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EL AZAR DE LA MUJER RUBIA

Manuel Vicent  

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Portadilla

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Cita

El héroe sin memoria penetra en el bosque lácteo con el Toisón de Oro colgado del cuello.

En el momento en que Suárez fue fusilado al amanecer no dejaron por eso de cantar los pájaros.

La pequeña historia de una tragedia que obligó a nuestro héroe a conocer a un príncipe y a recordar su niñez.

Cuando el cadáver de Franco, después de besar el Lignum Crucis, entró bajo palio por su propio pie hasta la tumba.

La gacela rubia de ojos acuáticos cruza el bosque herida de un doble dardo.

Se prepara un gran banquete de boda en la nave principal de la basílica del Valle de los Caídos bajo el canto de la Sibila.

Una tarde de septiembre el pudridero de El Escorial se llenó de gloria y sonó el ‘Aleluya’ de Haendel.

Un ángel del Apocalipsis da una lección política desde la copa de un árbol y anuncia la guerra como el postre del banquete de boda...

Juramento de los Principios del Movimiento Nacional entre varias raciones de calamares.

El adulterio frenético bajo las bombas, el embarazo exquisito en el Madrid de la Victoria.

Sólo la muerte vive todavía como memoria de aquella época.

Fragmentos de un diario íntimo escrito en un cuaderno amarillento de tapas verdes con anillas.

Cuando el Congreso de los Diputados era una algarabía de palabras producida por unas figuras de cera.

El síndrome de Estocolmo se mete como una babosa en la alcoba matrimonial de la Moncloa.

Los antiguos líderes políticos, los nuevos fantasmas, aparecen como sombras en un espejo velado.

Cuando España perdió el olor a sardina y comenzaron a reinar las mochilas rojas.

Las Torres Gemelas ardiendo iluminan el vientre de la historia.

Cuando los héroes de antaño tienen el futuro en la espalda.

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Créditos

 

 

Alejandro no murió en Babilonia a los

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