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EL HISTORIADOR Y SU TIEMPO

Varios autores  

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Fragmento

PRÓLOGO

 

María Jesús González y Javier Ugarte

 

 

 

El hombre no es naturaleza, sino historia.

JOSÉ ORTEGA y GASSET

 

 

Resulta prácticamente inevitable recurrir a las palabras de Ortega para introducir este libro homenaje a uno de los historiadores españoles que más ha reivindicado el estudio y diálogo intelectual con este filósofo, o lo que él denomina la «experiencia orteguiana». En las páginas que siguen se han recopilado las contribuciones de notables historiadores y ensayistas, colegas y amigos suyos que se han prestado entusiasta y generosamente a esta celebración de Juan Pablo Fusi. Los autores realizan un amplio y variado recorrido por su trayectoria historiográfica. También abordan, desde múltiples perspectivas y memorias de convivencia, diversos rasgos de su biografía y su vida profesional y académica, componiendo un retrato que se enriquece con la propia voz del historiador recogida en una larga entrevista. El historiador y su tiempo, el hombre y su historia, se articula, por tanto, en torno a esos dos ejes citados.

La PRIMERA PARTE del volumen se ha dedicado al análisis, comentario o recreación de algunos de los aspectos más significativos de la obra de Fusi en el desarrollo de su muy activa y variada carrera académica a lo largo de estos años, siguiendo, en lo posible, un orden cronológico-temático de su producción.

Así, en el primer apartado, POLÍTICA OBRERA, escriben Santos Juliá, Ángeles Barrio, José Álvarez Junco, Ignacio Olábarri y Ricardo Miralles, especialistas, entre otros, en los campos de historia social de los partidos políticos o del movimiento obrero. Los autores reflexionan desde diversas perspectivas sobre la primera obra de Fusi, que llegó a España impregnada de la historiografía oxoniense y constituyó una aportación honesta, atrevida y renovadora en el contexto crucial de la España de los años setenta.

A continuación, en el bloque PAÍS VASCO Y PLURALISMO, se aborda uno de los temas más esenciales y permanentes entre sus preocupaciones intelectuales y casi vitales (considérese la amenaza terrorista y totalitaria de ETA): la reflexión sobre la constitución social y política y la articulación identitaria del País Vasco. En este campo, Luis Castells y Antonio Rivera analizan el «pluralismo», y José Luis de la Granja se centra en la Segunda República, acompañando y comentando las aportaciones de Fusi.

Felipe Fernández -Armesto, Paul Preston y José Antonio Pérez desgranan en el siguiente apartado, SOBRE FRANCO, EL FRANQUISMO Y LA TRANSICIÓN, lúcidas reflexiones e impresiones sobre la biografía de Franco y su tiempo escrita por Fusi. Escriben sobre los pormenores y claves de su traducción y la evolución y características de las múltiples biografías del dictador. También contemplan el estudio por parte de Juan Pablo Fusi del sistema franquista y el largo camino a la Transición, brillantemente abordado en su discurso con motivo de su ingreso en la Real Academia de la Historia: Espacios de libertad. La cultura española y la recuperación de la democracia (1960 - 1990).

En el apartado denominado REGENERACIÓN, MODERNIZACIÓN, NORMALIZACIÓN, la cuestión eterna del «fracaso de España», su «excepcionalidad o normalidad» su «modernización o retraso» —cuyo desmentido o matización ha ocupado a Juan Pablo Fusi en diversos momentos de su obra— constituye el leitmotiv de otros tres historiadores expertos en la materia: Antonio Niño, Jordi Palafox y Teresa Carnero.

Las reflexiones sobre la «cuestión nacional» española también han preocupado hondamente a Fusi a lo largo de su trayectoria. El bloque temático ESPAÑA COMO NACIÓN recoge diversos textos de especialistas que han colaborado con él, le han seguido o matizado en este importante debate permanentemente abierto. Andrés de Blas dibuja un nítido mapa historiográfico de la obra de Juan Pablo. Justo Beramendi, José María Portillo, Manuel Suárez Cortina, Juan José Solozábal, Carlos Dardé, Santiago de Pablo y Coro Rubio, aportan reflexiones de interés sobre diversos aspectos específicos relativos a la cuestión nacional española: su constitución e historia, sus teóricos o su imaginario cultural, y las alternativas posibles.

Pero la atención en la obra de Fusi a la cuestión nacional vasca y española —tanto en su especificidad como en su compleja relación— se ha extendido y enriquecido también con el estudio de «los otros nacionalismos» o de los «no nacionalismos»: las patrias lejanas o las identidades proscritas. Él lo ha abordado desde la perspectiva de la historia global, y ahondando en las peculiaridades y aprendizajes del debate entre nacionalistas y no nacionalistas en Escocia, Irlanda, Quebec, País Vasco, etc. El análisis y comentario de estas cuestiones y otros elementos identitarios se han sometido, en la sección OTRAS PATRIAS, al ojo crítico de reconocidos especialistas como Jon Juaristi, Mikel Aizpuru, Mira Milosevich o Shlomo Ben Ami.

Y por último, en LA HISTORIA, EL ARTE, EL PENSAMIENTO, un apartado plural que cumple un poco el papel de privilegiado y hermoso cajón de sastre, se incluyen las contribuciones de cuatro expertos en campos bien distintos, que analizan otros tantos aspectos fundamentales de la variada obra de Juan Pablo Fusi. Los autores repasan la importancia de su historia de síntesis (o de «precisión» como él gusta decir, porque en ella trata de plasmar la esencia misma de los hechos de nuestro pasado reciente), su trabajo en la historia de España a través del arte o su aportación a la historia global, además de incluir un regalo orteguiano para uno de sus indudables «conocedores máximos». Fernando García de Cortázar, Francisco Calvo Serraller, Javier Ugarte y José Luis García Delgado cierran con sus textos las páginas dedicadas al homenaje y análisis de su obra.

Con esta primera parte se cubre someramente la producción del historiador o su yo historiográfico... Pero también queríamos incluir en este homenaje al menos algunos apuntes sobre su circunstancia vital y personal (aplicando, invertido, el dicho de Ortega).

Precisamente es José Varela Ortega quien, en el epígrafe DE AYER A HOY, UN BALANCE INACABADO, abre la SEGUNDA PARTE de este volumen con un amplio y penetrante ensayo con final melancólico, —según él mismo titula— que recorre una larga trayectoria conjunta de amistad personal y colaboración intelectual y profesional.

Gracias a las aportaciones preciosas de otros diversos colegas y amigos, hemos construido además un pequeño CALEIDOSCOPIO BIOGRÁFICO en el que se revelan otros rasgos del intelectual que son también parte de su obra, pero que se nos muestran aquí más ligados a la persona privada y que añaden alma al cuerpo historiográfico. El proceso de aprendizaje, el sentido del humor, el compromiso político, el tesón, el esfuerzo organizador, su acepción de la amistad, los modos de trabajo o intereses culturales, su respeto a los maestros, su influencia y ejemplaridad, sus imágenes o «paisajes soñados» y algunos otros destellos de la personalidad de Fusi se relatan en breves textos de: Rodrigo de Balbín, Guadalupe Gómez-Ferrer, Antonio Gómez Mendoza, Susanna Tavera, Gianni Toniolo, Octavio Ruiz-Manjón, Florentino Portero, Maimen Díez Hoyo, Mercedes de la Fuente, Juana María González, Juan José Laborda, Patxo Unzueta, Fernando Savater, Mercedes Cabrera, Antonio López Vega, Jesús Sánchez Lambás, María Cifuentes, Carmen Iglesias, Margaret MacMillan y Rogelio Rubio. Todos aportan matices en la construcción de este hermoso y colorido caleidoscopio. No es exhaustivo, como tampoco lo era el previo apartado historiográfico, pero constituye un mapa personal orientativo, un retrato impresionista inevitablemente abundante en tonos cálidos.

Para completar este coro (que lo es) de voces analíticas, pero sobre todo amistosas, los editores de este volumen, María Jesús González y Javier Ugarte, también queríamos escuchar la voz propia, solista, del historiador. Por ello hemos incluido una entrevista no exenta de esfuerzos y argucias por vencer al «objetivo»: entre tímido, escurridizo y desbordado de trabajo. En ENCUENTRO CON EL HISTORIADOR, una entrevista a medio camino entre lo autobiográfico y lo biográfico, se combinan las reflexiones historiográficas y la trayectoria personal. Se traslucen, desde sus propias palabras, las experiencias e inquietudes de un intelectual itinerante (San Sebastián, Madrid, California, Oxford, Santander, Nueva York...) y algunos de sus recuerdos vitales, sus impresiones y los proyectos de una carrera muy rica y abierta en su plenitud.

LA OBRA DE JUAN PABLO FUSI: UNA COMPILACIÓN BIBLIOGRÁFICA recoge el compendio de su bibliografía realizado por Joseba Louzao, que concluye precisa, aséptica y ordenadamente este ramillete variado de reflexiones y emociones.

No podemos finalizar esta presentación sin agradecer a Eva Rodríguez Halffter no solo su apoyo y colaboración cómplice y entusiasta, sino su trabajo en la búsqueda y selección de fotos y sus cuidadas traducciones de algunos de los textos contenidos en el volumen. Las diversas instituciones a las que ha estado vinculado Juan Pablo Fusi han prestado igualmente generoso apoyo a este proyecto. Así pues (en orden cronológico-vital) se han sumado a este homenaje: St. Antony’s College (Oxford), la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, la Universidad de Cantabria, la Universidad del País Vasco, la Universidad Complutense de Madrid, la Biblioteca Nacional, la Fundación Transición Española y la Real Academia de la Historia. La inmediata y cálida acogida de nuestra propuesta por parte de la editora de Taurus, Elena Martínez Bavière, y el espléndido trabajo de edición de Carolina Reoyo han hecho posible este libro. A ellas debemos también nuestra gratitud.

Entre los participantes contábamos con José María Benegas, amigo y entrañable colaborador, tristemente fallecido en el tiempo de gestación del libro (25 de agosto de 2015), cuando ya había acordado su contribución. También queremos dejar constancia aquí de su inicial presencia, además de nuestro agradecimiento y recuerdo póstumo.

Algunos de los autores que participan en este homenaje a Juan Pablo Fusi, en arranque no disimulado de amistad o admiración entusiasta, mostraban su voluntad de «dedicarle un monumento», aunque también alguno observaba que este libro constituye un poco eso: un «monumento». Los coordinadores de esta edición no hemos pretendido tanto: únicamente esbozar un retrato inacabado de un historiador que ya ha dejado una huella indeleble en la historiografía española.

 

 

 

PRIMERA PARTE

 

 

 

POLÍTICA OBRERA

HISTORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO: UNA HISTORIA POLÍTICA CON LA SOCIEDAD DENTRO

 

Santos Juliá

 

 

 

En un artículo sobre historiografía de la España contemporánea escrito en 1974 para el número extra XLII de Cuadernos para el Diálogo, destacaba Manuel Tuñón de Lara como un hecho esencial de los últimos diez años que la «Cenicienta», la proscrita, la historia del movimiento obrero, había irrumpido en España con mucha fuerza y conquistado en muy poco tiempo los primeros puestos, de tal manera que ahora disfrutaba de un periodo de «excepcional favor entre los profesionales de la historia y en el público». Entre quienes ya tenían algún libro publicado y los que anunciaban la inminente publicación de sus tesis doctorales, la lista de investigadores del movimiento obrero citados era, en efecto, larga y muy prometedora: Josep Termes, Casimir Martí, Víctor Manuel Arbeloa, David Ruiz, Antonio María Calero, Antonio Elorza, Marta Bizcarrondo, Manuel Pérez Ledesma y, en el País Vasco, identificados solo con su primer apellido, aparecían Lasa y Fusi[1].

¿Quién era, en agosto de 1974, este Fusi que Tuñón situaba «trabajando sobre el movimiento obrero vasco»? Seguramente, Manuel Tuñón sabía de su existencia por el primer artículo que Juan Pablo publicó un año antes en Revista de Occidente, una reseña dedicada a «Algunas publicaciones recientes sobre la historia del movimiento obrero español»[2]. En España, escribía Fusi en junio de 1973, «el interés por los estudios de historia del movimiento obrero se ha intensificado últimamente, y quizás un buen exponente de ello sería la reciente aparición del mastodóntico volumen (963 páginas) que M. Tuñón de Lara ha dedicado al tema», un volumen al que Fusi, tras reconocer el considerable esfuerzo de su autor por incorporar «en una amplia síntesis divulgadora [...] las nuevas aportaciones monográficas existentes», oponía serios reparos: un esquema de exposición de una fragmentación arbitraria que desvirtuaba la realidad de los hechos; la ausencia de una discusión sobre el impacto relativo que tuvieron en cada momento las diferentes organizaciones y actividades de la clase obrera; la aceptación de tesis y opiniones de procedencia obrerista sin un suficiente análisis crítico y, en fin, algunas omisiones totales o parciales de acontecimientos como el movimiento de octubre de 1934 o «la agitación laboral de 1936», apenas mencionada en el texto. Por todo lo cual, y por parecerle basado en insuficientes estudios monográficos, Fusi pensaba que aquel volumen estaba «destinado a tener una vigencia muy corta».

Más que serios reparos se diría, pues, una enmienda a la totalidad que un doctorando de 28 años planteaba a un veterano de 58, por aquel entonces alma y algo más de los ya célebres y muy concurridos «coloquios de Pau», que en las cuatro convocatorias hasta ese momento realizadas había abierto a los jóvenes historiadores españoles un espacio de libertad y de fecundo debate sobre los diversos ámbitos de historia económica, social, ideológica, literaria, política y, cómo no, del movimiento obrero, de los siglos XIX y XX[3]. En Pau, y luego en Madrid, Segovia y Cuenca, además de debatir sobre toda clase y todo tema posible de historia contemporánea, se forjaron buenas amistades, se intercambiaron experiencias siempre bajo la entusiasta y cordial batuta de Manuel Tuñón de Lara a quien, en este punto, es de justicia atribuir el papel de gran incitador de un grupo generacional, el de quienes sin haber hecho la guerra ni tener memoria de ella sufrimos en nuestras familias y en nuestra propia infancia sus consecuencias y andábamos ahora a la búsqueda de las claves que pudieran explicar las raíces y las causas de aquel tremendo desastre.

Fueron años —por decirlo ahora con palabras de José María Jover que a Juan Pablo sonarán familiares— en los que a todos nos entró cierta «avidez por la historia contemporánea»[4]. Contemporánea, añadiré, de verdad, pues esa avidez no la sentimos en el mismo grado por la historia de la revolución liberal, o por la larga época moderada, ni siquiera por el sexenio democrático; sino por la historia que comenzaba con «el verdadero creador del Estado español contemporáneo» —otra idea de Jover que Fusi ha evocado en ocasión reciente[5]— Cánovas del Castillo, es decir, por la España de la Restauración. Era, recuerda Fusi, un interés por la formación del Estado español contemporáneo en un tiempo en que se percibía una gran influencia de historiografías sociales, marxistizantes, sobre movimiento obrero y conflictividad, que tenían su mirada fija en esa época.

Si en la reseña de varias publicaciones de historia del movimiento obrero, Fusi había dejado ya una muestra de aquella avidez, acompañada en su caso de un agudo espíritu crítico, en «El movimiento obrero en España, 1876-1914», que probablemente Tuñón también conocía, se presentaba ya como un historiador maduro, dotado de una extraordinaria capacidad para dibujar el cuadro completo de una larga época con un instrumental propio que lo alejaba por igual de caminos trillados y de «generalizaciones aceptadas sin una crítica rigurosa». Partiendo de una sucinta comparación con los movimientos obreros de otros países europeos, analizando la realidad española según líneas ideológicas y regionales, y concediendo una decisiva importancia a las tradiciones locales y regionales, a las diversas formas de propiedad de la tierra, de estructura industrial y de condiciones y organización del trabajo, el doctorando Fusi ofrecía en este artículo la primera explicación plausible de las diferencias regionales y locales entre la implantación del anarquismo y del socialismo, de la desmovilización política y sindical que caracterizó la mayor parte del periodo y del «desarrollo débil y el impacto limitado» que el movimiento obrero tuvo sobre la política española hasta el comienzo de la Gran Guerra[6].

En fin, es posible que Tuñón de Lara conociera también, al citarlo como estudioso del movimiento obrero vasco, la larga y muy elaborada pieza que Fusi publicó en el dosier dedicado a «Socialismo en España», por Actualidad Económica en su número de 25 de mayo de 1974. Aquí aparece Juan Pablo, no diré como precoz, pues ya se acercaba a la edad que Ortega consideraba la mitad del camino de la vida, pero sí como muy documentado historiador y muy fino analista de la política del Partido Socialista Obrero Español en las cinco primeras décadas de su presencia en la política española, desde su fundación en 1879 hasta su desastrosa derrota en 1939. Allí está prácticamente todo lo que, años después, algunos miembros de aquel grupo generacional, entre los que me cuento, desarrollamos de manera más monográfica y pormenorizada: la política de aislamiento de las primeras décadas, la conjunción con los republicanos, la escisión, hasta llegar a la radicalización de los años de gobierno republicano que a Fusi le parecía «el hecho más desconcertante y singular de la historia del movimiento socialista español»[7].

De

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