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HACIA RUTAS SALVAJES

Jon Krakauer  

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Fragmento

Título original: Into the Wild

Traducción: Albert Freixa

1.ª edición: julio, 2016

© 2016 by Jon Krakauer

© Ediciones B, S. A., 2016

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

ISBN DIGITAL: 978-84-9069-497-8

Maquetación ebook: Caurina.com

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

Contenido

Portadilla

Créditos

 

El viaje de Chris McCandless 1990-1992

Nota del autor

Dedicatoria

1. El interior de Alaska (I)

2. La Senda de la Estampida (I)

3. Carthage (I)

4. La Corriente Detrítica

5. Bullhead City

6. El desierto de Anza-Borrego

7. Carthage (II)

8. Alaska

9. La garganta de Davis

10. Fairbanks

11. Chesapeake Beach

12. Annandale

13. Virginia Beach

14. El casquete glaciar de Stikine (I)

15. El casquete glaciar de Stikine (II)

16. El interior de Alaska (II)

17. La Senda de la Estampida (II)

18. La Senda de la Estampida (III)

Epílogo

Agradecimientos

NOTA DEL AUTOR

En abril de 1992, un joven de una adinerada familia de la Costa Este llegó a Alaska haciendo autostop y se adentró en los bosques situados al norte del monte McKinley. Cuatro meses más tarde, una partida de cazadores de alces encontró su cuerpo en estado de descomposición.

Poco después del descubrimiento del cadáver, el editor de la revista Outside me encargó un reportaje sobre las desconcertantes circunstancias de la muerte del muchacho. Su nombre resultó ser Christopher Johnson McCandless. Des­cubrí que había crecido en un acomodado barrio residencial de Washington D.C., donde había sido un excelente estudiante y un destacado atleta.

En el verano de 1990, tras graduarse en la Universidad Emory de Atlanta, McCandless desapareció. Cambió de nombre, donó a una organización humanitaria los 24.000 dólares que guardaba en su cuenta corriente, abandonó su coche y la mayor parte de sus perte­nencias, y quemó todo el dinero que llevaba en los ­bolsillos. Luego, se inventó una nueva vida, pasó a engrosar las filas de los desheredados y marginados, y ­anduvo vagando por América del Norte en busca de experiencias nuevas y trascendentes. La familia no supo nada de su paradero o su suerte hasta que sus restos aparecieron en Alaska.

Trabajando a toda prisa a causa del ajustado plazo de entrega, redacté un artículo de 9.000 palabras que se publicó en el número de enero de 1993 de la revista. Sin embargo, seguí fascinado por Chris McCandless mucho tiempo después de que este número de Outside fuer

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