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EL LADO IRRESISTIBLE DE JUDE (CRASH 3)

Nicole Williams  

4


Fragmento

1

Arriba y abajo. Una y otra vuelta. Aclarar y repetir. Esas eran nuestras pautas. Era nuestro mundo.

Con un tío como Jude Ryder a mi lado, los altibajos de la vida eran más drásticos. Esa era nuestra realidad, nuestra historia… nuestra historia de amor. Nos peleábamos y hacíamos las paces. La fastidiábamos, y nos disculpábamos. Vivíamos y aprendíamos. Jude y yo habíamos cometido un montón de errores en la historia de nuestra relación, pero ¿una sola cosa en la que parecíamos no equivocarnos? El amor ferviente que sentíamos el uno por el otro.

Esa era mi vida.
¿Y sabéis qué?

La vida me iba bastante bien, la verdad.

Incluso a pesar del hecho de que no tenía ni idea de dónde me encontraba.

—¿Qué estás tramando? —le susurré a Jude, que seguía conduciéndome hacia el interior de aquel agujero negro.

—Algo que te va a encantar —respondió, y me apretó los hombros mientras me guiaba.

Mis tacones empezaron a hacer eco a mi alrededor.

9

Así pues, estábamos en un túnel, aunque no tenía ni idea de qué túnel, porque Jude me había hecho cerrar los ojos en el momento en que le había abierto la puerta esa noche. Aparte de dar vueltas en su vieja y destartalada camioneta durante la mayor parte de un viernes por la noche, había perdido el rumbo en todos los sentidos en que una pueda perderlo.

Partiendo del hecho de que Jude Ryder era mi prometido, podría decirse que mi rumbo había estado una pizca desviado en los últimos años, pero esa noche se estaba descarriando de manera especial.

¿El túnel tenía final? Cuanto más avanzábamos, más resonaban mis pasos a nuestro alrededor.

—Lo que quiera que estés tramando ¿es ilegal? —pregunté, aunque no estaba segura de querer saberlo.

—¿Eso es una pregunta con trampa? —Jude parecía divertido. —¿Eso es una respuesta con trampa?

No contestó inmediatamente. En lugar de eso, sentí que la calidez de su boca me alcanzaba la nuca. Inhalé y exhalé profundamente, de forma lenta y sofocante, antes de que sus labios me rozaran la piel en el mismo punto.

Intenté no reaccionar como si su contacto tuviera propensión a volverme loca de los pies a la cabeza, pero, incluso después de años juntos, Jude todavía era capaz de hacer que me desmoronara con solo tocarme.

Se me puso la piel de gallina con un cosquilleo que descendió reptando hasta la parte baja de mi espalda cuando retiró la boca.

—No dudes de que esta noche habrá momentos que puedan clasificarse como ilegales en todos los estados del Cinturón Bíblico —dijo con la voz grave a causa del deseo. Aunque no tan grave como cuando me deseaba con urgencia; toda

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