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LA GUERRA DE AL ÁNDALUS (BANU QASI 2)

Carlos Aurensanz  

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Fragmento

Nota preliminar

 

Banū Qasī. La guerra de Al Ándalus, al igual que su antecesora Banū Qasī, Los hijos de Casio, es una novela que trata de acercar al lector los apasionantes acontecimientos que tuvieron lugar en la península Ibérica durante la última étapa del emirato de Al Ándalus, fundamentalmente en las tierras fronterizas del norte, donde el contacto con los nacientes reinos cristianos sometía a sus moradores a una situación de continua zozobra, que muy a menudo desembocó en el drama más descarnado.

Desde el primer momento ha sido mi intención mantenerme fiel a la cronología histórica, tal como queda reflejada en las crónicas que han llegado hasta nosotros. Su escasez y su fragmentación, sin embargo, obligan a interpretar los acontecimientos de acuerdo al mejor conocimiento de los historiadores contemporáneos y, cuando tampoco éste existe, es cuando verdaderamente ha entrado en juego la faceta literaria. Mi objetivo ha sido ofrecer al lector un relato coherente, verosímil y sobre todo ameno de lo que bien pudo suceder en aquella lejana época de nuestra Historia, hace casi mil doscientos años.

Como en Banū Qasī. Los hijos de Casio, he pretendido construir una novela que, aunque compleja, permita un ejercicio grato de lectura. He prescindido prácticamente de muchos de los personajes que surgen en un árbol genealógico cada vez más extenso, para centrar el relato en aquellos que resultan fundamentales para el desarrollo de la historia. Aun así, resulta inevitable la reiteración de algunos de los nombres propios (los Muhammad, los Fortún, los Mūsa...) que podría causar cierta confusión en un lector no avisado.

De la misma forma, será bueno advertir que la novela transcurre, como la anterior, enfocando la mirada en diversos escenarios de forma alternativa: los personajes se desplazan entre la Córdoba emiral, el valle del Ebro, el naciente reino de Pamplona o alguno de los escenarios de las grandes revueltas, como la sierra malagueña, dibujando así la trama que da forma al relato.

He querido dejar caer en el texto algunos términos árabes, tal como se escucharon en la Península durante cuatrocientos años, con el único objeto de ilustrar y ambientar una novela que transcurre en Al Ándalus. De igual manera he hecho un esfuerzo especial por utilizar topónimos árabes para todos los lugares que se citan. Si el significado no queda claro en el contexto, un rápido vistazo al breve glosario o al glosario toponímico que se acompañan resultarán suficientes.

Sólo una cosa más: en la época de la comunicación global y las redes sociales, sería imperdonable no utilizar las vías de contacto entre autor y lector de las que disponemos. No dudes en hacerlo para trasladarme tus sensaciones, tu opinión, o tus sugerencias. Puedes utilizar las redes sociales más habituales, el blog de la novela www.banuqasi.blogspot.com o el correo electrónico: banuqasi@hotmail.es

Adelante, pues, con la lectura de Banū Qasī. La guerra de Al Ándalus.

 

CARLOS AURENSANZ

Dramatis personae

 

Abán ibn Abd Allah: Hijo del emir Abd Allah.

Abbas ibn Abd al Barr: Gobernador de Huesca.

Abd al Aziz al Tuchibí: Patriarca de los Tuchibíes.

Abd al Malik: Personaje ficticio. Ministro del emir Abd Allah.

Abd al Malik ibn Umayya: General en jefe del ejército de Abd Allah.

Abd al Rahman al Tuchibí: Caudillo árabe de los Tuchibíes de Calatayud.

Abd al Rahman I: Primer emir de Córdoba (756-788).

Abd al Rahman ibn Marwan: Rebelde de la cora de Mérida.

Abd al Rahman ibn Muhammad: Nieto del emir Abd Allah, hijo de Muhammad, futuro califa Abd al Rahman III.

Abd al Rahman II: Cuarto emir de Córdoba (822-852).

Abd Allah ibn Hayyay: Rebelde árabe de Sevilla.

Abd Allah ibn Jalaf: Ualí de Barbastro y suegro de Ismail ibn Mūsa.

Abd Allah ibn Muhammad: Séptimo emir de Córdoba (888-912), esposo de Onneca y padre de su hijo Muhammad.

Abd Allah ibn Muhammad: Hijo de Muhammad ibn Lubb, hermano de Lubb ibn Muhammad.

Abdel: Personaje ficticio. Esclavo de Fortún y Onneca en Córdoba.

Abu Marwan: Alfaquí cordobés.

Adur: Personaje ficticio. Hermano de Muzna.

Afrah: Personaje ficticio. Concubina en el palacio del gobernador de Zaragoza.

Ahmad ibn Abd Rabbih: Poeta cordobés.

Ahmad ibn Al-Barra: Gobernador de Zaragoza y de la Marca Superior.

Aishun: Caudillo de Archidona.

Al Ablí: Poeta muladí de Granada.

Al Anqar: El Tuerto. Gobernador tuchibí de Zaragoza durante el sitio de la ciudad. Muhammad ibn Abd Allah al Tuchibí (aunque en la novela se le conoce como Mujahid para evitar la constante repetición del mismo nombre).

Al Asadí: Poeta árabe de Granada.

Al Hakam I: Tercer emir cordobés (796-822).

Al Mundhir: Sexto emir de Córdoba (886-888).

Al Sarray: Capitán de Ibn Hafsún.

Al Sarray: Santón musulmán contrario al poder del emir.

Al Tawil: Sobrenombre de Muhammad ibn Abd al Malik, gobernador de Huesca.

Alfonso III: Rey de Asturias (866-910). Conocido como Alfuns entre los musulmanes.

Álvaro de Córdoba: Monje cordobés, amigo y biógrafo de Eulogio de Córdoba.

Amrús ibn Umar: Muladí que se hizo con el poder en Huesca.

Amrús ibn Yusuf: General de origen muladí oscense, gobernador de Talavera, más tarde de Toledo y posteriormente de la Marca Superior. Fortíficó Tudela en 802, y por ello se le considera fundador de la ciudad.

Asbag ibn Isa: Estratega cordobés en la batalla de Bulay.

Assona Iñiguez: Hija de Iñigo Arista, y esposa de Mūsa ibn Mūsa.

Ayab: Esposa de Lubb ibn Mūsa.

Ayyub: Uno de los hijos de Ibn Hafsún.

Aznar Fortúnez: Hijo de Fortún Garcés.

Aznar Sánchez de Larraón: Hijo de Sancho Garcés, esposo de Onneca Fortunez.

Badr: Personaje ficticio. Eunuco del harén de Abd Allah.

Banū Anyalin: Familia de muladíes sevillanos.

Banū Sabariquh: Familia de muladíes sevillanos.

Bashir: Personaje ficticio. Uno de los administradores de Umar ibn Hafsún.

Belasco Fortúnez: Hijo de Fortún Garcés.

Belasquita: Hija del rey García Iñiguez de Pamplona, casada con Mutarrif ibn Mūsa, de los Banū Qasī. Falisquita entre los musulmanes.

Conde Casio: Conde visigodo que dominaba las tierras del Ebro a la llegada de los musulmanes en 714. Adoptó la fe de los conquistadores y se convirtió en mawla del califa de Damasco, conservando así sus derechos y el gobierno de sus tierras. Sus descendientes, los Banū Qasī, mantendrían este poder durante generaciones.Tuvo cinco hijos: Fortún, Abu Tawr, Abu Salama, Yunus y Yahya.

Dadildis de Pallars: Segunda esposa de García Ximénez de Pamplona, madre de Sancho Garcés I.

Damián: Personaje ficticio. Colaborador mozárabe de Huesca que ayuda a Belasquita.

Diego de Salazar: Personaje ficticio. Caballero pamplonés.

Diego Rodríguez: Conde al servicio del rey Alfonso III, uno de los oficiales de sus huestes.

Dulcidio: Clérigo leonés, embajador en la corte cordobesa.

Enneco Fortúnez: Primer hijo varón de Fortún Garcés.

Enneco Garcés: Hijo de García Ximénez, hermano mayor de Sancho Garcés.

Enneco Iñiguez: Conocido como Iñigo Arista, primer rey pamplonés, hermano de sangre de Mūsa ibn Mūsa.

Eulogio de Córdoba: Religioso cordobés, impulsor de la respuesta mozárabe ante el emir.

Fortún Garcés: Hijo de García Iñiguez. Permaneció como rehén de Córdoba entre 860 y 880. Regresó como rey de Pamplona, aunque abdicó antes de su muerte en 905. Su sucesor fue Sancho Garcés I.

Fortún ibn Mūsa: Cuarto hijo de Mūsa ibn Mūsa.

Galindo Aznar: Conde de Aragón.

García Iñiguez: Rey de Pamplona (852-882).

García Ximenez: Uno de los seniores vascones, emparentado con los Arista. Casó a varios de sus hijos e hijas con hijos y nietos del rey de Pamplona. Padre de Sancho Garcés I, el sucesor de Fortún Garcés.

Garsiya: Personaje ficticio. Hombre de negocios vascón asentado en Huesca.

Guifrid: Wifredo el Velloso, primer conde de Barcelona.

Habiba: Personaje ficticio. Concubina en el palacio del gobernador de Zaragoza.

Habil: Personaje ficticio. Hombre de confianza de Umar ibn Hafsún, encargado de las finanzas.

Haddad: Personaje ficticio. Uno de los administradores de Umar ibn Hafsún.

Hadiya: Personaje ficticio. Esposa de Fortún ibn Mūsa.

Hafs: Padre de Umar ibn Hafsún.

Hafs al Mur: Lugarteniente de Umar ibn Hafsún.

Hakim: Personaje ficticio. Representante de los muladíes de Zaragoza.

Harith ibn Hamdun: Señor de Al Hamma.

Haxim ibn Abd al Aziz: General y hachib del emir Muhammad I.

Hazine: Personaje ficticio. Concubina de Muhammad ibn Abd Allah.

Hixam I: Segundo emir de Córdoba (789-796).

Ibn Galib: Oficial muladí a las órdenes del emir Abd Allah.

Ibn Mastana: Rebelde muladí de Priego, amigo de Ibn Hafsún.

Ibn Zennún: Rebelde toledano.

Ibrahim: Personaje ficticio. Maestro de obras de Muhammad ibn Lubb en Zaragoza.

Ismail ibn Fortún: Hijo mayor de Fortún ibn Mūsa.

Ismail ibn Mūsa: Hijo menor de Mūsa ibn Mūsa.

Jawhar: Personaje ficticio. Oficial de Muhammad ibn Lubb en Saraqusta.

Khaled: Personaje ficticio. Jefe del zoco en Zaragoza.

Kurayb ibn Jaldún: Rebelde árabe de Sevilla.

Lubb ibn Fortún: Hijo de Fortún ibn Mūsa.

Lubb ibn Muhammad: Hijo primogénito de Muhammad ibn Lubb.

Lubb ibn Mūsa: Segundo hijo de Mūsa ibn Mūsa y padre de Muhammad ibn Lubb.

Lubb ibn Mutarrif: Hijo de Mutarrif ibn Mūsa.

Maslama: Capitán de Ibn Hafsún.

Masud ibn Amrús: Hijo de Amrús ibn Umar, gobernador de Huesca como él.

Mijail: Personaje ficticio. Oficial de confianza de Muhammad ibn Lubb.

Moisés de Rada: Personaje ficticio. Médico mozárabe en Zaragoza.

Mudáhir: Tío de Umar ibn Hafsún.

Muhammad I: Quinto emir de Córdoba (852-886).

Muhammad ibn Abd Allah: Hijo primogénito del emir Abd Allah y Onneca Fortunez.

Muhammad ibn Ismail: Hijo de Ismail ibn Mūsa.

Muhammad ibn Lubb: Hijo primogénito de Lubb ibn Mūsa y protagonista de la novela como caudillo de los Banū Qasī.

Muhammad ibn Lubb: Hijo primogénito de Lubb ibn Muhammad, nieto del protagonista del mismo nombre.

Muhammad ibn Mutarrif: Hijo de Mutarrif ibn Mūsa.

Muhammad ibn Salma: Primer qādī de Córdoba en tiempos de Abd Allah.

Mūsa ibn Fortún: Hijo de Fortún ibn Mūsa, de Tudela.

Mūsa ibn Galind: Gobernador de Huesca.

Mūsa ibn Ismail: Hijo de Ismail ibn Mūsa.

Mūsa ibn Muhammad: Hijo de Muhammad ibn Lubb, hermano de Lubb ibn Muhammad.

Mūsa ibn Mūsa: Muladí, principal caudillo de los Banū Qasī (788-862). Llegó a ser considerado «el tercer rey de España» por las crónicas cristianas. Hermano de madre de Iñigo Arista.

Mūsa ibn Mutarrif: Hijo de Mutarrif ibn Mūsa.

Mūsa ibn Nusayr: Conquistador de la península Ibérica a partir de 711.

Mutarrif ibn Abd Allah: Segundo hijo del emir Abd Allah.

Mutarrif ibn Muhammad: Hijo de Muhammad ibn Lubb, hermano de Lubb ibn Muhammad.

Mutarrif ibn Mūsa: Tercer hijo de Mūsa ibn Mūsa, casado con Belasquita de Pamplona.

Muzna: Esclava vascona, esposa del príncipe Muhammad.

Onneca: Madre de Mutarrif, Fortún y Mūsa ibn Mūsa, casada en primeras nupcias con Iñigo Jimeno, de quien tuvo a sus dos primeros hijos: Iñigo Iñiguez (Iñigo Arista) y Fortún Iñiguez.

Onneca Fortúnez: Hija del rey Fortún Garcés, cautiva con él en Córdoba durante veinte años. Allí casó con el príncipe Abd Allah, después emir, para ser madre de su primogénito. Abuela de Abd al Rahman III, primer califa de Córdoba.

Onneca Rebelle: Primera esposa de García Ximenez de Pamplona.

Ordoño I: Rey de Asturias (850-866). Conocido como Urdún entre los musulmanes.

Ordoño II: Rey de León a principios del siglo X.

Rashida: Personaje ficticio. Madre de Mutarrif ibn Abd Allah, esposa del príncipe Abd Allah.

Recafredo: Obispo metropolitano de Córdoba en tiempo de Muhhamad I.

Sa’id Amrú al Akri: Poeta cordobés.

Sadún al-Surumbaqi: Lugarteniente de Ibn Marwan.

Sahra: Personaje ficticio. Esposa de Muhammad ibn Lubb, madre de Lubb ibn Muhammad.

Said: Personaje ficticio. Partidario de Amrús ibn Umar en Huesca.

Said ibn Ismail: Hijo de Ismail ibn Mūsa.

Saleh: Personaje ficticio. Funcionario cordobés, amigo del eunuco Badr.

Sancha Aznárez: Hija de Onneca Fortúnez y Aznar Sánchez.

Sancha Garcés: Hija de García Ximénez, esposa de Enneco Fortúnez.

Sancho: Personaje ficticio. Abad de Leyre.

Sancho Aznárez: Hijo de Onneca Fortúnez y Aznar Sánchez.

Sancho Garcés: Segundo hijo de García Iñiguez, regente durante el cautiverio de su hermano Fortún.

Sarband: Servando, hijo del conde cristiano de Córdoba del mismo nombre.

Sawar ibn Hamdun: Rebelde árabe de Granada.

Sayida: Hija de Ibn Jalaf, esposa de Ismail ibn Mūsa.

Servando: Conde cristiano de Córdoba.

Shamena: Personaje ficticio. Esposa de Lubb ibn Muhammad.

Tariq ibn Ziyad: Lugarteniente de Mūsa ibn Nusayr, conquistador de la península Ibérica a partir de 711.

Temam ibn Alqama: Canciller del gobierno de Al Mundhir.

Toda Aznárez: Hija de Onneca Fortúnez y esposa de Sancho Garcés I.

Ubayd Allah ibn Muhammad: General de vanguardia en la batalla de Bulay.

Umar ibn Hafsún: Rebelde malagueño que consiguió poner en jaque al emirato de Qurtuba.

Umayya ibn Abd al Gafir: Gobernador de Sevilla enviado por el emir Abd Allah.

Vela Jiménez: Conde al servicio del rey Alfonso III.

Walid ibn Ganim: General del emir Muhammad I.

Wanyat: Ualí de la ciudad de Arnedo, depuesto por Lubb ibn Mūsa.

Willesindo: Obispo de Pamplona.

Wuhayb (hijo): Gobernador de Zaragoza.

Wuhayb (padre): Gobernador de Tudela.

Ximena: Princesa pamplonesa, casada con Alfonso III, rey de Asturias. Madre de Ordoño.

Ximena Belasco: Hija de Belasco Fortúnez, casada con un hijo de García Ximénez.

Ximeno: Obispo de Pamplona en tiempos de Fortún Garcés.

Ya’ad ibn Abd al Gafir: Gobernador de Ilbira (Granada), enviado a Sevilla por Abd Allah.

Yahya ibn Abd al Aziz: Procurador en el juicio contra Muhammad.

Yasar: Personaje ficticio. Uno de los administradores de Umar ibn Hafsún.

Yaziz: Personaje ficticio. Mercenario al servicio de Ismail ibn Mūsa.

Yunus ibn Muhammad: Hijo de Muhammad ibn Lubb, hermano de Lubb ibn Muhammad.

Yusuf ibn Muhammad: Hijo de Muhammad ibn Lubb, hermano de Lubb ibn Muhammad.

Zakariyya: Lugarteniente de Ibn Hafsún.

Zakariyya ibn Amrús: Miembro de los Banū Amrús de Huesca.

Año 863, 249 de la hégira

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Qurtuba

 

El atardecer era sin duda el momento del día que Onneca prefería. Aunque aquél era el tercer verano que pasaría en la capital, no había conseguido acostumbrarse al calor intenso del estío cordobés y, si algo echaba en falta de su tierra natal, allá en el norte, en tierras vasconas, eran los días soleados pero frescos de las montañas, que le permitían mantener la actividad incluso durante las horas más calurosas del mediodía.

No era así en Qurtuba, desde luego. Cuando el sol alcanzaba su cénit, tanto ella como Fortún, su padre, solían encontrarse ya refugiados en sus cómodas estancias de la Dar al Rahn, la magnífica construcción destinada a albergar a los numerosos rehenes políticos del emirato.

La Casa de los Rehenes ocupaba un espacio privilegiado entre la mezquita aljama y el muro que separaba la madinat del Uādi al Kabir. El acceso principal al edificio se hallaba junto a la Puerta del Puente, un lugar de trasiego continuo de personas y mercancías que hacía las delicias de la joven Onneca. A sus quince años, era una muchacha jovial y despierta, en opinión de su padre quizá demasiado para una sociedad como aquélla, en la que las mujeres tenían perfectamente marcados los límites que no debían traspasar.

Las primeras semanas de estancia en Qurtuba habían sido duras: todavía guardaba en su retina las imágenes de la destrucción de Pampilona y de todas las aldeas vasconas que el ejército de Muhammad I había devastado a su paso. Recordaba su zozobra durante la negociación en la que Fortún hubo de aceptar ser trasladado a la capital en calidad de rehén, y cómo se lanzó a los pies de su padre para rogarle que la llevara consigo. Aquellas imágenes retornaban a ella una y otra vez envueltas en una nube de irrealidad, que se prolongaba en las tres interminables semanas que emplearon en atravesar de norte a sur todo el territorio de Al Ándalus.

Tres años. Sólo tres años, pero para Onneca parecía haber transcurrido toda una existencia. En Qurtuba había descubierto una forma de vida completamente nueva, de la que sólo había tenido referencias por los relatos de sus parientes musulmanes del Ebro. Pero entonces era una niña, y para ella todas aquellas historias de emires y concubinas, fastuosos palacios y enormes mezquitas no se diferenciaban en absoluto del resto de los relatos que solían escuchar durante las frías noches en la vieja Pampilona, confortados por el calor del fuego.

El trato que recibieron desde el primer día había supuesto una sorpresa tanto para su padre como para ella. Incluso durante su traslado, habían dispuesto de comodidades impensables en la retaguardia de un enorme ejército como el de Muhammad I. Es cierto que la haymah que ocupaban durante los breves descansos nocturnos estaba permanentemente vigilada por cuatro miembros de la guardia personal del emir, pero las monturas en las que cabalgaron eran excelentes, las viandas que se les ofrecieron, más que dignas, y no les faltó un cántaro de agua fresca mientras atravesaban las interminables llanuras del centro de la Península.

Una vez alojados en la Dar al Rahn de Qurtuba, fueron recibidos por uno de los chambelanes de palacio, que estableció las condiciones de su estancia forzada: Fortún sería tratado como correspondía a su calidad de hijo y heredero del rey Garsiya de Banbaluna. Disfrutaban de total libertad para circular por la ciudad, e incluso se les permitía acceder a las estancias del palacio del soberano, con excepción del harem y del resto de los aposentos privados. Las únicas restricciones impuestas giraban en torno a la prohibición de mantener cualquier reunión o actividad de carácter político, enviar o recibir correspondencia sin comprobación previa por parte de los funcionarios de la administración y, por supuesto, abandonar la ciudad sin la autorización personal del emir.

Onneca había sido feliz durante aquellos tres años. Muerta su madre, la separación de su padre, al que adoraba, habría resultado insoportable. Tenerlo a su lado, poder acompañarlo durante su cautiverio, la había hecho sentirse extrañamente afortunada desde el primer momento. La Casa de los Rehenes era una espaciosa y bien

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