Loading...

BAJO EL ARO

Pau Gasol  

0


Fragmento

 

Es la tarde del 1 de septiembre de 2006 y estamos en Saitama, Japón. El país del silencio y la respiración. De los cerezos en flor, las cumbres nevadas y la meditación zen. Pero ahora, sin embargo, en el gigantesco estadio Saitama Super Arena, cerca de veinte mil gargantas se desgañitan alentando a su equipo. En español, a voz en grito, animando a España y a Argentina.

Es un momento apoteósico: el baloncesto español y el argentino se están jugando un lugar en la posteridad. Y el libro de la Historia se escribe cada segundo, con cada falta, cada error y cada triple. Es una batalla muy reñida, sin cuartel.

Empezamos muy mal el partido, con un 2–13 en el marcador. Los argentinos golpean primero. Y pedimos tiempo muerto. El equipo reacciona y remonta este comienzo adverso en el que Argentina lleva tres de tres en triples, en poco más de tres minutos jugados.

Por fin llega nuestro primer triple, casi al final del primer cuarto, de la mano de Jorge Garbajosa. A partir de entonces, la confianza y las buenas sensaciones que nos han acompañado durante todo el campeonato vuelven a nuestras manos; queda mucho por jugar. Aunque tenemos claro que Argentina luchará hasta el último segundo, no podemos dejar pasar esta oportunidad. Tenemos que ganar, es nuestro Mundial.

A solo cuatro minutos del final, la cancha está tomada por unos defensas feroces e infatigables que no dan su brazo a torcer. Es uno de esos momentos por los que llevas trabajando «toda la vida» y en el que sientes que todas esas horas de duros entrenamientos tienen que dar su fruto.

Y solo habrá un equipo ganador.

Vamos cinco arriba, 69–64. Perdemos la posesión y Pablo Prigioni intenta recortar la distancia en el luminoso. Y luego Manu Ginóbili. Una vez, y otra. Los argentinos fallan dos tiros consecutivos, pero se hacen con el rebote ofensivo que les brinda la oportunidad de anotar. ¡No habrá un tercero! El siguiente es mío: capturo mi undécimo rebote entre manotazos y la zarpa de Andrés Nocioni, un jugador durísimo en defensa que nunca da un balón por perdido. Llega a destiempo y le cae la cuarta.

Veo ondear las banderas albicelestes y rojigualdas en el pabellón, con pasión.

Posesión importante. José Manuel Calderón sube la pelota. La bota, la esconde y se escora hacia el lado derecho del perímetro. Salgo del poste bajo para bloquearle y ¡falta en ataque! Mía. La cuarta. ¡La cuarta!

3:16 para el final. Tan cerca. Y tan lejos. Una más, una falta más y a casa. Pepu Hernández me mira desde el banquillo con una expresión de contención y sabiduría.

Es la cuarta y queda un mundo. Le digo al míster que no con la cabeza y que sí con la mirada. Rudy Fernández me reemplaza. Estrujo la toalla, aprieto con fuerza una botella y me siento en el banquillo. Las dos aficiones rugen en el Saitama Super Arena. El estruendo es ensordecedor. Este es uno de esos momentos que sueñas con vivir algún día, a un paso de jugar una final histórica, inédita, irrepetible… El sueño de nuestra vida. ¡¡Ganar un Mundial!!

Sigue leyendo y recibe antes que nadie historias como ésta

Información básica sobre Protección de Datos

En Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U , trataremos tus datos personales sólo bajo tu expreso consentimiento para la prestación del servicio solicitado al registrase en nuestra plataforma web y/o para otras finalidades específicas que nos haya autorizado.
La finalidad de este tratamiento es para la gestión del servicio solicitado e informarte sobre nuestros productos, servicios, novedades, sorteos, concursos y eventos. Por nuestra parte nunca se cederán tus datos a terceros, salvo obligación legal.
En cualquier momento puedes contactar con nuestro Delegado de Protección de Datos a través del correo lopd@penguinrandomhouse.com y hacer valer tus derechos de acceso, rectificación, y supresión, así como otros derechos explicados en nuestra política que puede consultar en el siguiente enlace