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EL VENTANAL (UNA SERIE DE CATASTRóFICAS DESDICHAS 3)

Lemony Snicket  

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Fragmento

UNO

Si no supieseis mucho acerca de los huérfanos Baudelaire y los vieseis sentados encima de sus maletas en el Muelle Damocles, quizá pensarais que están a punto de emprender una emocionante aventura. Después de todo, los tres niños acababan de desembarcar del ferry Veleidoso, que les había llevado a través del Lago Lacrimógeno, para vivir con su Tía Josephine y, por lo general, esa circunstancia hubiera sido el principio de una época endiabladamente buena.

Pero, evidentemente, estaríais terriblemente equivocados. Porque, a pesar de que Violet, Klaus y Sunny Baudelaire estaban a punto de experimentar sucesos excitantes y memorables, no iban a ser tan excitantes y memorables como lo es que te predigan tu futuro o asistir a un rodeo. Su aventura iba a ser excitante y memorable como ser perseguido por un hombre-lobo a través de un campo de matorrales espinosos a medianoche sin nadie cerca para acudir en tu ayuda. Si estáis interesados en leer una historia llena de momentos endiabladamente buenos, siento informaros que estáis leyendo el libro equivocado, porque los Baudelaire experimentan muy pocos momentos buenos a lo largo de sus vidas tristes y miserables. Su infortunio es algo terrible, tan terrible que casi no me veo capaz de escribir al respecto. Así que, si no queréis leer una historia de infortunio y tragedia, esta es la última oportunidad para dejar el libro, porque la miseria de los huérfanos Baudelaire empieza en el párrafo siguiente.

—Mirad qué tengo para vosotros —dijo el señor Poe con una sonrisa de oreja a oreja mientras les mostraba una bolsita de papel—. ¡Caramelos de menta!

El señor Poe era un banquero al que le habían encargado ocuparse de los asuntos de los huérfanos Baudelaire tras la muerte de sus padres. El señor Poe tenía buen corazón, pero en este mundo no basta con tener buen corazón, sobre todo si tu tarea consiste en mantener a unos niños fuera de peligro. El señor Poe conocía a los tr

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