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NOMBRE EN CLAVE: VERITY

Elizabeth Wein  

3


Fragmento

Índice

Portadilla

Índice

Dedicatoria

Cita

Primera parte

Capítulo 1. Ormaie, 8-11-43 JB-S

Modelos de avión

Apoyo Británico a los antisemitas

Ubicación de los aeródromos ingleses

Capítulo 2. Ormaie, 9,11,43 JB-S

La guardia civil aérea (algunas cifras))

Algunos oficios de la Waaf

Telefonista

Operadora de radio

Comparsa

Cuerpo de señales

Capítulo 3. Ormaie 10-11-43 JB-S

Defensa costera

Defensa costera, versión íntegra

Defensa costera, maldita sea

Capítulo 4. Ormaie 11-11-43 JB-S

Al margen de la historia

¡Prescripciones!

Soldado de artillería antiaérea

Capítulo 5. Ormaie 16-11-43 JB-S

Modelos de avión al azar

Taxi aéreo con el ata

Capítulo 6. Ormaie, 17-11-43 JB-S

Piloto de transporte

Una misión arriesgada

Capítulo 7. Ormaie 18-11-43 JB-S

Capítulo 8. Ormaie, 20-11-43 JB-S

Capítulo 9. Ormaie 21-11-43 JB-S

Formalidades administrativas en tiempos de guerra

Capítulo 10. Ormaie 22-11-43 JB-S

Fichas «s» del ata (secreto)

Operaciones especiales de la raf, cruceros continentales

Análisis

Capítulo 11. Ormaie 23-11-43 JB-S

Entrenamiento para operaciones especiales

Un vuelo de transporte irregular

Operación sirio

Capítulo 12. Ormaie, 24-11-43 JB-S

Capítulo 13. Ormaie 25-11-43 JB-S

Capítulo 14

Capítulo 15. Ormaie 28-11-43 JB-S

Capítulo 16. O. HdV. A. 1872 B. Nº 4 CdB

Segunda parte

Capítulo 17

Notas del accidente

Capítulo 18

Capítulo 19

Capítulo 20

Capítulo 21

Capítulo 22

Capítulo 23

Capítulo 24

Capítulo 25

Capítulo 26

Capítulo 27

Capítulo 28

Capítulo 29

Informe de incidente

Capítulo 30

Capítulo 31

Capítulo 32

Capítulo 33

Capítulo 34

Capítulo 35

Capítulo 36

Capítulo 37

Informe de incidente Nº 2

Capítulo 38

Capítulo 39

Capítulo 40

Sobre la autora

Créditos

Grupo Santillana

 

Para Amanda
—formamos un equipo sensacional—

 

Las personas que practican la resistencia pasiva deben ser conscientes de que son tan
importantes como los saboteadores.

Del "Manual de operaciones secretas" de la Dirección de Operaciones Especiales (Special Operations Executive, SOE)
«Manual de operaciones especiales»

Ormaie, 8-11-43 JB-S

SOYUNACOBARDE

Me hacía la valiente pero solo estaba fingiendo. Siempre se me ha dado bien hacer teatro. Pasé doce años de mi vida jugando a la batalla del puente Stirling con mis hermanos y, aunque soy chica, me dejaban hacer de William Wallace, que al parecer es antepasado nuestro, porque, de los cinco, yo era la que lanzaba las arengas militares más ardientes. Dios mío, la semana pasada me esforcé al máximo. Señor, les juro que lo intenté. Por desgracia, ahora sé que soy una cobarde. Después del absurdo trato que hice con el Hauptsturmführer von Linden de las SS, debo reconocer que soy patética. Y voy a responder a todo lo que me pregunten. Hasta El Último Detalle.

He aquí el acuerdo. Lo escribo para tenerlo muy presente.

—Vamos a ver —me dijo el Hauptsturmführer—. ¿Cómo podría sobornarte?

Y le pedí que me devolviera la ropa.

Ahora la petición me parece una tontería. Seguro que se esperaba que le respondiera con un desafío («Quiero la libertad» o «La victoria») o que tuviera un gesto generoso, como «Dejen de atormentar a ese pobre chico de la resistencia francesa y denle una muerte digna y misericordiosa». O como mínimo que pidiera algo relacionado con mis circunstancias más inmediatas: «Por favor, deje que me vaya a dormir», «Deme de comer», o quizá: «Quíteme el maldito yugo de hierro que llevo sujeto a la espalda desde hace tres días». Sin embargo, estaba dispuesta a pasar hambre y sueño, a no poder doblar la espalda durante una buena temporada con tal de no andar por ahí en ropa interior, que estaba asquerosa, casi siempre mojada y me hacía sentir horriblemente ABOCHORNADA. El calor y la dignidad que en esas circunstancias suponían mi falda de franela y mi jersey de lana me parecieron más valiosos que el patriotismo o la integridad.

De modo que von Linden me vendió mi propia ropa, prenda a prenda. Salvo el chal y las medias, que me habían quitado hacía tiempo para evitar que me ahorcase (lo intenté). El jersey me costó la descodificación de cuatro grupos de claves; versos, contraseñas y frecuencias incluidos. Von Linden me devolvió el jersey a crédito en cuanto acepté. Me estaba esperando en la celda cuando me desataron al final de aquellos tres días tan horribles, aunque al principio ni siquiera fui capaz de ponérmelo. Sin embargo, el mero gesto de echármelo sobre los hombros me hizo sentir mejor. Ahora que por fin lo llevo puesto, no creo que me lo vuelva a quitar nunca. La falda y la blusa me costaron menos, y los zapatos solo un grupo cada uno.

Hay once en total. En principio, iban a devolverme el viso a cambio del último. No se lo pierdan: me van entregando la ropa de fuera adentro, de tal modo que tengo que pasar por el suplicio de desnudarme delante de todo el mundo cada vez que me devuelven una prenda. Él es el único que no mira (me amenazó con quitármelo todo cuando le dije que se estaba perdiendo el espectáculo). Era la primera vez que exhibía en público todos los daños, y me habría encantado que contemplara su obra de arte, mis brazos en particular. También era la primera vez que conseguía aguantar un rato de pie y quería restregárselo por las narices. En cualquier caso, he decidido prescindir del viso, así no tendré que volver a desnudarme para ponérmelo. A cambio del último grupo he comprado tinta y papel, así como algo de tiempo.

Von Linden ha dicho que tengo dos semanas y que dispondré de tanto papel como necesite. Lo único que he de hace

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