Loading...

AQUí HAY ICEBERGS

Katya Adaui  

0


Fragmento

TODO LO QUE TENGO
LO LLEVO CONMIGO

68.

Mi madre me trae ofrendas los domingos. El pasado vuelve en acontecimientos. Ella insiste en instalarme recuerdos nuevos, los suyos.

Hace un mes:

Mira lo que tengo para ti. De una bolsa extrae unos zapatitos de bebé. Parecen bañados en cobre. Fósiles vivientes, caballitos de mar. Eran tuyos, los usaste el primer mes. Tienes fotos con ellos puestos, ¿no te gustan? Mi cara, petrificada. ¿Por qué no sacas estos libros de la mesa y los exhibes?

El domingo pasado:

Encontré tu álbum de estampillas, no se lo habían robado. ¡Cómo te gustaban las estampillas de Magyar Posta! Y esa vez que de chica expusiste sobre Australia en el salón mostrando las estampillas de los canguros.

Es cierto: amo la filatelia como la literatura. Muestran una versión de la realidad, actos selectivos, imposturas.

Este domingo:

¡Te sorprenderás! Me entrega un papel.

Récord de Crecimiento y de Inmunizaciones. Mi apellido tiene una “G” sobrante. No es la letra de mis padres.

Nacimiento. Estatura: 50 centímetros. Peso: 3 kilos 600 gramos.

La última fecha registrada: 5 años. 1 metro 20 centímetros. Peso: 21 kilos.

Las últimas cuatro vacunas anuales: Polio. Triple. Polio. Polio.

Todo esto escrito a mano, mes tras mes. Es la amorosa caligrafía de mi madre. Al final de la hoja:

SQUIBB, productos especiales para niños.
Un siglo de experiencia inspira confianza.

Interpreto estos objetos singulares cayendo sobre mí en paracaídas: existes por mí. Te cuidé. Te quise. Ahora tú: quiéreme, cuídame. Existo.

67.

Limpio el cuarto de la empleada y ¿qué crees que encuentro? Todos tus cuadernos de matemática. Son los únicos que no botaste.

66.

Extraño a tu padre. ¿Tú no?

Yo lo extraño tranquilamente.

Entonces no lo querías.

65.

Mamá es buena. Ya no sé si es cruel o está loca, pero es buena. Nos dio el mejor colegio, nos dio viajes.

Repites todo lo que nos dice hasta hoy.

Lo que pasa es que tú no comprendes. Está vieja, está sola.

Está como quiso estar.

Lo de papá fue un golpe, pobrecita. Hay que turnarnos para verla. Yo no puedo dedicarle todos mis sábados. También quiero estar con mi esposo. Y tengo que trabajar. Me voy a Recife el mes que viene, a un congreso de leishmaniasis.

No actúes por culpa.

No es culpa, es compasión.

Tu compasión se parece a tu culpa.

Sí, puede ser, es culpa.

Al despedirnos mi hermana nunca logra decir: ¿Te vas? Dice: ¿Me abandonas?

La impronta es la impronta.

64.

Mi tía:

Tu papá me confesó hace años que pensó en suicidarse en su carro. Desistió al ver por el retrovisor que ibas sentada detrás.

63.

Mi hermano no trabaja. Yo le digo a todo el mundo que trabaja. ¿Y en qué trabaja? Hace de todo. Por favor, que nadie me pregunte hace cuá

Sigue leyendo y recibe antes que nadie historias como ésta