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LOS BESOS QUE QUIERO DARTE (BESOS 3)

Priscila Serrano  

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Fragmento

Capítulo 1

Después de cogerme la mayor borrachera de la historia en el bautizo de Ángel, me fui del local sin despedirme de nadie. Cristian estuvo toda la noche tonteando con una de las compañeras del trabajo. Una policía, con tetas operadas y cabello rojo que lo tenía babeando. La muy zorra sabía que yo los miraba y se pegó a él como una lapa. Entonces, me emborraché y cuando me cabreé de estar viendo semejante gilipollez, me fui a dormir la mona.

No entendía el porqué de mis celos, si era yo la que me había negado a tener algún tipo de relación con él, pero claro, ¿quién quiere ser la follamiga de alguien? A mí no me gustaba eso. O éramos pareja, o no. Era tan difícil encontrar a alguien con el que compartir tu vida entera... Desde luego que los príncipes azules no existían para mí, en su defecto, lo único que había eran gilipollas que se creían príncipes y no llegaban ni a rana. Como el que se cree mierda y no llega ni a pedo, pues igual.

A la mañana siguiente, cuando me levanté y vi la hora que era, casi me caí de bruces contra el suelo. Ya llegaba tarde al trabajo.

—¡Joder! ¿Por qué coño tuve que beberme todo? Mi padre me mata —dije poniéndome los pantalones y cogiendo la primera camiseta que encontré en la silla.

Entré al baño e intenté peinarme, pero tenía el pelo tan enmarañado que vi como única solución raparme al cero. Luego lo pensé mejor y me di cuenta de que jamás me cortaría el pelo. Por Dios, con lo sexi que es y lo que lo cuido. Debería ser más consciente cuando me acostaba, y recogérmelo para que no se enredase, pero con la cogorza que traía la noche anterior, la verdad es que no estaba yo muy puesta en nada. Llegué y me tiré en plancha en mi cama.

—Vaya cara de alcohólica que tienes

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