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FITNESS EMOCIONAL

Nessita Arauz  

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Fragmento

Créditos

1.ª edición: junio 2017

© Vanesa Rodríguez de Trujillo, 2017

© Ediciones B, S. A., 2017

para el sello B de Bolsillo

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

ISBN DIGITAL: 978-84-9019-927-5

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones esstablecidasen el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

Contenido

Portadilla

Créditos

INTRODUCCIÓN

BLOQUE 1. BIENVENIDAS AL FITNESS EMOCIONAL

CAPÍTULO 1. CONCEPTO DE FITNESS EMOCIONAL

CAPITULO 2. QUÉ PODEMOS ESPERAR DEL FITNESS EMOCIONAL

CAPÍTULO 3. VIDA SALUDABLE. QUIERO PERO NO PUEDO

CAPÍTULO 4. TODO ESTÁ EN LOS PENSAMIENTOS

BLOQUE 2. FILOSOFÍA DE VIDA FITNESS

CAPÍTULO 5. QUÉ PODEMOS ESPERAR DEL FITNESS EMOCIONAL

CAPÍTULO 6. TODO ESTÁ EN LOS PENSAMIENTOS: ROMPIENDO MOLDES

CAPÍTULO 7. EL FITNESS COMO HERRAMIENTA DE CRECIMIENTO PERSONAL

CAPÍTULO 8. OBJETIVO: VERSIÓN 2.0

CAPÍTULO 9. FORTALEZAS Y DEBILIDADES

CAPÍTULO 10. ACTITUD Y TIPO DE RAZONAMIENTOS

CAPÍTULO 11. ORGANIZACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL TIEMPO

CAPÍTULO 12. APRENDE A ELABORAR UN ORGANIGRAMA

CAPÍTULO 13. CÓMO CREAR UN ORGANIGRAMA

CAPÍTULO 14. NO ESPERES AL LUNES

CAPÍTULO 15. LA CONSTANCIA

CAPÍTULO 16. LA FUERZA DE VOLUNTAD

CAPÍTULO 17. ¿CÓMO PUEDO CONTROLAR LA ANSIEDAD POR LA COMIDA?

CAPÍTULO 18. ALIMENTACIÓN CONSCIENTE. EL MINDFULNESS

CAPÍTULO 19. AUTOMOTIVACIÓN Y SATISFACCIÓN PERSONAL

CAPÍTULO 20. MENTALIDAD POSITIVA ANTE POSIBLES FRACASOS

CAPÍTULO 21. LOS JUICIOS DE LOS DEMÁS

CAPÍTULO 22. CELEBRAR

CAPÍTULO 23. LA PEREZA

CAPÍTULO 24. NO PAIN, NO GAIN

CAPÍTULO 25. LA PERSEVERANCIA

CAPÍTULO 26. CONCLUSIONES EMOCIONALES

BLOQUE 3. CÓMO MEJORAR MI ASPECTO FÍSICO

CAPÍTULO 27. DIFERENCIAS ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER

CAPÍTULO 28. LA LÍNEA DEL CUERPO FITNESS, ¿HACIA DÓNDE NOS DIRIGIMOS?

CAPÍTULO 29. LA IMPORTANCIA DE LA MASA MUSCULAR

CAPÍTULO 30. CÓMO CONSEGUIR UN CUERPO DURO Y TONIFICADO

CAPÍTULO 31. ETAPA DE MEJORA Y ETAPA DE RESULTADOS

BLOQUE 4. ALIMENTACIÓN FITNESS

CAPÍTULO 32. ALIMENTACIÓN FITNESS

CAPÍTULO 33. CONCEPTOS BÁSICOS DE NUTRICIÓN

CAPÍTULO 34. MACRONUTRIENTES

CAPÍTULO 35. LOS MICRONUTRIENTES

CAPÍTULO 36. EL AGUA

CAPÍTULO 37. ALCOHOL Y VIDA FITNESS

CAPÍTULO 38. CREANDO MI DIETA

CAPÍTULO 39. ¿EN QUÉ SE DIFERENCIA LA COCINA NORMAL DE LA COCINA FITNESS?

CAPÍTULO 40. LA CHEAT MEAL O COMIDA TRAMPA

CAPÍTULO 41. LA LISTA DE LA COMPRA FITNESS

CAPÍTULO 42. LOS ANTINUTRIENTES

CAPÍTULO 43. ALGUNAS RECETAS FITNESS

CAPÍTULO 44. SUPLEMENTACIÓN

BLOQUE 5. ENTRENAMIENTO FITNESS

CAPÍTULO 45. BENEFICIOS DEL FITNESS

CAPÍTULO 46. CUÁNTO TIEMPO DURA UN ENTENAMIENTO FITNESS

CAPÍTULO 47. ENTRENAMIENTO DE FUERZA

CAPÍTULO 48. ENTRENAMIENTO CARDIOVASCULAR. LOS BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO AERÓBICO

CAPÍTULO 49. CALENTAMIENTO, ACTIVACIÓN Y ESTIRAMIENTOS

CAPÍTULO 50. DESMITIFICANDO TÓPICOS

CAPÍTULO 51. ¿QUÉ ES UNA RUTINA DE ENTRENAMIENTO?

CAPÍTULO 52. EJERCICIOS BÁSICOS DEL FITNESS

CAPÍTULO 53. CÓMO CONSEGUIR LA BARRIGA DE TUS SUEÑOS

CAPÍTULO 54. RUTINAS DE EJERCICIOS

CAPÍTULO 55. ¿ES POSIBLE ENTRENAR EN CASA?

CAPÍTULO 56. CONCLUSIONES

AGRADECIMIENTOS

NOTA DE LA AUTORA

FITNESS EMOCIONAL. PLAN DE ACCIÓN

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

¿Te has planteado alguna vez si la vida que tienes es tan bonita como pensabas o si te has convertido en víctima de lo que siempre soñaste?

Es una pregunta personal y quizás aún no hayamos intimado lo suficiente para preguntarte cosas así, pero déjame que comparta un pedacito de mi vida contigo, porque a mí sí que me ha pasado.

Yo sí que me he quedado un día quieta, pensando que esa vida que había soñado era mucho más bonita en mi imaginación de lo que al final estaba siendo en la realidad.

Había alcanzado casi todo lo que me había propuesto y, al final, no era tal y como lo esperaba. Más bien se convirtió en una asfixia continua, como si se creara un vacío en mi mente en medio de los quehaceres cotidianos y me descubrí buscando una escapatoria de lo que debía ser mi tesoro más querido: mi vida.

Siempre soñé con tener mi propia familia; fue mi primer gran objetivo vital. Tuve una infancia complicada y con dieciocho años salí de casa para estudiar en la universidad y no volver jamás.

En el segundo curso de carrera conocí a un hombre maravilloso y, tras unos años viviendo juntos, me casé por la Iglesia, con veinticuatro años. Fue una boda de ensueño, un matrimonio de ensueño, un embarazo de ensueño... y, antes de darme cuenta, sin haber cumplido los treinta, era madre de dos sanas y preciosas niñas.

Por supuesto, hubo tropiezos; y no hablo de problemas triviales: el fallecimiento de mi mejor amiga con dieciocho años, que marcó mi vida para siempre, el de mi tío de un infarto a los cuarenta, la separación de mis padres, la operación de corazón de mi cuñado, un accidente de tráfico de mi padre, empezar de cero laboralmente... Y todo eso acompañado de mis propios demonios interiores: un proceso de agorafobia que me tuvo muy limitada durante bastante tiempo.

Con el tiempo fui superando esos tragos, algunos con bastante éxito. Pero cuando parecía que todo se había solucionado y por fin podía disfrutar de mi familia, me encontré en esa situación: solo tenía treinta años recién cumplidos y me sentía como una vieja cansada, desmotivada, aburrida y deprimida. Mi día a día se desarrollaba entre biberones, teta, tareas domésticas, trabajo y cada vez más discusiones con mi pareja. Llegaba de escuchar problemas en mi consulta para oír llantos y pataletas en casa. Apenas me relacionaba con mis amistades, no encontraba el momento para pequeños caprichos y disfrutes personales, y cuando lo encontraba, no podía disfrutarlo porque me invadía un irracional sentimiento de culpa.

Llega un momento en que te preguntas si los días tienen las mismas veinticuatro horas para todo el mundo, ¿verdad? Hay personas que pasan horas sin saber qué hacer, tragándose programas del corazón en la tele, pero hay otras personas con tanta actividad que parece que viven varias vidas en una. Ver la tele, comer guarrerías..., cualquier opción es buena con tal de evitar mirar hacia dentro y encontrarse de frente con las verdaderas emociones. A veces eso duele demasiado y evitamos el conflicto interno por todos los medios.

A pesar de llevar años dedicándome profesionalmente al mundo de la gestión emocional, y haber superado un trastorno tan duro como es la agorafobia, llegué a un punto de inflexión en el que me di cuenta de que solo me quedaban dos opciones: o tomar pastillas para soportar mi vida tal como era o hacer algo para cambiarla.

Y con esa mochila de experiencias entré por cuarta o quinta vez en mi vida en un gimnasio. Nunca fui nada espectacular; una niña bajita y mona a la que le gustaba cuidar su aspecto físico. Entré por aquella puerta con la única intención de recuperar un poco mi figura tras dos embarazos casi seguidos y escapar un rato del aburrimiento de mi vida, a ver si así conseguía recuperar un poco la autoestima.

Ya lo había intentado antes, pero nunca fui una persona constante y siempre acababa por dejarlo al cabo de unos meses. Era la protagonista de las estadísticas: me apuntaba, estaba uno o dos meses y al tercero me daba cuenta de que ya llevaba varias semanas sin pisar el vestuario. Así que, en el fondo de mi corazón, pensaba que esa vez iba a ocurrir lo mismo.

Sin embargo, esta vez fue distinto. Era tanta la necesidad que tenía de pensar en mí y de llenar de ilusión mi vida, que entre esas paredes podía encontrar la motivación para levantarme y repetir todos los días. No importaba el cansancio acumulado o lo que me costaba arrancar; en cuanto entraba allí me entretenía y reía con la gente. Me encantaba el punto de energía con el que salía después de cada sesión de ejercicio físico. Me aportaba el buen rollo interno necesario para afrontar situaciones que antes me pesaban. Me sentía cada vez mejor, tanto física como emocionalmente, y al cabo de unos meses empecé a interesarme por

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