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EL COLOR PúRPURA

Alice Walker  

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Fragmento

 

 

 

 

 

«No se lo cuentes a nadie más que a Dios. A tu mamá podría matarla.»

Querido Dios:

Tengo catorce años. Soy He sido siempre buena. Se me ocurre que, a lo mejor, podrías hacerme alguna señal que me aclare lo que me está pasando.

La otra primavera, poco después de nacer Lucious, los oía trajinar. Él le tiraba del brazo, y ella decía: Aún es pronto, Fonso. Aún no estoy bien. Él la dejaba en paz, pero a la otra semana, vuelta a tirarle del brazo. Y ella decía: No puedo. ¿Es que no ves que estoy medio muerta? Y todas esas criaturas.

Ella se había ido a Macon, a que la viera la hermana doctora, y me dejó al cuidado de los pequeños. Él no me dijo ni una palabra amable. Solo: Eso que tu mamá no quiere hacer vas a hacerlo tú. Y me puso en la cadera esa cosa y empezó a moverla y me agarró los pechos y me metía la cosa por abajo y, cuando yo grité, él me apretó el cuello y me dijo: Calla y empieza a acostumbrarte.

Pero no me he acostumbrado. Y ahora me pongo mala cada vez que tengo que guisar. Mi mamá anda preocupada, y no hace más que mirarme, pero ya está más contenta porque él la deja tranquila. Pero está demasiado enferma y me parece que no durará mucho.

 

 

 

Querido Dios:

Mi mamá ha muerto. Murió gritando y maldiciendo. Me gritaba a mí. Me maldecía a mí. Estoy preñada. Me muevo con lentitud. Antes no vuelvo del pozo, el agua ya se ha calentado. Antes no preparo la bandeja, la comida ya se ha enfriado. Antes no arreglo a los niños para ir al colegio, ya es la hora del almuerzo. Él no decía nada. Estaba sentado al lado de la cama. Le cogía la mano y lloraba y repetía: No me dejes, no te vayas.

Cuando lo del primero, ella me preguntó: ¿De quién es? Yo le dije que de Dios. No conozco a otro hombre y no supe qué decir. Cuando empezó a dolerme y a movérseme el vientre y me salió de dentro aquella criatura que se mordía el puño, me quedé pasmada.

Nadie vino a vernos.

Ella estaba peor cada día.

Un día me preguntó: ¿Dónde está?

Yo le dije: Dios se lo ha llevado.

Pero se lo había llevado él. Se lo llevó mientras yo dormía. Y lo mató en el bosque. Y matará a este otro, si puede.

Querido Dios:

Dice que está harto de mí. Dice que estoy mala y que no hago más que fastidiar. A la otra criatura también se la llevó. Era un niño. Pero me parece que no lo mató. Creo que lo vendió a un matrimonio de Monticello. Yo tengo los pechos llenos de leche y se me sale y siempre estoy mojada. Él pregunta: ¿Por qué no vas más decente? Ponte algo. ¿Qué quiere que me ponga? No tengo nada.

Ojalá encuentre a alguien y se case. Mira mucho a mi hermana pequeña, y ella está asustada. Pero yo le digo: Yo cuidaré de ti. Si Dios me ayuda.

Querido Dios:

Ha traído a casa a una chica de por la parte de Gray. Es poco más o menos de mi edad, pero se ha casado con ella. Está siempre encima de ella y la pobre anda de un lado a otro, como si no supiera lo que le pasa. A lo mejor pensó que lo quería. Pero es que aquí somos tanta gente. Y todos necesitamos algo.

A Nettie, mi hermanita, le ha salido un pretendiente que es casi igual que nuestro papá. También es viudo. A su mujer la mató al volver de la iglesia un amigo que tenía. Pero él solo tiene tres hijos. Vio a Nettie al salir de la iglesia, y ahora todos los domingos por la noche tenemos en casa a Mr.          . Yo le digo a Nettie que siga con sus libros. Porque ella no sabe lo que es tener que cuidar a unas criaturas que ni siquiera son tuyas. Y mira lo que le pasó a mamá.

Querido Dios:

Hoy me ha pegado porque dice que en la iglesia le guiñé un ojo a un chico. Algo que me entraría, porque de guiñar, nada. Y es que a los hombres ni los miro, la verdad. A las mujeres sí las miro, porque a ellas no les tengo miedo. Pensarás que porque me maldijo le guardo rencor a mi mamá. Y no. Yo compadecía a mamá. El querer creer lo que él le contaba es lo que la mató.

A veces todavía mira a Nettie, pero yo siempre me pongo delante. Ahora le digo a mi hermana que se case con Mr.          . Pero no le digo por qué.

Le digo: Cásate, Nettie, y disfruta de la vida por lo menos un año. Después, seguro que se queda embarazada. Pero yo, ya nunca más. Una chica me ha dicho en la iglesia que para quedar embarazada has de tener el mes. Y yo ya no lo tengo.

Querido Dios:

Por fin Mr.           ha venido a pedir la mano de Nettie. Pero él no la deja marchar. Dice que es muy joven y que no tiene experiencia. Que Mr.           tiene demasiados hijos. Además, está el escándalo que dio su mujer al morir asesinada. ¿Y lo que se murmura de él y de Shug Avery? ¿Qué hay de eso?

Le he preguntado a nuestra nueva mamá por Shug Avery. ¿Quién es? Dice ella que no lo sabe, pero que se enterará.

Ha hecho más que eso. Ha conseguido un retrato. Es el primer retrato que veo de una persona de verdad. Dice que Mr.——— sacó algo de la cartera para enseñárselo a mi padre y que el retrato cayó al suelo y fue a parar debajo de la mesa. Shug Avery es la mujer más bonita que he visto en mi vida. Más bonita que mi mamá. Y diez mil veces más bonita que yo. Lleva unas pieles y la cara pintada y el pelo brillante. Sonríe enseñando los dientes y está subiendo a un coche. Pero sus ojos están serios. Y un poco tristes.

Le digo que si puedo quedarme con el retrato, y he pasado la noche mirándolo. Y he soñado con Shug Avery, que viste que tira de espaldas, y baila, y se ríe.

Querido Dios:

Le d

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