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LA ERA DE LA SUPERNOVA

Cixin Liu  

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Fragmento

Elenco de personajes[1]


ADULTOS

ZHENG Chen: Abnegada profesora a cargo de un grupo en el último curso de primaria.

ZHANG Lin: Enviado especial del misterioso Comité Extraordinario Central del Gobierno chino.

El presidente de la República Popular de China

El primer ministro de la República Popular de China El jefe del Estado Mayor del Ejército de China

NIÑOS CHINOS

Huahua: Apuesto y carismático. A veces le pierde su impulsividad. Integrante de la cúpula del Gobierno chino.

Xiaomeng: Circunspecta y muy madura para sus años. Suele ser la voz de la sensatez. Integrante de la cúpula del Gobierno chino.

YAN Jing, Gafitas: Dotado de una extraordinaria inteligencia. La empatía no es su fuerte. Integrante de la cúpula del Gobierno chino.

LU Gang: Hábil estratega. Jefe del Estado Mayor del Ejército de China.

WEI Ming: Teniente segundo del Ejército.

JIN Yunhui: Piloto de combate.

WANG Ran: Conductor de tanque.

LI Sha: Ministra de Sanidad.

ZHANG Weidong: Ministro de Industria.

PAN Yu: Ministro de Asuntos Digitales.

DU Bin: Embajador chino en Washington.

YAO Rui: Ingeniero jefe de una planta eléctrica.

FENG Jing y Yao Pingping: Personal de guardería.

LI Zhiping: Repartidor postal.

CHANG Huidong: Barbero.

ZHANG Xiaole: Cocinero.

ZHAO Yuzhong: Agricultor.

NIÑOS DE OTROS PAÍSES

Herman DAVEY: Presidente de Estados Unidos.

William MITCHELL: Vicepresidente de Estados Unidos.

Chester VAUGHN: Secretario de Estado de Estados Unidos.

Frances BENNETT: Jefa de Gabinete de la Casa Blanca.

El general SCOTT: Jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército de Estados Unidos.

Willy YAGÜE: Secretario General de las Naciones Unidas.

Nelson GREEN: Primer ministro del Reino Unido.

Jean PIERRE: Presidente de Francia.

Õnishi FUMIO: Primer ministro de Japón.

ILYUKHIN: Presidente de Rusia.

El mariscal ZAVYALOVA: Jefe del Estado Mayor de Rusia.

JAIRU: Presidente de India.

LÊ Sâm Lâm: Primer ministro de Vietnam.

Prólogo


En aquel momento la Tierra era un planeta flotando en el espacio.

Pekín, una ciudad sobre su faz.

Y en mitad del inmenso mar de luces de aquella, dentro de un pequeño colegio, había un aula donde los alumnos del último curso de primaria celebraban su graduación. Como tendía a ocurrir en tales eventos, los niños estaban charlando animadamente sobre sus aspiraciones de futuro:

—¡Yo quiero ser general! —dijo Lu Gang, un muchacho delgado pero con ímpetu y arrojo insólitos en alguien de tan corta edad.

—¡Pues vaya rollo! —le dijeron—. Ahora que no hay conflictos a la vista, los generales se pasan el día desfilando con sus soldados y nada más.

—Yo quiero ser doctora —intervino con voz queda una niña llamada Li Sha. El comentario despertó la risa generalizada.

—¡Venga ya! —se mofó uno de sus compañeros—. Si la última vez que fuimos de excursión te pusiste a chillar solo por ver una oruga, ¿qué vas a hacer cuando tengas que coger el bisturí?

—Mi madre es doctora —replicó la niña, no se supo muy bien si tratando de probar su falta de miedo o de explicar los motivos de aquella elección.

La tutora del grupo, una joven maestra llamada Zheng Chen, había estado contemplando ensimismada las luces de la ciudad al otro lado de la ventana.

—¿Y tú, Xiaomeng? —preguntó de pronto, como volviendo en sí—. ¿Qué quieres ser de mayor?

Se dirigía a la niña que tenía al lado: vestía con modesta pulcritud, sus ojos eran grandes y despiertos y desprendía un aura de melancolía impropia de alguien tan joven. También había estado mirando por la ventana.

—Tengo que ayudar en casa, haré formación profesional —respondió tras un suspiro de resignación.

—¿Y Huahua? —preguntó la maestra a otro niño. Era muy guapo y su mirada era inquieta, saltarina; como si el mundo ante sus ojos fuese un perpetuo espectáculo pirotécnico multicolor.

—El futuro está lleno de posibilidades... aún no sé qué quiero hacer. ¡Pero, elija lo que elija, haré todo lo posible por ser el mejor!

El siguiente niño dijo que quería ser deportista. Otro, diplomático. Luego, cuando una niña dijo que quería ser profesora, todos se quedaron callados.

—No es un trabajo fácil —musitó la maestra, volviendo a perder la vista más allá del cristal.

—¿Os habéis enterado? —dijo en voz baja una de las chicas—. La profesora Zheng va a tener un bebé.

—¿Sí? —replicó un niño—. Pues va a tenerlo justo coincidiendo con la reducción de personal que dicen que van a hacer en la escuela. La cosa no pinta muy bien...

Divertida al oír aquello, la profesora se dio la vuelta.

—Ahora mismo no me preocupa nada de eso. En lo que sí estaba pensando en este momento es en qué clase de mundo vivirá mi hijo cuando tenga vuestra edad.

—Pensar en esas cosas es una pérdida de tiempo —dijo un niño flacucho. Se llamaba Yan Jing, pero debido a las gruesas gafas que llevaba todo el mundo lo llamaba Gafitas—. Nadie sabe lo que depara el futuro, es imposible de predecir. Puede suceder cualquier cosa.

—Es posible predecirlo usando métodos científicos —apuntó Huahua.

Gafitas mostró su desacuerdo:

—Justo es la ciencia la que nos dice que el futuro es impredecible. Jamás en la historia ha habido ningún futurólogo que acertara sustancialmente en sus predicci

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