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EL ADULTO

Gillian Flynn  

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Fragmento

N.jpgo dejé de hacer pajas porque no se me diera bien. Dejé de hacer pajas porque era la que mejor las hacía.

Durante tres años, hice las mejores pajas en el área de los tres estados. La clave está en no pensar demasiado. Si empiezas a preocuparte por cuestiones técnicas, si te paras a analizar el ritmo y la presión, pierdes la naturaleza esencial del acto. Tienes que prepararte mentalmente de antemano y luego dejar de pensar, confiar en tu cuerpo y dejar que se haga cargo.

Básicamente, es como un buen swing de golf.

Me dedicaba a cascársela a los tíos seis días a la semana, ocho horas al día con una pausa para el almuerzo, y siempre tenía la agenda completa. Me tomaba dos semanas de vacaciones al año y nunca trabajaba en esas fechas, porque las pajas vacacionales son tristes para todos los implicados. En poco más de tres años, calculo que eso vienen a ser unas 23.546 pajas. De modo que no le hagáis caso a la guarra de Shardelle cuando dice que lo dejé porque no tenía talento.

Lo dejé porque cuando has hecho 23.546 pajas en un periodo de poco más de tres años, el síndrome del túnel carpiano pasa a ser un problema muy real.

Llegué a mi oficio de manera honesta. Quizá «de manera natural» sería un mejor modo de expresarlo. Mi vida nunca se ha caracterizado por hacer las cosas con honestidad. Fui criada

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