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LO QUE NO PUDE CONTARTE

Adriana Moragues  

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Fragmento

Mis besos son míos. Yo no doy explicaciones a nadie sobre lo que hago con ellos, los reparto como me da la gana, los comparto con quien quiero. Como el dinero. Solo que los besos los tiene todo el mundo, son mucho más democráticos, más peligrosos también, nos ponen a todos al mismo nivel. Y si tú hicieses lo mismo, si todo el mundo hiciese lo mismo, el mundo sería un poco más caótico, pero mucho más divertido.   

MILENA BUSQUETS,

También esto pasará

Yo creo que cuando el sol sale, cada mañana hay una cosa, algo, en que pone su primer rayo, a lo que toca antes que a nada de lo demás. Yo quisiera ser esa criatura afortunada que recoge todos tus primeros rayos, de alegría o de pena, tu primer

Pedro

PEDRO SALINAS,

Cartas a Katherine Whitmore 

—A veces uno solo pierde la brújula —digo.

—Se desbrujula uno, en vez de desbrujarse —dice ella con voz de risa—. ¡Qué distinto!,

¿no?, y con lo parecidas que suenan las palabras.

CARMEN MARTÍN GAITE,

Nubosidad variable

There’s a crack, a crack in everything,
that’s how light comes in.

LEONARD COHEN

 

1

La ciudad empieza a sonar.

Todos los despertadores están en marcha.

Soy de ese tipo de personas que ponen dos alarmas para concederse cinco minutos más por las mañanas. Disfruto de esa prórroga del sueño entre la realidad y lo que aún duerme. Voy tomando poco a poco conciencia de mi día. El primer café me lo preparo en casa mientras escucho la radio. Me gusta cuando, entre noticias políticas, culturales y económicas, suena una canción que puedo tararear, la sensación de ser afortunada porque han puesto una canción que me sé. Me dejo llevar y comienzo a seguir el ritmo con las manos, incluso cierro los ojos para disfrutarla mejor. Es sin duda uno de esos momentos del día en que parece que todo se para y me siento a gusto conmigo misma.

Apuro el café y cojo el material del trabajo, tratando de no olvidar nada en mi desordenado escritorio. Parece que todas las noches alguien remueva los papeles y justo el que necesito es el que esté en el lugar menos visible. Todos los días me propongo organizarlo, comprar carpetas, poner etiquetas por temas, pero siempre he visto algo de romanticismo en el caos.

De camino al trabajo suelo parar en una cafetería regentada por una familia china muy entrañable. Cuando pido el café para llevar, la chica intenta venderme todo el surtido de dulces que tiene, o bien me recuerda que estamos en el Año del Gallo y me asegura que no hace falta que me preocupe del bolsillo porque todos tendremos suerte en los negocios. Le sonrío pensando que ojalá lleve razón. Hay decenas de cafeterías en el barrio y el café de aquí no es especialmente bueno, pero empecé a venir todas las mañanas y ahora me gusta ver cómo me reconocen. Que sepan, sin que yo se lo diga, que quiero un café con leche fría y que sigan ofreciéndome todos los cruasanes que no voy a llevarme hace que me sienta bien. Es como si me esperaran, o tal vez soy yo quien los busca a ellos. En las grandes ciudades uno necesita que gente desconocida le dé los buenos días.

De la cafetería al metro hay unos escasos cinco minutos a pie. La ciudad conserva aún la neblina del amanecer y se nota el frío por el vaho que despiden las personas al hablar. A estas horas las estaciones de metro desprenden un olor característico. Son una mezcla de perfume de mujer, desodorante de adolescente y olor a cigarrillos apurados en la entrada. El gentío se amontona, mira el reloj o el móvil con nerviosismo. Sin duda, una de las cosas que más valoro de mi trabajo es poder elegir mi horario, lo que me hace formar parte automáticamente en las escaleras mecánicas del grupo minoritario del metro en hora punta: el de las personas que se colocan a la derecha.

Son las ocho y treinta y cinco de la mañana, una buena hora para empezar a trabajar, y ya he encontrado mi sitio.

Soy cantante en la línea 3 del metro.

2

Terminé la carrera de Derecho hace tres años. Después cursé el máster de abogacía. Sin embargo, el día de la imposición de toga, en el preciso momento en que me la colocaron convirtiéndome en licenciada de la promoción de 2013

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