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EL OBELISCO MARCIANO

Linda Nagata  

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Fragmento

El fin del mundo requería tiempo para producirse, y el tiempo, pensó Susannah, se aplicaba en la labor con la parsimoniosa habilidad de un maestro torturador, capaz de matar rápido o despacio pero siempre con un dolor atroz.

No había forma de impedirlo.

Pero quedaban cosas por llevar a cabo en el largo y lento declive, gestos finales por hacer. Susannah Li-Langford había dedicado diecisiete años a trabajar en su propia ofrenda al futuro, y aún faltaban otros seis y medio para que el Obelisco Marciano estuviese completado. Solo descansaría cuando el último ladrillo estuviera colocado en su lugar, en la punta piramidal del obelisco.

Hasta que llegara ese momento, hacía lo necesario para conservar la salud, motivo por e

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