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EL ESTADO NATURAL DE LAS COSAS (CABALLO DE TROYA 2016, 3)

Alejandro Morellón  

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Fragmento

Elogio del huracán

Siempre he disfrutado de la violencia de lo cotidiano: por ejemplo, la de un vaso que se rompe en la oscuridad. A veces me pregunto si este recuerdo es realmente mío. Revivo la escena con una alegría difícil de contener: el objeto que cae y se desintegra y se hace estrépito sordo y luego tumulto de voces en mitad de la noche. Mi madre le da al interruptor para que se iluminen los vidrios desperdigados. Su mano abierta en el aire, por encima de mí. El sonido de la bofetada que no se parece en nada al sonido del cristal contra el suelo y la sensación de comprender que todo forma parte de la ceremonia. La violencia que empieza en un vaso y termina con el dolor que una madre le impone a su hijo.

Ya han pasado muchos años desde entonces y ya no hay vaso ni madre ni cristales desperdigados ni ese niño que era yo asumiendo el dolor de la bofetada. Ahora vivo en Ehio con el resto de mi congregación. Aquí, en este pueblo, hay violencia así como también hay armonía gracias a que pasa de vez en cuando Amalia, y todos queremos mucho a Amalia.

Sabemos cuándo vuelve por la densidad del aire, por el relinchar de los caballos, o por cómo nuestros hijos gritan sin ninguna explicación. A veces los niños son los primeros en saberlo y lloran, y nosotros creemos que es porque les duelen los dientes o porque tienen sueño, hasta que las contraventanas chocan contra la pared y la veleta del tejado empieza a chirriar; entonces caemos en la cuenta de que está aquí otra vez.

Cuando llega Amalia la tierra roja del camino se desplaza, gira en remolinos y se esparce por el aire.

Cuando llega Amalia dos o tres de los nuestros entonan una canción.

Cuando llega Amalia nos santiguamos, le damos las gracias al viento y nos apresuramos a dejar nuestras ofrendas antes de que alcance la zona de las casas.

En estos quince meses desde que pasó por última vez apenas hemos tenido tiempo de restituir el ganado, de reforzar los cimientos, de reconstruir el muro, de cavar otros huecos para la gente que ha venido nueva este año. Cristian y los más jóvenes han construido un do

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