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HAZ QUE NO PAREZCA AMOR

Roy Galán  

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Fragmento

chiquitito,
dime por qué

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Hola, Roycito.

Yo también soy Roy, pero el de después.

Sé que a veces me imaginas.

Estoy más gordo de lo que crees y no soy rico ni puedo volar.

Yo te pienso, pero a veces me tengo que inventar lo del medio.

No recuerdo haber estado sentado en la parte trasera de esa camioneta.

Ni sentir el elástico del pantalón debajo de las rodillas.

Hay un mar y un poste.

Seguirán estando ahí ahora, aunque yo no sepa dónde es.

A veces lo peor de todo es no tener a quién preguntarle dónde o cómo era.

Lo peor de todo es no tener respuestas ni besos en los cachetes que suenan a pedos.

Lo mejor de todo es que sigues aquí, Roy.

Que sigues vivo.

Sé que tienes mucho miedo a que tu madre se muera y que cada vez que pasas un túnel tocas el techo del coche y pides que se cure.

No lo hará, Roy.

Toda materia ha de desaparecer: las manzanas, la piedras y las personas.

Sé que pensarás que ha sido culpa tuya por no haber devuelto aquella película de terror al videoclub.

No tiene nada que ver con eso, Roy.

Todos nos morimos, aunque seamos buenos.

Sé que crees que eres muy torpe porque cuando juegas a las palas en la playa eres la única persona capaz de lanzar la pala junto con la pelota y taparse la cara.

No te voy a decir que serás deportista de élite, Roy.

Pero al menos tienes el carnet de conducir.

Sé que separas tu camisetita del cuerpo para que no se te marquen las tetas y que te pones un cojín sobre la barriga cuando te sientas en el sofá.

Eres muy bonito, Roy.

No te van a querer más por adoptar una forma más pequeña.

Sé que estudias y sacas buenas notas para parecer inteligente y que la gente te admire.

No te va a servir de nada, Roy.

No serás aquello que sabes, serás aquello que haces.

Sé que te preocupa que te dejen de hablar cuando se enteren de que te gustaría dormir abrazado a otro chico.

Te dejará de preocupar, Roy.

Y dormirás abrazado a algunos chicos y será muy guay.

Sé que quieres decirle a todo el mundo que cuando te echas agua a presión en tus partes te dan calambres de gusto por todo el cuerpo hasta que te quedas tranquilito.

¡No lo digas!

Ellos también lo hacen y no dicen nada.

Sé que lo vas a pasar mal, Roy.

Pero quiero decirte algo.

Todo tu sufrimiento va a servir para que yo ahora esté bien.

Por cada una de las veces que aprietes la mandíbula y llores de rabia, yo miraré una puesta de sol y daré las gracias.

Por cada una de las veces que no quieras levantarte de la cama, yo escribiré para otros.

Por cada una de las veces que te des asco, yo me aceptaré.

No estás solo, Roy, estás conmigo, siempre.

Y yo soy alguien bueno gracias a ti.

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