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LAS COSAS QUE ME SALVARON LA VIDA

Soy una pringada  

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Fragmento

Las tres chicas más populares y temidas del Instituto Reagan matan accidentalmente a la reina del baile de graduación con un caramelo rompemuelas. La broma de cumpleaños se convierte en un asesinato que descubre la empollona de la clase. Para evitar que les delate, la convierten en una de ellas.

Jawbreaker me enseñó a ser la zorra más mala del planeta.

Las chicas malas originales toman forma con Courtney Shayne, una Rose McGowan más mortífera que el propio caramelo asesino; Marcie «Foxy» Foxx, una Julie Benz tontita que no ve más allá de sus dos tetas y ese noséqué que provoca en los chicos; y Julie Freeman, una Rebecca Gayheart que cayó en el grupo por su cara angelical pero que no promulga del todo con la biblia satánica del instituto que la misma Courtney escribió con su lipgloss.

Sí, habéis leído bien, las chicas malas originales.

Regina George está muy bien y las Heathers también, pero nadie como Courtney, un demonio con faldas de látex y labios rojos que clava sus tacones en todas y cada una de sus víctimas, que suelen ser absolutamente todas las personas que se le ponen por delante. Las chicas Jawbreaker están a otro nivel. Mientras algunas tiran de los pelos a las frikis medio feas y se besan con sus novios delante de estas para después dejarlas llorando en su cuarto mientras escuchan la canción más triste de Liz Phair, ellas arrasan con todo y llegan a matar a su amiga la perfecta tras fingir su secuestro en forma de broma-sorpresa de cumpleaños. Todo esto sin despeinarse un pelo. Mientras planean sus coartadas, se aplican máscara de pestañas usando el retrovisor de su descapotable. Maldades divinas.

¿Qué importancia tiene la vida? ¿Por qué la muerte es lo peor que le puede pasar a alguien?

Conozco situaciones mucho más horribles que esa, como decirle a tu crush que le quieres y que se ría en tu cara, o que te caigas en la bañera y tengan que venir los bomberos a reventar el pestillo de la puerta y que te vean desnuda en una posición vergonzosísima.

Courtney solo quiere poder, y a veces creo que la accidental muerte de Liz no es más que un parche para su verdadera intención, acabar con ella. Encubren el accidente como si nada, porque son jóvenes y guapas, y cuando eres joven y guapa tienes todo el mundo a tus pies. Young and beautiful, como Lana del Rey.

«I killed Liz. I killed the teen dream. Deal with it.»

Hay una razón por la que las pelis sobre chicas populares de instituto nunca tienen segundas partes. Porque durante los años escolares ellas son lo más, las que mandan, las que importan. Pero cuando eso acaba a nadie le importa. A quién le importa Regina George entrando en chats de ligar con una foto de perfil de hace quince años cuando su marido y sus hijos están en el cine. A quién le importa Courtney Shayne mendigando cuatro chupitos en un bar de carretera con el culo flácido y unos labios que ya no llenan su gloss favorito. A quién le importa Brooke McQueen cuando muera de anorexia en un centro cutre de California a sus cuarenta y uno. Ya nada las salvará, ni sus culos ni sus quarterbacks. Solo les quedará ese anuario del 99 que ojean una vez al año entre lágrimas escuchando a The Sundays en un casete con las pilas a medio gastar.

Something must break

Sebastian conoce a Andreas y se enamoran. Van quemando la ciudad de Estocolmo hasta que se acaban quemando a ellos mismos. Andreas es un hombre heterosexual que entra en conflicto al ver que Sebastian no define su género. Y como dice la canción de Joy Division que titula la peli: «Two ways to choose / On a razor’s edge / Remain behind / Go straight ahead».

Something must break me enseñó a elegirme a mí.

«Yo no soy de aquí. Se nota si miras lo suficiente. El tiempo se acaba. Pronto voy a desaparecer.»

Sebastian baila sola en una discoteca repleta de tíos. Baila libre.

Una noche conoce a Andreas en una fiesta a la que hace tiempo se le acabó la diversión en un descampado. Alguien amenaza a Sebastian. Andreas defiende a Sebastian. Se enamoran. Andreas sangra por la nariz. Sebastian le da un pañuelo. Se enamoran. Andreas se lim

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