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DIME QUE ME AMAS (SAGA DE LOS MALORY 5)

Johanna Lindsey  

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Fragmento

Título original: Say You Love Me

Traducción: Mª Eugenia Ciocchini

Ante la imposibilidad de contactar con el autor de la traducción, la editorial pone a su disposición todos los derechos que le son legítimos e inalienables.

1.ª edición: mayo, 2013

© 2013, Johanna Lindsey

© Ediciones B, S. A., 2013

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

Depósito Legal: B-31185-2012

ISBN DIGITAL: 978-84-9019-125-5

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

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Ese sitio que iba a presenciar la venta de la muchacha al mejor postor no estaba mal. Era limpio y estaba decorado con elegancia. La recepción donde la hicieron pasar primero podría haber pertenecido a la casa de cualquiera de los amigos de su familia. Era una casa cara, en una de las mejores zonas de Londres y se la denominaba, con cierta cortesía, la Casa de Eros. Era un lugar de pecado.

Kelsey Langton todavía no podía creer que estaba allí. Desde el momento en que traspuso la puerta, sentía el estómago revuelto de miedo y aprensión. Y, sin embargo, estaba allí por su propia voluntad. Nadie la había obligado a entrar mientras ella pateaba y gritaba.

Lo más increíble fue que no tuvieron que obligarla a ir, ella había aceptado hacerlo... más bien aceptó que era la única posibilidad. La familia necesitaba dinero —mucho dinero—, para evitar que la echaran a la calle.

¡Si hubiese habido tiempo para hacer planes...! Hasta casarse con un desconocido habría sido preferible para ella. Pero, sin duda, el tío Elliott tenía razón cuando señaló que ningún caballero con los recursos suficientes para ayudar habría estado de acuerdo en casarse en pocos días, aunque se pudiese conseguir una licencia especial. El matrimonio era algo demasiado permanente para precipitarse sin pensarlo con sumo cuidado.

Pero estos... bueno, estos caballeros adquirían a menudo amantes nuevas sin pensarlo demasiado, a sabiendas de que eran tan costosas como una esposa, si no más. La gran diferencia residía en que, si bien era fácil conseguir una amante, también era fácil deshacerse de ella, sin el interminable papeleo legal y el consiguiente escándalo.

Ella iba a ser la amante de alguien. No la esposa. Y, sin embargo, Kelsey no conocía en persona a ningún caballero con el que pudiera casarse, y menos uno dispuesto a saldar las

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