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MENTIRAS

Yrsa Sigurdardóttir

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Fragmento

Prólogo

28 de enero de 2014

CENTRAL DE LA GUARDIA COSTERA: ¿Situación?

HELICÓPTERO TF-LÍF: Ya vemos los Tres Islotes. Llegaremos enseguida.

CENTRAL: Mantened los ojos bien abiertos. Si hay buena visibilidad buscad por la superficie. Podríais hallar al desaparecido.

TF-LÍF: De acuerdo. ¿Lleva chaleco salvavidas?

CENTRAL: Seguramente no. No estáis buscando a un hombre con vida. Se da por muerto.

TF-LÍF: De acuerdo. De momento no vemos nada. ¿Puede que se haya hundido?

CENTRAL: Posiblemente. Lleva dos días en el agua, así que ya no deben de quedar restos de aire en su cuerpo. Y todavía es pronto para que flote. En esta época del año el agua está fría de cojones. Dudo que se hayan formado gases.

TF-LÍF: ¿Habéis consultado las corrientes?

CENTRAL: Creemos que el cuerpo podría ir a parar a la costa de Hafnarvík. Aunque es igual de probable que lo haga en Landeyjasandur. No se sabe a ciencia cierta el momento exacto en que cayó al mar.

TF-LÍF: Entendido.

CENTRAL: Ha llegado un aviso. El coche de la policía está ya en el hangar, así que seréis bien recibidos cuando volváis.

TF-LÍF: (Ruido, sonido incomprensible.)

CENTRAL: No he entendido esto último, ha habido interferencias.

TF-LÍF: Nada importante. Nos quedan tres millas náuticas y ya distinguimos bien el islote.

CENTRAL: ¿Veis a las personas?

TF-LÍF: No. Quizá cuando estemos más cerca.

CENTRAL: ¿Cómo se encuentra el policía? ¿Parece estar bien?

TF-LÍF: Creo que sí, no podríamos tener mejores condiciones. Pero le puedo preguntar. (Ruido, sonido incomprensible.) Sí, dice que está bien. Al menos no se le ve muy pálido. Ya veremos después del descenso.

CENTRAL: Ya veremos. (Risas.)

TF-LÍF: Estamos reduciendo la velocidad. Hay un objeto flotando al oeste del islote, a casi una milla de distancia. Vamos a ver qué es.

CENTRAL: De acuerdo. Aunque me extrañaría que se tratara del hombre. La corriente lo tendría que haber arrastrado mucho más lejos.

TF-LÍF: Estoy mirando por los prismáticos. (Interferencias, zumbido.) Es una persona. Joder.

CENTRAL: ¿Muerta o tal vez viva?

TF-LÍF: Muerta, definitivamente. Está flotando boca abajo. No se mueve.

CENTRAL: De acuerdo. Era lo que esperábamos. Tiene que ser el desaparecido. Id a buscarlo después de recoger a los que están en el islote. Esas eran las órdenes. ¿Recibido?

TF-LÍF: Recibido. Vamos a dar la vuelta. No se alejará mucho. (Interferencias.) ¡Hostia! ¿Me recibís?

CENTRAL: Sí. ¿Qué ocurre?

TF-LÍF: Hemos detectado otro cadáver. A los pies del islote, encajado en un saliente de roca.

CENTRAL: ¿Qué? ¿Estás seguro?

TF-LÍF: Totalmente. Es una persona. Muerta.

CENTRAL: Joder. Solo lleváis una bolsa, ¿no?

TF-LÍF: Sí. Teníamos entendido que solo había un cadáver. ¿Cómo procedemos?

CENTRAL: Izad ambos cuerpos. Colocad el otro sobre la camilla y cubridlo con una manta. Os confirmo mientras descendéis. Puede que tengáis que venir a Reikiavik y luego volver al islote. Podría ser un mal trago para los pasajeros. Aunque algo me dice que los de contabilidad preferirán que hagáis un solo viaje.

TF-LÍF: Seguiremos órdenes. Ahora estamos sobrevolando el islote. No sé cómo explicarlo, pero estamos viendo un cuerpo tirado en las escaleras del faro. A su lado hay una persona arrodillada. El del suelo parece un hombre y la otra es casi seguro una mujer. La situación tiene muy mala pinta.

CENTRAL: ¿Se encuentra bien el hombre?

TF-LÍF: No se mueve. Pero podría estar dormido. Mierda. (Juramentos, interferencias.)

CENTRAL: TF-LÍF, ¿qué ocurre?

TF-LÍF: La mujer lleva un cuchillo. Parece habérselo clavado en un costado o en el corazón. No alcanzo a verlo bien. El hombre todavía no se ha movido.

CENTRAL: Descended inmediatamente. Que baje primero nuestro hombre y luego el policía.

TF-LÍF: Recibido. Debo cortar la comunicación mientras les ayudo a prepararse. Mierda.

CENTRAL: ¿Qué ocurre ahora?

TF-LÍF: Algo le pasa a esa mujer. Está gritando y mirando hacia arriba, probablemente hacia nosotros. Ah, no. Más bien parece reírse.

CENTRAL: Dile a nuestro hombre que vaya con cuidado cuando baje. Que se suelte cuanto antes y que esté preparado por si la mujer intenta agredirlo. Si lleva un cuchillo debe extremar las precauciones. Aclárale que puede usar la fuerza en caso de necesidad. Y recuérdale lo pequeño que es el islote. No queremos que se caiga por el precipicio. Es fundamental que espere tranquilo si ve que la mujer no tiene intenciones de acercarse a él. Que no se mueva de la plataforma de aterrizaje hasta que el agente haya bajado también.

TF-LÍF: Recibido. Gaui irá primero. Después el policía. Les comunico todo lo demás.

CENTRAL: Mucha suerte.

TF-LÍF: Gracias. Qué catástrofe… (Interferencias, se corta la comunicación.)

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26 de enero de 2014

A Helgi le invade una sensación de déjà vu, como si ya hubiera hecho este viaje antes. Solo recuerda fragmentos sueltos de su sueño, pero a medida que avanza el vuelo va refrescando cada vez más detalles. No hay nada de misterioso, no son más que una serie de elementos que coinciden con lo recreado de noche por su imaginación: el malestar en el estómago cuando el helicóptero se ha elevado en el aire, el hormigueo en la planta de los pies debido a la vibración de la carcasa de acero y el angustioso presentimiento de haberse dejado algo en casa. Otras cosas no coinciden tanto; por ejemplo, a pesar de no recordar las caras de sus compañeros de viaje en el sueño, sabe que los de ahora son totalmente distintos. Tampoco es capaz de recordar cómo terminaba su aventura justo antes de que la alarma lo despertara sobresaltado muy temprano por la mañana. No está habituado a madrugar en invierno: los fotógrafos no suelen tener motivos para levantarse antes de que salga el sol. Pero siempre hay excepciones, como la de hoy. En realidad se podría haber quedado un poco más en la cama, ya que la salida se ha retrasado varias veces hasta que por fin les han dado luz verde a mediodía. Sin embargo, su sueño todavía lo incordia, quizá porque ayer se acostó pensando que iría acompañado de una sola persona, Ívar, el hombre que le había hablado de aquella aventura y el que había despertado en él sus ganas de apuntarse. Pero al llegar al aeropuerto se ha enterado de que venían otros dos pasajeros. La extraña coincidencia con su sueño lo ha dejado más intranquilo de lo que le gustaría admitir.

Helgi se inclina para mirar por la ventanilla. Aunque las orejeras hacen que el ruido sea algo más llevadero, el helicóptero no ha dejado de atronar desde que las aspas han comenzado a girar en Reikiavik. Helgi tiene la impresión de que el enorme casco de seguridad les servirá de bien poco en caso de que tengan un accidente a semejante altura. Se lo ajusta mejor para amortiguar más el estruendo, pero no lo consigue. Quizá el propósito de las orejeras no sea el de minimizar los ruidos, sino el de permitir la comunicación en el interior del helicóptero. Aunque eso todavía está por comprobar. Los pilotos intercambian algunas palabras y los cuatro pasajeros escuchan sin participar en la conversación. Helgi espera que el diálogo entre ellos no siga esa línea después de aterrizar. Pero tampoco le preocupa, en todo caso la experiencia de estar en un peñasco perdido en medio del océano va a ser tan abrumadora que cualquier charla insustancial estará de sobra.

En el casco se oyen unos chasquidos y después una estridencia seguida de una voz lejana:

—Tenlo todo preparado por si quieres hacer fotos desde aquí arriba.

Helgi murmura algo que no entienden ni él ni los demás pasajeros. Le incomoda que todos escuchen su voz a través del aparato. Poco después del despegue ya ha tenido que responder al piloto cuando este se ha ofrecido a sobrevolar el barrio de Skerjafjörður para que Helgi pudiera fotografiar la operación policial que estaba teniendo lugar en la zona. En realidad, a Helgi le hubiera gustado agradecerle el gesto y pedirle que se limitara a continuar su camino, pero no se ha atrevido a hacerlo por miedo a quedar como un desagradecido. La Guardia Costera se había portado muy bien con él. Al final ha fotografiado por la ventanilla las luces azules de los vehículos mientras el piloto ladeaba el he

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