Loading...

EL DIARIO DE RENIA SPIEGEL

Renia Spiegel  

0


Fragmento

Prólogo

En las últimas cuatro décadas, han sido muchos los supervivientes del Holocausto que han publicado sus memorias. Algunos esperaron a alcanzar una edad en la que, en general, las personas somos más dadas a reflexionar sobre el pasado. Otros lo hicieron porque sentían que el mundo estaba ahora más sensibilizado para escuchar lo que tenían que decir sobre el genocidio, mientras que a otros los animaron a hacerlo sus hijos o sus nietos. Desde los años ochenta se han publicado tantas memorias que es fácil olvidarse de que este deseo de «escribir y atestiguar» empezó mucho antes.

Lo cierto es que los supervivientes del Holocausto llevan escribiendo sus memorias y contando su testimonio desde el final de la guerra. A principios de la década de los sesenta, apenas quince años después del fin del Holocausto, ya se habían publicado miles de memorias de supervivientes. En 1961, Elie Wiesel estuvo buscando un editor norteamericano que le publicase La noche, que ya se había editado en francés, pero muchos se negaron porque creían que ya había demasiadas memorias en circulación. En la introducción de la edición francesa de La noche, el premio Nobel François Mauriac afirmaba que la de Wiesel era una entre una miríada de memorias sobre el Holocausto: «Este testimonio personal, que llega tras la aparición de muchos otros» (énfasis añadido).(1) Por desgracia, con el fallecimiento de la generación de supervivientes, esta tendencia está llegando a su fin.

Cuesta imaginar que antaño los historiadores evitaran estas vivencias, ahora tan valoradas y apreciadas, y prefirieran recurrir a documentos antes que a historias personales, pese a que la mayoría de ellos fueran producto del Tercer Reich. A estos expertos les preocupaba que los recuerdos personales fuesen menos «fidedignos». Hoy en día, los historiadores reconocen el valor de estas obras, sobre todo cuando se yuxtaponen a las pruebas documentales y los materiales existentes.

Por supuesto, del uso de estas memorias y estos testimonios se desprenden numerosos problemas metodológicos. Están escritos ex post facto. La memoria es imprecisa; los sucesos más contemporáneos impactan en ella. Los recuerdos que un individuo tiene sobre un acontecimiento pueden verse influidos por cómo los rememora otra persona que también estuvo presente. Es posible que el superviviente cuente los detalles de un suceso para remarcar un aspecto en particular, un aspecto cuya importancia no ha comprendido hasta después de que sucediera. Por descontado, esto es cierto en todo testimonio. Escribimos para demostrar algo, y esto es todav

Sigue leyendo y recibe antes que nadie historias como ésta