el contraste entre la vida cenobítica y la situación «extramuros» es algo inevitable. Además, el Poder Secular parece ocultar que hay una nave alienígena orbitando el planeta. Descubrirla, establecer contacto y comprender a esos extraños seres procedentes de otro lugar es el gran trabajo que espera al protagonista, fra Erasmas, discípulo del heterodoxo Orolo.

Ese esquema argumental (repleto de muchas, muchísimas historias) permite a Stephenson crear un nuevo mundo mezclando elementos de la mejor space opera con retazos de diálogos de apreciable nivel sobre matemáticas, física y filosofía. Una novela que mezcla, en cierta forma, elementos de Dune, de El nombre de la rosa e incluso de la obra teatral Copenhagen de Michael Frayn.

Ameno, entretenido y con ricas ideas nacidas en el Congreso de Hackers de 1999 y en obras de Roger Penrose (La nueva mente del emperador), este libro es un brillante tour de force irrepetible. Una novela imprescindible para entender el siglo XXI.

A veces me parece que en el ajetreado y complejo mundo de hoy, tan repleto de oportunidades para ocupar el tiempo, estas novelas con unas mil páginas de extensión pueden provocar en algunos lectores la sensación de que su lectura va a ocupar muchas horas y días. Déjenme decirles que, tal vez por vicio lector, yo he devorado Anatema (un par de veces: en el original en inglés y en la traducción que hoy presentamos) con gran satisfacción y, también, a mucha mayor velocidad de la que había supuesto. Y a cada lectura encuentro elementos nuevos que me convencen, una y otra vez, de la riqueza de ideas de Stephenson y de su habilidad para vehicularlas en su narrativa. No es algo fácil, se lo aseguro. Stephenson es un narrador brillante.

Por todo ello, es una verdadera satisfacción (y, dada la extensión, esta vez es también un reto) tener esta novela en NOVA. Como va a ser una gran satisfacción poder ver en persona al autor, quien ha prometido su presencia, como mínimo en Barcelona, el día 22 de octubre, invitado por la Universidad Politécnica de Cataluña en ocasión de la entrega del Premio UPC 2009.

Ésta es una novela sugerente, repleta de ideas y de lectura fructífera. Lo más sencillo es decirles: pasen y vean, contemplen el nacimiento de un mundo que, además y por si fuera poco, sin ser el nuestro, nos lo recuerda a cada momento. Que ustedes lo disfruten.

Miquel Barceló

Anatema: (1) En proto orto, una invocación poética o musical a Nuestra Madre Hylaea, que desde la época de Adrakhones ha sido el punto culminante de la liturgia diaria. Nota: esta acepción es arcaica y sólo se emplea en un contexto ritual, donde es improbable que se confunda con su segunda acepción, mucho más habitual. (2) En nuevo orto, un auto por el cual se expulsa a un fra o una sur incorregible del cenobio y su obra es secuestrada (de ahí el término flújico Anatema para referirse a afirmaciones o ideas intolerables). Véase Expulsar.

Diccionario, 4ª edición, 3000 a.R.

Nota para el lector

Si está acostumbrado a leer obras de ficción y disfruta resolviendo los misterios por sí mismo, sáltese esta nota. En caso contrario, debe saber que este libro no está ambientado en la Tierra sino en un planeta llamado Arbre, parecido a la Tierra en muchos aspectos.

Indicaciones sobre pronunciación: «Arbre» se pronuncia [arbr]. Lo mejor es pedir consejo a un francés. En caso de duda, vale [arb]. Una diéresis —dos puntos sobre una vocal— indica que la vocal en cuestión forma una sílaba por sí misma. Por tanto, «Deät» se pronuncia [de at].

Las unidades de medida de Arbre han sido convertidas a unidades terrestres. Pero como la historia transcurre casi cuatro mil años después de que los habitantes de Arbre adoptasen un sistema métrico común, que a ellos ya les parece antiguo y desfasado, en el libro se han empleado las unidades de medida antiguas de la Tierra (pies, millas, etc.) en lugar de las más recientes de nuestro sistema métrico.

La cultura de habla orto del libro ha desarrollado un vocabulario basado en la antigua lengua de Arbre; yo he acuñado palabras basadas en antiguas lenguas de la Tierra para traducirlas. «Anatema» es el primer ejemplo y el más evidente. El orto, la lengua clásica de Arbre, posee un vocabulario completamente diferente, y por tanto las palabras «himno» y «anatema» son muy distintas pero están relacionadas entre sí. En lugar de usar la palabra orto, que carecería de connotaciones para el lector terrestre, he intentado inventar una palabra terrestre que sirva como equivalente aproximado. Lo mismo, mutatis mutandis, he hecho en otros casos.

Los nombres de algunas plantas y especies animales de Arbre se han traducido a los equivalentes aproximados en la Tierra. Por tanto, los personajes hablan de zanahorias, perros, gatos, etc. Eso no implica que las especies de Arbre sean las de la Tierra. Arbre posee sus propias plantas y animales, cuyos nombres se han sustituido por equivalentes aproximados de la Tierra para evitar las digresiones que hubiese requerido explicar en detalle, por ejemplo, el genotipo del equivalente a la zanahoria en Arbre.

Sigue a continuación una escueta cronología de la historia de Arbre. No tendrá sentido hasta no haber leído varias páginas del libro, pero posteriormente puede resultar una referencia útil.

-3400 a -3300: Época aproximada de Cnoüs y sus hijas, Deät e Hylaea.

-2850: Adrakhones, el padre de la geometría, funda el templo de Orithena.

-2700: Diax expulsa a los entusiastas, funda la teorética sobre principios axiomáticos y le da nombre.

-2621: Una erupción volcánica destruye Orithena. Se inicia el periodo Peregrín. Muchos de los teores supervivientes van hacia la ciudad-Estado de Ethras.

-2600 a -2300: La Edad de Oro de Ethras.

-2396: Ejecución de Thelenes.

-2415 a -2335: Vida de Protas.

-2272: Ethras se une por la fuerza al Imperio baziano.

-2204: Se funda el arca de Baz.

-2037: El arca de Baz se convierte en la religión estatal del Imperio.

-1800: El Imperio baziano alcanza su máximo esplendor.

-1500: Diversos contratiempos militares llevan a una reducción dramática del Imperio baziano. Los teores se retiran de la vida pública. Sante Cartas escribe Sæculum.

-1472: Caída de Baz. La Biblioteca arde. Los sabios supervivientes huyen a los monasterios bazianos o a los cenobios cartasianos.

-1150: Auge de los mistagogos.

-600: El Resurgimiento. Purga de los mistagogos. Apertura de los Libros.

-500: Dispersión del sistema cenobítico. Era de la Exploración. Descubrimiento de las leyes de la dinámica, creación de la moderna teorética aplicada. Inicio de la Era Práxica.

-74: El Primer Heraldo.

-52: El Segundo Heraldo.

-43: Proc funda el Círculo.

-38: Halikaarn repudia el trabajo de Proc.

-12: El Tercer Heraldo.

-5: Los Hechos Horribles.

0: La Reconstitución. El Primer Convox. Fundación del nuevo sistema cenobítico. Promulgación del Libro de la Disciplina y primera edición del Diccionario.

+121: Los avotos del concento de Sante Muncoster se escinden en dos grupos, los sintácticos y los semánticos, que fundan respectivamente las órdenes Prociana y Halikaarniana. A continuación proliferan las órdenes.

+190 a +210: Los avotos del Sante Baritoe realizan avances en la manipulación de la nucleosíntesis empleando técnicas sintácticas. Creación de la neomateria.

+211 a +213: El Primer Saqueo.

+214: El Convox posterior al Saqueo prohíbe la mayoría de las formas de neomateria. Se promulga la Revisión del Libro de la Disciplina. La Orden Faaniana se separa de los procianos. La Orden Evenedriciana se separa de los halikaarnianos.

+297: Sante Edhar establece su propia orden a partir de los evenedricianos.

+300: Durante el Apert Centenario, se descubre que, desde el 200, varios cenobios centenarios se han descarriado.

+308: Sante Edhar funda el concento del mismo nombre.

+320 a +360: Avances en la praxis de la secuenciación genética realizados en distintos concentos, habitualmente como resultado de la colaboración entre faanianos y halikaarnianos.

+360 a +366: Segundo Saqueo.

+367: Convox posterior al Saqueo. Se prohíbe la manipulación de secuencias genéticas. Se delimita más la frontera entre las órdenes Sintácticas y Semánticas. Se disuelve a los faanianos. Se promulga el Nuevo Libro Revisado de la Disciplina. Los dispositivos sintácticos desaparecen del mundo cenobítico. Se crean los ati; muchos antiguos faanianos se unen a ese grupo. Se crea la inquisición como forma de mantener las nuevas reglas. En todos los concentos se nombra a Guardianes Regulantes; se instaura el nuevo sistema de jerarcas de una forma que perdurará durante al menos los siguientes tres milenios.

+1000: Primer Convox Milenario.

+1107 a +1115: La detección de un asteroide peligroso (el Gran Guijarro) obliga al Poder Secular a convocar un Convox extraordinario.

+2000: Segundo Convox Milenario.

+2700: La creciente rivalidad entre la Orden Prociana y la Orden Halikaarniana da pie a las leyendas seculares sobre rétores y conjuradores.

+2780: Durante un Apert Decenario, el Poder Secular es consciente de las extraordinarias formas de praxis desarrolladas por Rétores y Conjuradores.

+2787 a +2856: El Tercer Saqueo despuebla todos los concentos excepto los Tres Intactos.

+2857: El Convox posterior al Saqueo reorganiza los concentos. Se prohíben las taciones. Se toman varias medidas para reducir el lujo en la vida cenobítica. Se reduce el número de órdenes. Las órdenes restantes se redistribuyen para crear un mejor «equilibrio» entre la tendencia prociana y la halikaarniana. Se promulga la Segunda Nueva Revisión del Libro de la Disciplina.

+3000: Tercer Convox Milenario.

+3689: Da comienzo nuestra historia.

PRIMERA PARTE

PROVENIR

Extramuros: (1) En orto antiguo, literalmente «fuera de las murallas». Se empleaba a menudo en referencia a las ciudades-Estado amuralladas de esa época. (2) En orto medio, el mundo no cenobítico; la situación turbulenta y violenta tras la Caída de Baz. (3) En orto práxico, regiones geográficas o clases sociales que todavía no han sido iluminadas por la sabiduría resurgente del mundo cenobítico. (4) En nuevo orto, un significado similar al de la segunda acepción, pero empleado a menudo para referirse a los asentamientos de las inmediaciones de los muros del cenobio, dando a entend

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