Loading...

DóNDE ESTáS, BERNADETTE

Maria Semple  

4


Fragmento

LUNES, 15 DE NOVIEMBRE

La escuela Galer Street es un lugar donde la compasión, los estudios y la conectitud global se aúnan para formar ciudadanos con valores cívicos en un planeta diverso y sostenible.

Alumno/a: Bee Branch

Curso: Octavo

Profesor/a: Levy

LEYENDA

SSupera la Excelencia

AAlcanza la Excelencia

PProgresa hacia la Excelencia

Geometría

S

Biología

S

Religión en el mundo

S

Mundo moderno

S

Creación literaria

S

Cerámica

S

Lengua

S

Movimiento expresivo

S

COMENTARIOS: Bee es una auténtica delicia. Su pasión por aprender resulta contagiosa, al igual que su bondad y su humor. No le da miedo hacer preguntas. Siempre se propone entender a fondo un tema determinado, no solo sacar buena nota. Los otros alumnos le piden ayuda con sus estudios, y ella siempre responde solícita con una sonrisa. Bee demuestra tener una extraordinaria capacidad de concentración cuando trabaja sola; en grupo, se revela como una líder tranquila y segura de sí misma. Cabe destacar que Bee sigue siendo una flautista de gran talento. Aún no ha pasado más que un trimestre del curso, pero pienso ya con tristeza en el día en que Bee termine sus estudios en Galer Street y salga al mundo. Tengo entendido que ha presentado su solicitud de ingreso en varios internados de la Costa Este. Envidio a los profesores que tengan la oportunidad de conocer a una joven como ella, y de descubrir por sí mismos lo encantadora que es.

* * *

Aquella noche, durante la cena, me dediqué a escuchar a mamá y papá, con sus «Qué orgullosos estamos de ti» y «Hay que ver qué lista es», hasta que se produjo una pausa.

–Ya sabéis lo que significa –dije–. Implica algo grande.

Mamá y papá cruzaron una mirada interrogante con el ceño fruncido.

–¿No os acordáis? –pregunté–. Cuando entré en Galer Street me dijisteis que si sacaba unas notas impecables de principio a fin, me regalaríais lo que quisiera cuando me graduara.

–Claro que me acuerdo –respondió mamá–. Lo dijimos para que dejaras de insistir con lo del poni.

–Eso era lo que quería de niña –repuse–. Pero ahora quiero otra cosa. ¿No tenéis curiosidad por saber qué es?

–No estoy seguro –dijo papá–. ¿Queremos saberlo?

–¡Un viaje en familia a la Antártida! –Saqué el folleto sobre el que llevaba sentada toda la cena. Era de una agencia de viajes de aventuras que ofrecía cruceros a destinos exóticos. Lo abrí por la página de la Antártida y lo puse encima de la mesa–. Si vamos, tiene que ser para Navidad.

–¿Para esta Navidad? –dijo mamá–. ¿Dentro de poco más de un mes?

Se levantó y comenzó a meter los envases vacíos de comida preparada en las bolsas donde la habían traído.

Papá estaba enfrascado ya en la lectura del folleto.

–Allí es verano –dijo–. Es el único momento del año en que se puede ir.

–Con lo monos que son los ponis. –Mamá hizo un nudo con las asas.

–¿Qué dices? –Papá alzó la vista hacia mamá.

–¿Es que no te va mal por el trabajo? –le preguntó ella.

–En clase estamos estudiando la Antártida –expliqué–. He leído los diarios de todos los exploradores, y mi presentación irá sobre Shackleton. –Comencé a removerme en la silla–. No puedo creer que ninguno de los dos haya dicho que no.

–Yo esperaba que lo dijeras tú –le comentó papá a mamá–. No te gusta nada viajar…

–Y yo que lo dijeras tú –le contestó mamá–. Tienes que trabajar…

–¡Qué fuerte! ¡Eso es un sí! –exclamé, dando un respingo en el asiento–. ¡Eso es un sí!

Mi alegría era tan contagiosa que Helado se despertó y comenzó a ladrar y dar vueltas triunfales alrededor de la mesa de la cocina.

–¿Eso es un sí? –le preguntó papá a mamá, alzando la voz por encima del ruido que hicieron los envases de plástico al ser embutidos en la basura.

–Eso es un sí –respondió mamá.

* * *

MARTES, 16 DE NOVIEMBRE

De: Bernadette Fox

Para: Manjula Kapoor

Manjula:

Ha surgido un imprevisto y me vendría genial que pudieras hacer horas extra. Para mí, este período de prueba ha sido una salvación. Espero que resulte conveniente para ti también. En tal caso, dímelo lo antes posible porque necesito que hagas valer tu magia india para un proyecto ingente.

Está bien, voy a dejarme de rodeos.

Como sabes, tengo una hija, Bee. (Es para ella para quien pides los medicamentos y libras valientes batallas con la compañía de seguros.) Por lo visto, mi marido y yo le prometimos que le regalaríamos lo que quisiera si conseguía acabar el colegio con sobresaliente en todo. Pues resulta que lo ha logrado, o debería decir más bien que ha «superado la excelencia», ya que Galer Street es una de esas escuelas liberales en las que piensan que las notas debilitan la autoestima (espero que no tengáis centros como estos en la India), y ¿sabes qué quiere Bee? ¡Un viaje en familia a la Antártida!

Entre las miles de razones por las que no quiero ir a la Antártida, la principal es que me veré obligada a salir de casa, algo que no me gusta mucho, como habrás supuesto ya a estas alturas. Pero no puedo discutir con Bee. Es una buena chica, y tiene más carácter que Elgie, yo y diez más juntos. Además, quiere ir a estudiar a un internado en otoño, lo que conseguirá sin problemas después de sacar tantos sobresalientes. ¡Ay! De superar la excelencia en todo, quería decir. Así que sería de muy mal gusto negarle a Buzzy lo que pide.

La única forma de llegar a la Antártida es en transatlántico. Hasta el más pequeño lleva a bordo ciento cincuenta pasajeros, lo que significa que me veré atrapada con ciento cuarenta y nueve personas más que no harán más que incordiarme con su mala educación, sus preguntas inútiles y estúpidas, sus quejas incesantes, sus repulsivos pedidos de comida, sus charlas aburridas, etcétera. O lo que sería aún peor, que sientan curiosidad por mí y esperen a cambio un trato cortés por mi parte. Solo de pensarlo me da un ataque de ansiedad. Un poco de fobia social no hace daño a nadie, ¿no?

Si te paso la información, ¿podrías encargarte del papeleo, los visados, los billetes de avión y todo lo necesario para que vayamos los tres de Seattle al continente blanco? ¿Tienes tiempo para hacerlo?

Dime que sí,

Bernadette

¡Ah! Para pagar los billetes de avión, el viaje y todo lo demás, ya tienes los datos de la tarjeta de crédito. En cuanto a tu sueldo, me gustaría que te lo cobraras directamente de mi cuenta personal. Cuando Elgie vio el cargo en la Visa por tu trabajo el mes pasado –aunque no fuera mucho dinero–, no le hizo ninguna gracia que hubiera contratado a una ayudante virtual de la India. Le dije que no volvería a recurrir a tus servicios. Así que, si podemos, Manjula, será mejor que mantengamos nuestro romance en secreto.

* * *

De: Manjula Kapoor

Para: Bernadette Fox

Querida señora Fox:

Sería una placer ayudarla con los preparativos para su viaje familiar a la Antártida. Le adjunto el contrato para pasar a un régimen de jornada completa. Tenga la amabilidad de incluir donde se indica el número de ruta del banco. Espero que nuestra colaboración no se vea interrumpida.

Un cordial saludo,

Manjula

* * *

Factura del Servicio Internacional de Ayudantes Virtuales de Delhi

Número de factura: BFB39382

Asociado/a: Manjula Kapoor

40 horas semanales a 0,75 dólares

(estadounidenses) por hora

TOTAL30,00 $

El pago completo deberá efectuarse al recibir la factura

MIÉRCOLES, 17 DE NOVIEMBRE

Carta de Ollie Ordway («Ollie-O»)

CONFIDENCIAL:

PARA LA ASOCIACIÓN DE PADRES DE LA ESCUELA GALER STREET

Apreciados padres:

Fue estupendo conoceros la semana pasada. Me hace mucha ilusión que se me haya contratado como asesor de la fantástica escuela Galer Street. La directora del centro, la señora Goodyear, me aseguró que erais una Asociación de padres motivados, y no me habéis decepcionado.

Hablemos claro: dentro de tres años se os acaba el contrato de arrendamiento en la actual ubicación del colegio. Nuestro objetivo consiste en lanzar una campaña por todo lo alto para que podáis adquirir un recinto más grande y apropiado. Para aquellos que no pudisteis asistir a la reunión, detallo a continuación los pormenores de la misma:

He organizado un encuentro informal con veinticinco padres de la zona de Seattle que cuentan con una renta anual de doscientos mil dólares y cuyos hijos están en edad de entrar al par

Sigue leyendo y recibe antes que nadie historias como ésta