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LA REBELIóN (ILION 2)

Dan Simmons  

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Fragmento

Título original: Ilium II

Traducción: Rafael Marín

1.ª edición: febrero, 2016

© 2016 by Dan Simmons

© Ediciones B, S. A., 2016

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

ISBN DIGITAL: 978-84-9069-224-0

Maquetación ebook: Caurina.com

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

Contenido

Portadilla

Créditos

 

Presentación

27. Las llanuras de Ilión

28. La Cuenca Mediterránea

29. Candor Chasma

30. Campamento aqueo, costa de Ilión

31. Jerusalén

32. La tienda de Aquiles

33. Jerusalén y la Cuenca Mediterránea

34. La costa de Ilión, Indiana

35. A 12.000 metros sobre la Llanura de Tharsis

36. La Cuenca Mediterránea

37. Ilión y Olimpo

38. Atlántida y órbita terrestre

39. Olimpo, Ilión y Olimpo

40. El Anillo Ecuatorial

41. Monte Olympus

42. Olimpo e Ilión

43. El Anillo Ecuatorial

44. Monte Olympus

45. Las llanuras de Ilión, Ilión

46. El Anillo Ecuatorial

47. Ardis Hall

48. Ilión y Olimpo

49. El Anillo Ecuatorial

50. Ilión

51. El Anillo Ecuatorial

52. Ilión y Olimpo

53. El Anillo Ecuatorial

54. Las llanuras de Ilión y Olimpo

55. El Anillo Ecuatorial

56. Las llanuras de Ilión

57. Olimpo

58. El Anillo Ecuatorial

59. Las llanuras de Ilión

60. El Anillo Ecuatorial

61. Las llanuras de Ilión

62. Ardis

63. Olimpo

64. Ardis Hall

65. Indiana, 1200 antes de Cristo

Dramatis Personae

El autor

Presentación

Los hoy llamados «Cantos de Hyperion», formados por Hyperion (1989 - NOVA 41) y La caída de Hyperion (1990 - NOVA 42), son ya un hito en la moderna ciencia ficción. Unos años más tarde, les siguieron Endymion (1996 - NOVA 98) y El ascenso de Endymion (1997, NOVA 120). Pero iba pasando el tiempo y Dan Simmons parecía haber olvidado esa temática de la ciencia ficción que tan brillante y satisfactoriamente supo abordar.

Profesional inteligente y polimorfo como pocos, Simmons se ha dedicado también, y siempre con gran éxito, a la novela de terror con la que se iniciaron sus primeros éxitos con La canción de Kali (1985) o Los vampiros de la mente (1989) y, más recientemente, incluso a la novela de suspense y espionaje con The Crook Factory (1999) y El bisturí de Darwin (2000).

Sólo The Hollow Man (1992), con disquisiciones casi metafísicas en torno a la telepatía y la soledad, podía, en cierta forma, emparentarse con la ciencia ficción. Y debo decir que, dado el peso relativo del mercado editorial en uno y otro géneros, casi me temía que Simmons no volviera a la ciencia ficción.

Afortunadamente me equivocaba.

Si pasaron seis años desde Hyperion a Endymion, otros seis han transcurrido desde el final de esa saga hasta el inicio de otra llamada incluso a superarla.

Hyperion venía a ser la reconstrucción de los Cuentos de Canterbury de Chaucer en clave de ciencia ficción, y la nueva saga, la formada por Ilión (2003) y Olimpo (2004) viene a ser, a grandes rasgos, la reconstrucción de la Iliada de Homero en clave de ciencia ficción. Pero sólo a grandes rasgos: cualquier obra de Simmons incluye demasiados elementos para reducirla a una única caracterización...

Por eso, si junto a los Cuentos de Canterbury hallábamos en Hyperion un análisis de diversas culturas religiosas de la humanidad y la brillante intervención de un personaje como el poeta John Keats, en Ilión hay también múltiples referencias a otras obras y personajes capitales de la mejor literatura de la humanidad: En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, La Tempestad de William Shakespeare, sin olvidar el papel de esos humanos de la Tierra del futuro convertidos en émulos de los «eloi» de Herbert G. Wells (La máquina del tiempo), eso sí, no enfrentados a ningún tipo de «morlock», pero sí bajo la atenta vigilancia y supervisión aquí de unos misteriosos Voynix de origen desconocido.

A partir de estos comentarios, algún lector, desconocedor de la obra de Simmons, podría pensar que nos hallamos, con Ilión y Olimpo, ante una obra que, siendo erudita, ha de resultar pesada e incómoda de leer. Nada más lejos de la realidad, los lectores que conocen a Simmons recuerdan (diré que con suma satisfacción) el carácter absorbente y dinámico de todas sus novelas, escritas con las mejores y atrayentes técnicas de los best-sellers más al uso, pero dotadas de una mucho mayor profundidad reflexiva y emotiva. Simmons es uno de los mejores escritores de hoy y a sus obras me remito.

La trama de Ilión se estructura en torno a tres grandes ejes. Por una parte está esa épica aventura del asedio y conquista de Troya (Ilión), presenciada con el distanciamiento que proporcionan los comentarios de un observador como el «scolastico» Thomas Hockenberry. Se trata de un personaje misteriosamente revivido y presente en este Marte cuyo Monte Olimpo se ha convertido en la morada de los post-humanos, quienes, gracias a su tecnología, se comportan como los dioses de la saga homérica. Curiosamente, ahora que se ha distribuido la nueva versión cinematográfica de la historia del asedio de Troya en la película de ese título dirigida por Wolfgang Petersen, es fácil constatar que la ausencia de los dioses en el film es un grave handicap (¿qué sería de la Iliada y la Odisea sin las intervenciones divinas?) que, afortunadamente, no lastra la novela de Simmons. La Iliada no es sólo una historia heroica, es algo más que Homero, y Simmons (éste por mediación del personaje Hockenberry), no deja de recordarnos a cada momento: los seres humanos como marionetas en las manos de unos dioses que a veces tienen comportamientos y motivaciones sumamente humanos...

Si la reconstrucción de la aventura homérica en clave de ciencia ficción puede ser, tal vez, el eje central de la trama, lo cierto es que Simmons proporciona otros ejes temáticos con los que enlaza con otras obras también indiscutibles de la historia de la literatura. En nuestro mismo sistema solar, más allá de los asteroides, viven los «moravec» (en claro homenaje al famoso robotista actual Hans Moravec), entidades robóticas semiorgánicas, independientes de los humanos desde hace tiempo. Conocedores del gran incremento de la actividad cuántica que se manifiesta en Marte, los moravecs inician una expedición de la que sólo algunos de sus miembros conocen su verdadero alcance. Eso permite a Simmons introducir a dos moravec obsesionados respectivamente con la obra de Shakespeare (los sonetos, primordialmente)

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