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EL TIEMPO ES EL QUE ES (EL MINISTERIO DEL TIEMPO)

Anaïs Schaaff   Javier Pascual  

5


Fragmento

Prólogo

I

Cuando mi hermano Pablo y yo empezamos a desarrollar El Ministerio del Tiempo, jamás pensamos que se acabaría convirtiendo en algo que moviera una legión de (maravillosos) fans. Que se convirtiera en un fenómeno transmedia. Que acabara transformándose, más allá de lo que es la propia serie, en realidad virtual y protagonista de las redes sociales.

Sólo queríamos hacer una serie que nos gustara ver. Aunque no la vendiéramos. Deseábamos contar nuestros sentimientos. Pasear por la Historia viviendo momentos que habíamos leído y estudiado. Disfrutar de aventuras como aquellas que tanto nos gustaban leer o ver en películas y series.

Sólo queríamos recordarnos a nosotros mismos algo tan sencillo como que éramos guionistas. Ese oficio tan ninguneado en este país. Ese oficio que te permite vivir otras vidas porque con la nuestra no nos basta.

—Tenemos que hacer algo diferente —dije yo.

Silencio.

—Y ¿por qué no una serie de viajes por el tiempo? —respondió él.

Sonrisa (mía). Nuevo silencio (de los dos). Unos ojos, los de Pablo, que pese a que me miraban, estaban buscando en no sé qué lugar una idea. Y la encontró. Como siempre. Convirtiendo lo complejo en sencillo sin que dejara de ser complejo. Brillante. Como nunca.

—Un ministerio. Un ministerio del tiempo… Con funcionarios. Algo de género fantástico por el tema, pero que sea cotidiano. Como el cine de Berlanga.

Recuerdo aquel momento, ya hace catorce años, como si fuera ayer mismo. Últimamente más, porque la serie vive conmigo cada día. Y porque Pablo no vive con nosotros desde hace un tiempo. Pero, sobre todo, porque la serie me hace recordarle cada día como si ya no lo hiciera por el hecho de ser mi hermano, mi compañero y mi amigo.

Hubo que esperar. Había que seguir peleando el día a día. Hasta que llegó el momento en que crear la serie fue urgente, porque mi hermano no quería irse sin hacer una serie diferente. Como las que nos gustaba ver. Aunque no la vendiéramos.

Los conceptos estaban claros: aventura, género fantástico e Historia. Referencias pop. Y mucho sentimiento. Porque si en la serie se viaja por el tiempo a través de puertas, en la vida real se hace a través de los recuerdos. Una trama (la de la aventura) llevaría a una época en cada capítulo. Como rezaba el eslogan que creó Pablo: «¿Por qué hacer una serie de época, pudiendo hacer una serie con TODAS las épocas?».

Pero, en paralelo, siempre otra gran trama: la de las emociones de nuestros protagonistas. El choque cultural de tres personajes de distintas épocas. Y, sobre todo, la posibilidad de viajar por el tiempo no ya para salvar la Historia, sino para revivir sus historias. Las personales e intransferibles.

Durante el tiempo que creamos la serie hasta que nos dijimos adiós, yo estructuraba y ordenaba el aluvión de ideas (con Anaïs Schaaff). Pablo iba más lejos. Como los personajes de la serie, revisaba su vida. Lograba que su propia vida se encarnara en Julián, en Alonso, en Amelia. Porque, en realidad, estaba viajando por el tiempo. Apasionadamente. Sin tapujos ni barreras. Porque era precisamente poco el tiempo que le quedaba.

Cuando se fue, el que empezó a viajar por el tiempo fui yo. Recordándole. Aún sigo haciéndolo.

II

Esta novela se titula El tiempo es el que es, santo y seña del Ministerio y de la serie. Es también una frase de Pablo. No puede haber mejor título.

Esta novela es hija de la serie. Por lo tanto, asume sus conceptos básicos: aventura, fantasía e Historia. Y sentimientos.

Esta novela la escriben Anaïs Schaaff y Javier Pascual. Os los presento.

Anaïs Schaaff es compañera de viaje desde hace muchos años que han pasado tan rápidamente que parecen semanas. Solamente la cantidad de capítulos que hemos hecho juntos certifican que aunque el tiempo pase veloz, es el que es. Nos conocimos en Ventdelplà, serie puntera de la ficción catalana. Allí, en Barcelona, creamos juntos Kubala, Moreno i Manchón. No era una serie de futbolistas, sino de detectives privados. De los de verdad. Sin pistolas. Aburridos de perseguir maridos infieles, espías industriales, morosos y fraudes laborales. Luego, cuando creé Isabel, ambos estuvimos junto con Pablo escribiendo la primera temporada. Después, lo mismo con Víctor Ros. Más tarde llegó El Ministerio del Tiempo.

Javier Pascual tiene dos cosas en común con Pablo y conmigo: el Atlético de Madrid y que es guionista. Incorporado a la serie en su segunda temporada, Javier conocía bien el Ministerio: nos había ayudado a pulirlo desde su función de subdirector de Ficción de TVE. Aparte del trabajo en común, la cafetería del hotel Emperador llevaba siendo, desde hacía años, el escenario donde hablábamos de lo que más nos gusta: de fútbol, de series y de guiones. Su nivel de conocimiento de la ficción actual y no tan actual, su cultura audiovisual, su concepto del oficio y la capacidad de mezclar géneros y la ironía en todo lo que leía en sus guiones (que se puede comprobar en Viral, guión suyo) hicieron que tuviéramos una afinidad inmediata. Cuando decidió arriesgarse en las procelosas aguas del freelance, procuré darme prisa para que no se fuera a torear a otros ruedos.

Anaïs y Javier son piezas clave de El Ministerio del Tiempo. Nadie mejor que ellos para escribir esta novela. Porque reúnen tres factores que la serie (y el oficio de escribir) exige: ganas de aventuras, emoción y ética.

III

Son tres las historias que componen El tiempo es el que es. En la primera, viajamos (espero que vosotros a nuestro lado) hasta el año 780 («El conde del Tiempo»). Luego, yendo y viniendo del tiempo actual, hacemos transbordo hasta 1603 («Después del buen tiempo, la tempestad»). El final de este viaje se data en 1943 («Tiempo de espías»).

Temporalmente, las tres historias transcurren entre los capítulos 19 y 20 de la segunda temporada de El Ministerio del Tiempo. Es decir, entre «Tiempo de lo oculto» (guión escrito por Borja Cobeaga y Diego San José, dirigido por Javier Ruiz Caldera) y «Hasta que el tiempo nos separe» (escrito por Carlos de Pando, Javier Pascual y Anaïs Schaaff, dirigido por Jorge Dorado).

Son misiones «ocultas» en el desarrollo de la serie para convertirse en novela. Y cada una tiene sus razones para serlo con una cuarta historia que subyace a lo

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