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LUNA NUEVA (TRILOGíA LUNA 1)

Ian McDonald  

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Fragmento

Luna: lista de personajes

Los términos relacionados con las costumbres maritales y los títulos empresariales de la Luna se recogen en el glosario de la página 423.

CORTA HÉLIO

Adriana Corta: fundadora de Corta Hélio

Carlos de Madeiras Castro: oko de Adriana †

Rafael Corta, Rafa: hijo mayor de Adriana; bu-hwaejang de Corta Hélio

Rachel Mackenzie: oko de Rafa Corta

Lousika Asamoah: keji-oko de Rafa Corta

Robson Corta: hijo de Rafa Corta y Rachel Mackenzie

Luna Corta: hija de Rafa Corta y Lousika Asamoah

Lucas Corta: segundo hijo de Adriana. Jonmu de Corta Hélio

Amanda Sun: oko de Lucas Corta

Lucasinho Corta: hijo de Lucas Corta y Amanda Sun

Ariel Corta: hija de Adriana Corta; célebre abogada del Tribunal de Clavio

Carlinhos Corta: tercer hijo de Adriana Corta; director de trabajos de superficie y zashitnik de Corta Hélio

Wagner Corta, Lobinho: cuarto hijo de Adriana Corta (desheredado); analista y lobo lunar

Marina Calzaghe: trabajadora de superficie de Corta Hélio; posteriormente, auxiliar de Ariel Corta

Helen de Braga: directora financiera de Corta Hélio

Heitor Pereira: jefe de seguridad de Corta Hélio

Dra. Carolina Macaraeg: médico personal de Adriana Corta

Nilson Nunes: mayordomo de Boa Vista

MADRINHAS 

  

Ivete: gestadora de Rafa Corta

Amália: gestadora de Lucas Corta

Mônica: gestadora de Ariel Corta

Flávia: gestadora de Carlinhos, Wagner y Lucasinho Corta

Elis: gestadora de Robson y Luna Corta

MACKENZIE METALS

  

Robert Mackenzie: fundador de Mackenzie Metals; anterior consejero delegado

Alyssa Mackenzie: oko de Robert Mackenzie †

Duncan Mackenzie: hijo mayor de Robert y Alyssa Mackenzie, consejero delegado de Mackenzie Metals

Anastasia Vorontsov: oko de Duncan Mackenzie

Rachel Mackenzie: hija menor de Duncan y Anastasia, oko de Rafa Corta y madre de Robson Corta

Apollonaire Vorontsov: keji-oko de Duncan Mackenzie

Adrian Mackenzie: hijo mayor de Duncan y Apollonaire; oko de Jonathon Kayode, Águila de la Luna

Denny Mackenzie: hijo menor de Duncan y Apollonaire; director de Mackenzie Fusible, la subdivisión de Mackenzie Metals dedicada al helio-3

Bryce Mackenzie: hijo menor de Robert Mackenzie; director financiero de Mackenzie Metals; padre de numerosos «adoptados»

Hoang Lam Hung: adoptado de Bryce Mackenzie y, brevemente, oko de Robson Corta

Jade Sun-Mackenzie: segunda oko de Robert Mackenzie

Hadley Mackenzie: hijo de Jade Sun y Robert Mackenzie; zashitnik de Mackenzie Metals; hermano por parte de padre de Duncan y Bryce

Analiese Mackenzie: amor de oscuridad de Wagner Corta en su aspecto oscuro

Eoin Keefe: jefe de seguridad de Mackenzie Metals; sustituido por Hadley Mackenzie

Kyra Mackenzie: correlunas

AKA

  

Lousika Asamoah: oko de Rafa Corta; posteriormente, miembro del Kotoko

Abena Asamoah: correlunas

Kojo Asamoah: compañero de estudios de Lucasinho Corta y correlunas

Ya Afuom Asamoah: asiste a fiestas en Twe

Adofo Mensa Asamoah: omahene del Trono Dorado; directora del Kotoko

TAIYANG

  

Jade Sun: oko de Robert Mackenzie

Amanda Sun: oko de Lucas Corta

Jaden Wen Sun: propietario del equipo de balonmano Tigers of the Sun

Jake Tenglong Sun: consejero delegado de la efímera empresa de diseño Smallest Birds

Fu Xi, Shennong, el Emperador Amarillo: los Tres Augustos, avanzadas IA desarrolladas por Taiyang

  

  

VTO

  

Valeri Vorontsov: fundador de VTO; lleva cincuenta años en caída libre a bordo del ciclador Santos Pedro y Pablo 

Nicolái Vorontsov, Nick: comandante de la flota de VTO, vehículos de transferencia orbital

Grigori Vorontsov: breve amor y auxiliador de Lucasinho Corta

  

LUNAR DEVELOPMENT CORPORATION

  

Jonathon Kayode: Águila de la Luna; gerente de la Lunar Development Corporation

Juez Kuffuor: juez del Tribunal de Clavio y profesor de leyes de Ariel Corta

Nagai Rieko: juez del Tribunal de Clavio y miembro del Pabellón de la Liebre Blanca

Vidhya Rao: economista y matemátique; miembro de la Liebre Blanca y la Sociedad Lunaria; active independentista; desarrolló los Tres Augustos con Taiyang para la corporación Whitacre Goddard

  

HERMANDAD DE LOS SEÑORES DEL AHORA

  

Irmã Loa: confesora de Adriana Corta

Madrinha Flávia: se unió a la Hermandad tras su exilio de Boa Vista

Mãe-de-Santo Odunlade Abosede Adekola: madre superiora de las Hermanas de los Señores del Ahora

MERIDIAN / REINA DEL SUR

  

Jorge Nardes: músico de bossa nova y amor de Lucas Corta

Sohni Sharma: investigadora de la Universidad de Farside

Mariano Gabriel Demaria: director de la Escuela de las Siete Campanas, una academia de asesinos

An Xiuying: delegado comercial de la China Power Investment Corporation

Elisa Stracchi: diseñadora independiente de nanoware para Smallest Birds

LOBOS

  

Amal: cabecilla del clan Lobos Azules de Meridian

Sasha Volchonok Ermin: cabecilla del clan Magdalena de Reina del Sur

Irina: amor luminoso de clan de Wagner Corta

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Uno

En una esclusa blanca, en un extremo del Sinus Medii, hay seis jóvenes desnudos: tres chicos y tres chicas concentrados en rascarse sin parar la piel negra, amarilla, cobriza, blanca. La despresurización seca la piel y provoca picores.

El habitáculo es pequeño, un barril de la altura justa para ponerse en pie. Los chavales están encajonados en bancos opuestos, con los muslos apretados contra los vecinos y las rodillas contra los de enfrente. No hay ningún sitio hacia el que mirar ni nada que ver, excepto los compañeros, pero rehúyen el contacto visual: demasiado cerca, demasiado desprotegidos. Cada uno respira por una mascarilla transparente. El oxígeno sale con un silbido por las juntas mal selladas. Justo debajo del ventanuco de la escotilla exterior hay un barómetro, que muestra quince kilopascales. La presión ha tardado una hora en bajar hasta ahí.

Pero fuera está el vacío.

Lucasinho se inclina hacia delante y vuelve a mirar por el ventanuco. La compuerta se ve fácilmente; está en línea recta sin obstáculos. El sol está bajo y las sombras, largas y oscuras, se proyectan hacia él. Más negras que el negro regolito, podrían ocultar muchas trampas. «La superficie está a ciento veinte grados centígrados —le había advertido su familiar—. Será un paseo por el fuego.»

Un paseo por el fuego, un paseo por el hielo.

Siete kilopascales. Lucasinho se siente hinchado, con la piel tirante y sucia. La compuerta se abrirá cuando el barómetro llegue a cinco. Echa de menos a su familiar: Jinji podría bajarle el ritmo cardiaco y aliviarle la contracción muscular del muslo derecho. Sus ojos se cruzan con los de la chica que tiene enfrente. Es una Asamoah; su hermano mayor está sentado junto a ella. Retuerce con los dedos el amuleto adinkra que lleva al cuello. Su familiar la habrá advertido de que, ahí fuera, el metal puede soldarse a la piel, con lo que le quedaría una cicatriz con la forma del símbolo gye nyame. La chica le dedica una breve sonrisa. Hay seis adolescentes guapos y desnudos tan apretados que sus muslos se rozan, pero la esclusa es un vacío sexual. Todos piensan en lo que hay al otro lado de la escotilla. Dos Asamoah; una Sun; una Mackenzie; un Vorontsov asustado, hiperventilando, y Lucasinho Alves Mão de Ferro Arena de Corta. Lucasinho se lo ha montado con todos menos con dos: la chica Mackenzie, porque los Corta no se tratan con los Mackenzie, y Abena Maanu Asamoah, porque su perfección lo intimida. Con el hermano sí: hace unas mamadas de primera.

Veinte metros. Quince segundos. Jinji le ha grabado esas cifras a fuego: la distancia hasta la segunda escotilla y el tiempo que puede sobrevivir un cuerpo humano desnudo en el vacío. Quince segundos hasta quedar inconsciente; treinta segundos para que los daños sean irreversibles. Veinte metros. Diez zancadas.

Lucasinho sonríe a la agraciada Abena Asamoah y se encienden las luces rojas intermitentes. Se pone en pie mientras se abre la escotilla, y los restos de presión lo lanzan al Sinus Medii.

Primera zancada. Su pie izquierdo toca el regolito y disipa todos sus pensamientos. Le arden los ojos y le queman los pulmones. Siente que va a reventar.

Segunda zancada. Expulsar el aire. «Espira. Presión cero en los pulmones», le había dicho Jinji. «No, no, está mal, es la muerte. Suelta el aire o te estallarán los pulmones.» El pie toca el suelo.

Tercera zancada. Espira, y el aliento se le congela en la cara. Le hierven la saliva en la lengua y las lágrimas en las comisuras de los ojos.

Cuatro. Abena Asamoah avanza delante de él, con la piel gris de escarcha.

Cinco. Se le están congelando los ojos. No se atreve a cerrarlos; los párpados se le quedarían adheridos por congelación. Parpadear es quedarse ciego; quedarse ciego es morir. Se centra en la compuerta, rodeada de luces de navegación azules. El flacucho Vorontsov lo adelanta, corriendo como un poseso.

Seis. El corazón entra en pánico, lucha, arde. Abena Asamoah se lanza a la escotilla y mira a su alrededor mientras coge la mascarilla. Tiene los ojos muy abiertos; ve algo detrás de Lucasinho. Abre la boca en un grito silencioso.

Siete. Se vuelve para mirar. Kojo Asamoah se agita y rueda por el suelo. Kojo Asamoah se está ahogando en los mares lunares.

Ocho. Mientras avanza hacia las luces azules de la compuerta, Lucasinho adelanta los brazos e interrumpe su precipitada carrera.

Nueve. Kojo Asamoah se esfuerza por hacer pie pero está ciego, con polvo adherido a los globos oculares por la congelación. Agita los brazos, se tambalea, tropieza hacia delante. Lucasinho le coge un brazo. ¡Arriba! ¡Arriba!

Diez. Palpitaciones rojas en los ojos: un círculo de luz y consciencia centrado en el círculo de la escotilla de entrada. Un círculo que se estrecha con cada palpitación roja de su cerebro en desintegración. ¡Respira!, le gritan los pulmones. ¡Respira! Arriba. Arriba. La esclusa está llena de brazos y caras. Lucasinho se lanza al círculo de brazos extendidos. Le hierve la sangre, y en las venas se le forman burbujas de gas; cada una es un rodamiento al rojo vivo. Le fallan las fuerzas. Su mente está muriendo, pero no suelta el brazo de Kojo. Tira del brazo, tira del chico, con un dolor y un ardor insoportables. Siente una conmoción y oye el chillido de la presurización.

En el reducido campo de visión que le queda distingue una maraña de extremidades, pieles, glúteos y abdómenes que gotean de condensación y sudor. Oye jadeos que se convierten en carcajadas, sollozos que se tornan risitas nerviosas. La risa demencial agita los cuerpos. Hemos realizado la carrera lunar. Hemos derrotado a Dama Luna.

Otra visión fugaz: una mancha roja en la línea central de la escotilla exterior, rojo raro sobre blanco. Se centra en ella, un ojo

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