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CAUSA DE MUERTE (DOCTORA KAY SCARPETTA 7)

Patricia Cornwell  

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Fragmento

Título original: Cause of Death

Traducción: Hernán Sabaté Vargas

1.ª edición: noviembre, 2015

© 2015 by Patricia Cornwell

© Ediciones B, S. A., 2015

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

ISBN DIGITAL: 978-84-9069-254-7

Maquetación ebook: Caurina.com

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A Susanne Kirk,

editora visionaria y amiga

 

 

 

 

 

Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él.

Lucas, 23:22

Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

Cita

 

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La última madrugada del año más sangriento en Virginia desde la Guerra de Secesión, encendí la chimenea y me senté ante una ventana en la que sabía que, al amanecer, divisaría el mar. A la luz de una lámpara, envuelta en una bata, estaba revisando las estadísticas anuales de mi oficina relativas a accidentes de coche, ahorcamientos, palizas, tiroteos, apuñalamientos y demás, cuando el teléfono sonó desconsideradamente a las cinco y cuarto.

—Maldita sea —murmuré. Empezaba a arrepentirme de mi ofrecimiento de atender las llamadas al doctor Philip Mant—. ¡Está bien, está bien!

La desvencijada casa de campo de Mant estaba escondida tras una duna en un austero municipio de la costa de Virginia llamado Sandbridge, entre la base naval anfibia de la Marina y el refugio nacional de la vida salvaje de Back Bay. Mant era mi forense ayudante jefe en el distrito de Tidewater y, desgraciadamente, su madre había fallecido la semana anterior, en Nochebuena. En circunstancias normales, el regreso a Londres para poner en orden los asuntos familiares no habría constituido una emergencia para el sistema forense del estado de Virginia, pero la patóloga forense ayudante de Mant ya estaba de baja por maternidad y el supervisor del depósito de cadáveres había dejado su puesto de trabajo hacía poco tiempo.

—Domicilio de los Mant —respondí mientras el viento agitaba las siluetas oscuras de los pinos tras los cristales.

—Aquí el agente Young, de la policía de Chesapeake —dijo una voz que sonaba a la de un varón blanco criado en el Sur—. Querría hablar con el doctor Mant.

—Está en el extranjero —respondí—. ¿Puedo ayudarle en algo?

—¿Es usted la señora Mant?

—Soy la doctora Kay Scarpetta, forense jefe. Sustituyo al doctor Mant.

Tras un titubeo, la voz continuó:

—Nos ha llegado información sobre una muerte. Una llamada anónima.

—¿Sabe dónde se ha producido la supuesta muerte? —Empecé a tomar notas.

—Según parece, en el varadero de naves fuera de servicio de la Marina.

—¿Perdón?

El hombre repitió lo que acababa de decir.

—¿Estamos hablando entonces de un submarinista de la Marina?

Me sentí desconcertada, porque tenía entendido que los únicos buce

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