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EL REY (LA HERMANDAD DE LA DAGA NEGRA 12)

J.R. Ward

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Fragmento

GLOSARIO DE TÉRMINOS Y NOMBRES PROPIOS

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ahstrux nohtrum (n.). Guardia privado con licencia para matar. Solo puede ser nombrado por el rey.

ahvenge (n.). Acto de retribución mortal, ejecutado por lo general por un amante masculino.

chrih (n.). Símbolo de una muerte honorable, en Lengua Antigua.

cohntehst (n.). Conflicto entre dos machos que compiten por el derecho a aparearse con una hembra.

Dhunhd (n. pr.). El Infierno.

doggen (n.). Miembro de la clase servil en el mundo de los vampiros. Los doggen conservan antiguas tradiciones para el servicio a sus superiores. Tienen vestimentas y comportamientos muy formales. Pueden salir durante el día, pero envejecen relativamente rápido. Su esperanza de vida es de aproximadamente quinientos años.

ehros (n.). Elegidas entrenadas en las artes amatorias.

Elegidas, las (n.). Vampiresas criadas para servir a la Virgen Escribana. Se consideran miembros de la aristocracia, aunque sus intereses son más espirituales que temporales. Tienen poca, o ninguna, relación con los machos, pero pueden aparearse con miembros de la Hermandad, si así lo dictamina la Virgen Escribana, a fin de perpetuar su clase. Algunas tienen la habilidad de vaticinar el futuro. En el pasado se usaban para satisfacer las necesidades de sangre de miembros solteros de la Hermandad y en los últimos tiempos esta práctica ha vuelto a cobrar vigencia.

esclavo de sangre (n.). Vampiro hembra o macho que ha sido subyugado para satisfacer las necesidades de sangre de otros vampiros. La práctica de mantener esclavos de sangre ha sido prohibida recientemente.

exhile dhoble (n.). Gemelo malvado o maldito, el que nace en segundo lugar.

ghardian (n.). El que vigila a un individuo. Hay distintas clases de ghardians, pero la más poderosa es la de los que cuidan a una hembra sehcluded.

glymera (n.). Núcleo de la aristocracia equivalente, en líneas generales, a la crema y nata de la sociedad inglesa de los tiempos de la Regencia.

hellren (n.). Vampiro macho que se ha apareado con una hembra y la ha tomado por compañera. Los machos pueden tomar varias hembras como compañeras.

Hermandad de la Daga Negra (n. pr.). Guerreros vampiros muy bien entrenados que protegen a su especie de la Sociedad Restrictiva. Como resultado de una crianza selectiva dentro de la raza, los miembros de esta Hermandad poseen inmensa fuerza física y mental, así como la facultad de curarse rápidamente. En su mayor parte no son hermanos de sangre, y son iniciados en la Hermandad por nominación de otros miembros. Agresivos, autosuficientes y reservados por naturaleza, viven separados de los civiles y tienen poco contacto con miembros de las otras clases, excepto cuando necesitan alimentarse. Son protagonistas de leyendas y objeto de reverencia dentro del mundo de los vampiros. Solo pueden ser asesinados por medio de heridas graves, como disparos o puñaladas en el corazón y lesiones similares.

hyslop (n. o v.). Término referente a un error de cálculo que por lo general compromete las operaciones mecánicas o la posesión de un vehículo u otro medio motorizado de transporte. Por ejemplo, dejar las llaves en un coche mientras está aparcado en el exterior de la casa familiar durante la noche, y que ese descuido provoque el robo del mismo.

leahdyre (n.). Persona poderosa y con influencias.

leelan (n.). Palabra cariñosa que se puede traducir como «querido/a».

lewlhen (n.). Regalo.

lheage (n.). Apelativo respetuoso usado por un esclavo sexual para referirse a su amo o ama.

Lhenihan (n. pr.). Bestia mítica famosa por sus proezas sexuales. En el argot moderno, se emplea este término para hacer referencia a un macho de un tamaño y una energía sexual sobrenaturales.

lys (n.). Herramienta de tortura empleada para sacar los ojos.

mahmen (n.). Madre. Es al mismo tiempo una manera de decir «madre» y un término cariñoso.

mhis (n.). Especie de niebla con la que se envuelve un determinado entorno físico; produce un campo de ilusión.

nalla o nallum (n.). Palabra cariñosa que significa «amada» o «amado».

newling (n.). Muchacha virgen.

Ocaso, el (n. pr.). Reino intemporal donde los muertos se reúnen con sus seres queridos para pasar la eternidad.

Omega, el (n. pr.). Malévola figura mística que busca la extinción de los vampiros debido a una animadversión contra la Virgen Escribana. Vive en un reino intemporal y posee enormes poderes, aunque no tiene el poder de la creación.

periodo de fertilidad (n.). Momento de fertilidad de las vampiresas. Por lo general dura dos días y viene acompañado de intensas ansias sexuales. Se presenta aproximadamente cinco años después de la «transición» de una hembra y de ahí en adelante tiene lugar una vez cada década. Todos los machos tienden a sentir la necesidad de aparearse si se encuentran cerca de una hembra que esté en su periodo de fertilidad. Puede ser una época peligrosa, pues suelen estallar múltiples conflictos y luchas entre los machos contendientes, particularmente si la hembra no tiene compañero.

phearsom (adj.). Término referente a la potencia de los órganos sexuales de un macho. La traducción literal sería algo como «digno de penetrar a una hembra».

Primera Familia (n. pr.). El rey y la reina de los vampiros y todos los hijos nacidos de esa unión.

princeps (n.). Nivel superior de la aristocracia de los vampiros, superado solamente por los miembros de la Primera Familia o las Elegidas de la Virgen Escribana. Se debe nacer con el título; no puede ser otorgado.

pyrocant (n.). Se refiere a una debilidad crítica en un individuo. Dicha debilidad puede ser interna, como una adicción, o externa, como un amante.

rahlman (n.). Salvador.

restrictor. m. Humano sin alma que, como miembro de la Sociedad Restrictiva, persigue a los vampiros para exterminarlos. A los restrictores hay que apuñalarlos en el pecho para matarlos; de lo contrario, son inmortales. No comen ni beben y son impotentes. Con el tiempo, su cabello, su piel y el iris de sus ojos pierden pigmentación hasta que acaban siendo rubios, pálidos y de ojos incoloros. Huelen a talco para bebé. Tras ser iniciados en la Sociedad por el Omega, conservan su corazón extirpado en un frasco de cerámica.

rythe (n.). Forma ritual de salvar el honor, concedida por alguien que ha ofendido a otro. Si es aceptado, el ofendido elige un arma y ataca al ofensor u ofensora, quien se presenta sin defensas.

sehclusion (n.). Estatus conferido por el rey a una hembra de la aristocracia, como resultado de una solicitud de la familia de la hembra. Coloca a la hembra bajo la dirección exclusiva de su ghardian, que por lo general es el macho más viejo de la familia. El ghardian tiene el derecho legal de determinar todos los aspectos de la vida de la hembra y puede restringir a voluntad toda relación que ella tenga con el mundo.

shellan (n.). Vampiresa que ha elegido compañero. Por lo general las hembras no toman más de un compañero, debido a la naturaleza fuertemente territorial de los machos que tienen compañera.

Sociedad Restrictiva (n. pr.). Orden de cazavampiros convocados por el Omega, con el propósito de erradicar la especie de los vampiros.

symphath (n.). Subespecie de la raza de los vampiros que se caracteriza, entre otros rasgos, por la capacidad y el deseo de manipular las emociones de los demás (con el propósito de realizar un intercambio de energía). Históricamente han sido discriminados y en ciertas épocas han sido víctimas de la cacería de los vampiros. Están en vías de extinción.

trahyner (n.). Palabra que denota el respeto y cariño mutuo que existe entre dos vampiros machos. Se podría traducir como «mi querido amigo».

transición (n.). Momento crítico en la vida de un vampiro, cuando él, o ella, se convierte en adulto. De ahí en adelante debe beber la sangre del sexo opuesto para sobrevivir y no puede soportar la luz del sol. Generalmente ocurre a los veinticinco años. Algunos vampiros, en particular los machos, no sobreviven a su transición. Antes de la misma, los vampiros son físicamente débiles, no tienen conciencia ni impulsos sexuales y tampoco pueden desmaterializarse.

Tumba, la (n. pr.). Cripta sagrada de la Hermandad de la Daga Negra. Se usa como sede ceremonial y también para guardar los frascos de los restrictores. Las iniciaciones, los funerales y las acciones disciplinarias contra miembros de la Hermandad son algunas de las ceremonias que allí se realizan. Solo pueden entrar a ella los miembros de la Hermandad, la Virgen Escribana y los candidatos que van a ser iniciados.

vampiro (n.). Miembro de una especie distinta del Homo sapiens. Los vampiros tienen que beber sangre del sexo opuesto para sobrevivir. La sangre humana los mantiene vivos, pero la fuerza no dura mucho tiempo. Tras la transición, que ocurre a los veinticinco años, no pueden salir a la luz del día y deben alimentarse de la vena regularmente. Los vampiros no pueden «convertir» a los humanos por medio de un mordisco o una transfusión de sangre, aunque en algunos casos raros son capaces de procrear con otras especies. Los vampiros pueden desmaterializarse a voluntad, aunque deben ser capaces de calmarse y concentrarse para hacerlo, y no pueden llevar consigo nada pesado. Tienen la capacidad de borrar los recuerdos de los humanos, siempre que estos sean a corto plazo. Algunos vampiros pueden leer la mente. Su expectativa de vida es superior a los mil años y, en algunos casos, incluso más.

Virgen Escribana, la (n. pr.). Fuerza mística que hace las veces de consejera del rey, guardiana de los archivos de los vampiros y dispensadora de privilegios. Vive en un reino intemporal y tiene enormes poderes. Fue capaz de un único acto de creación, que empleó para dar existencia a los vampiros.

wahlker (n.). Individuo que ha muerto y ha regresado al mundo de los vivos desde el Ocaso. Son muy respetados y reverenciados por sus tribulaciones.

whard (n.). Equivalente al padrino o la madrina de un individuo.

PRÓLOGO

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Siglo XVII, Viejo Continente

Larga vida al rey!».

Al oír aquel grito profundo y grave, Wrath, hijo de Wrath, tuvo el instinto de mirar a su alrededor en busca de su padre…, con la esperanza de que no hubiese fallecido y el gran legislador estuviese todavía con ellos.

Pero, claro, su amado padre seguía muerto y descansando en el Ocaso.

¿Cuánto tiempo más duraría esta triste búsqueda?, se preguntó Wrath. Era tan inútil, en especial cuando era él quien llevaba encima las vestiduras sagradas del rey de los vampiros, y cuando las fajas incrustadas de joyas, la capa de seda y las dagas ceremoniales adornaban su cuerpo. Sin embargo, a él no le importaban nada aquellas pruebas de su reciente coronación…, o tal vez era su corazón el que permanecía inmutable ante todo lo que ahora lo definía.

Querida Virgen Escribana, sin su padre él se encontraba tan solo, incluso a pesar de estar rodeado de gente que le servía.

—¿Mi lord?

Mientras recuperaba la compostura de su expresión, Wrath se giró. En el umbral de la cámara real se encontraba su consejero más cercano, cual columna de humo, aquella figura alta y delgada envuelta en ropajes oscuros.

—Es un honor saludaros —murmuró el macho, al tiempo que hacía una reverencia—. ¿Estáis listo para recibir a la hembra?

No.

—Desde luego.

—¿Damos, entonces, inicio a la procesión?

—Sí.

Cuando su consejero volvió a inclinarse y se retiró, Wrath empezó a pasearse por el salón forrado de paneles de madera de roble. La luz de las velas se agitaba gracias a las corrientes de aire que se colaban por las paredes de piedra del castillo y el fuego que chisporroteaba en la inmensa chimenea parecía ofrecer solo luz, pero no calor.

En realidad, no tenía deseos de tener una shellan, o compañera, como parecía inevitable que ocurriera. Para ello hacía falta amor y él no tenía amor que ofrecer a nadie.

Por el rabillo del ojo, Wrath vio un destello de luz y, para pasar el tiempo antes de que tuviera lugar su temido encuentro, se acercó a mirar las joyas que yacían desplegadas sobre el escritorio de madera tallada. Diamantes, zafiros, esmeraldas, perlas…, la belleza de la naturaleza capturada y retenida por oro forjado.

Las más valiosas eran los rubíes.

Al estirar la mano para tocar aquellas piedras del color de la sangre, Wrath pensó que era demasiado pronto para esto. El hecho de ser rey, este apareamiento arreglado, las miles de exigencias distintas que tenía que satisfacer ahora y sobre las cuales entendía tan poco.

Necesitaba más tiempo para aprender de su padre…

Cuando reverberó por el salón el primero de tres fuertes golpes, Wrath dio gracias por que nadie lo hubiera visto estremecerse.

El segundo golpe fue igual de fuerte.

Al tercero tendría que responder.

Wrath cerró los ojos y sintió que le costaba respirar a causa del dolor que atravesaba su pecho. Quería tener a su padre junto a él; esto debía ocurrir más adelante, cuando él fuera mayor, y no estuviera bajo la tutela de un cortesano. El destino, sin embargo, había privado a aquel gran hombre de un futuro que le pertenecía y, a su vez, había sometido al hijo a una especie de asfixia, a pesar de que tenía alrededor suficiente aire para respirar.

No puedo hacerlo, pensó Wrath.

Y, sin embargo, cuando cesó la reverberación del tercer golpe a los paneles de la puerta, Wrath enderezó los hombros y trató de imitar la forma en que su padre siempre hablaba.

—Adelante.

Al oír su orden, la pesada puerta se abrió de par en par y sus ojos se encontraron con un séquito completo de cortesanos, cuyas sombrías togas eran idénticas a la que usaba el consejero que los precedía a todos. Pero eso no fue lo que llamó su atención. Detrás del grupo de aristócratas venían otros individuos de tremenda estatura y ojos entrecerrados…, y esos fueron los que empezaron a cantar en un rugido concertado.

Honestamente, Wrath sentía miedo de la Hermandad de la Daga Negra.

Siguiendo la tradición, el consejero declaró con voz fuerte y clara:

—Mi lord, tengo una ofrenda que brindaros. ¿Me autorizáis a proceder con la presentación?

Como si aquella noble muchacha fuera un objeto. Pero, claro, la tradición y las normas sociales establecían que su propósito era la procreación y, en la corte, ella sería tratada como lo sería cualquier yegua premiada.

¿Cómo iba a hacer él esto? Wrath no sabía nada sobre el acto sexual y, sin embargo, si aprobaba a la hembra, tendría que afrontar aquella actividad en algún momento después de la medianoche de mañana.

—Sí —se oyó decir.

Los cortesanos entraron por la puerta en parejas y luego se separaron hasta formar un círculo alrededor del perímetro del salón. A continuación el canto se hizo más fuerte.

Los magníficos guerreros de la Hermandad entraron entonces en una especie de marcha, con sus formidables cuerpos cubiertos por vestiduras de cuero negro y armas que colgaban de distintos arneses. La cadencia de sus voces y el movimiento de sus cuerpos era tan sincronizado que parecían uno solo.

A diferencia de los miembros de la glymera, los guerreros no se separaron, sino que se quedaron hombro contra hombro, pecho contra pecho, en una formación cerrada que no permitía ver nada de lo que había entre ellos.

Pero Wrath podía sentir el aroma.

Y el cambio que sintió en su interior fue instantáneo e inmutable. En un abrir y cerrar de ojos, la naturaleza lenta y pesada de la vida dio paso a una aguda conciencia…, una conciencia que, a medida que los Hermanos se acercaban, fue madurando hasta convertirse en una sensación de irritación y agresividad que desconocía, pero que no estaba dispuesto a pasar por alto.

Al inspirar de nuevo, un poco más de aquella fragancia penetró en sus pulmones, su sangre y su alma. Pero lo que él estaba oliendo no eran los aceites con los que la hembra había sido frotada, ni los perfumes que habían aplicado a la ropa que cubría su forma. Era el olor de la piel que estaba debajo de todo aquello, la delicada combinación de elementos femeninos que él sabía que eran únicos y exclusivos de ella y nadie más.

La Hermandad se detuvo frente a él y, por primera vez, Wrath no sintió aquella sensación de reverencia por su aura letal. No. Mientras sus colmillos se alargaban dentro de su boca, sintió que su labio superior comenzaba a levantarse para lanzar un rugido.

Wrath llegó a dar incluso un paso hacia delante, dispuesto a acabar con aquellos machos uno por uno para poder llegar hasta lo que ellos le estaban ocultando.

El consejero se aclaró la garganta, como si quisiera recordarle a la audiencia allí reunida su importancia.

—Señor, el linaje de esta hembra os la ofrece para que tengáis la bondad de considerarla con miras a la procreación. En caso de que deseéis inspeccionar…

—Déjennos solos —gritó Wrath—. De inmediato —agregó, mientras se formaba a su alrededor un silencio de perplejidad que él no tuvo inconveniente en pasar por alto.

El consejero bajó la voz.

—Mi lord, si tuvierais la bondad de dejarme terminar la presentación…

El cuerpo de Wrath se movió por voluntad propia, girando sobre los talones hasta quedar frente a aquel macho.

—Largo. Ya.

Detrás de él se oyó una risita que provenía de la Hermandad, como si les gustara que aquel señorito fuera puesto en su lugar por el soberano. El consejero, sin embargo, no estaba contento. Pero a Wrath no le importó.

Tampoco había nada más de qué hablar: el cortesano tenía mucho poder, pero no era el rey.

Los machos de toga gris salieron del salón, haciendo venias, y luego quedaron solo los Hermanos. Ellos dieron de inmediato un paso al costado y…

En medio de ellos apareció una forma delgada y envuelta en ropajes negros de la cabeza a los pies. Comparada con los guerreros, la prometida era de talla mediana, de huesos mucho más delgados y complexión menuda, y sin embargo esa fue la presencia que lo sacudió.

—Mi lord —dijo uno de los Hermanos con respeto—, esta es Anha.

Con esa simple y más apropiada introducción, los guerreros desaparecieron y lo dejaron solo con la hembra.

El cuerpo de Wrath volvió a tomar el control, escudriñándola con sus caóticos sentidos, mientras daba vueltas alrededor de ella a pesar de que ella no se movía. Querida Virgen Escribana, Wrath no quería nada de esto, ni esta reacción ante

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