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OTOñO LEJOS DEL NIDO

Ángel Gil Cheza  

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Fragmento

PREFACIO

El ganso Branta Leucopsis es nidífugo y fitófago; sus crías se alimentan de materias vegetales por vía directa y no por regurgitación de sus progenitores; por ello abandonan el nido al poco de nacer, de otro modo no tendrían ninguna vía de sustento. El parecido de sus colores con los de la concha del percebe le ha dado también el nombre de Barnacla Cariblanca o Ganso Percebe. Una vieja leyenda —difundida durante el medievo por altos cargos eclesiásticos para burlar el ayuno en época de Cuaresma— afirmaba, incluso, que el crustáceo era la larva de esta ave, que crecía en los árboles y caía al suelo una vez maduro el avechucho. Seguramente, parte de esta creencia se deba a que el Branta Leucopsis se reproduce, en su mayoría, anidando en los escarpados acantilados rocosos de Groenlandia, a salvo de zorros árticos u osos polares. Hasta hace poco, la ornitología había creído que los polluelos descendían los acantilados —en ocasiones, de más de cien metros—, que separan el nido de la tierra rica en pastos que necesitan para alimentarse, a lomos de sus progenitores. Pero lo cierto es, como se ha descubierto recientemente, que las crías se enfrentan, con tan sólo un par de días de vida e incapaces de volar, a la prueba más dura de su existencia. Animadas por sus padres, que las arengan desde abajo, cuando ya no soportan el hambre, saltan al vacío abriendo lo más que pueden las alas con su todavía ligero plumón. Casi la mitad de la especie pierde la vida en el momento de abandonar el nidal, hay pollitos que resisten los duros golpes contra las rocas pero aun así no alcanzan a levantarse de nuevo, o lo consiguen pero caen en las fauces de algún zorro aventajado. Los que sobreviven siguen a sus padres hasta los pastos, y cuando llega el otoño migran hacia el sur en grandes bandadas. Abandonan la tierra que los vio nacer, y los nidos, que volverán a ocupar al verano siguiente.

Alguna matemática extraña podría aplicarse a argüir por qué unos polluelos se salvan y otros no. Seguramente es la misma que explica la victoria, la derrota y todas las suertes. Y debe de ser tan sencilla como salir del nido sin volver la vista, sin vacilar, y confiar en uno mismo.

Otoño lejos del nido

Informativos territoriales en la televisión pública catalana.

14 de octubre de 2016. (Traducción del catalán de

Enric Poll)

Fuentes policiales han confirmado a primera hora de esta tarde la desaparición del reconocido escritor Ireneu Montbell.

Montbell presentaba esta semana el lanzamiento de su última obra, Leña muerta, pero el acto se vio suspendido ayer por la tarde, después de que el entorno más cercano del escritor reconociese que no había noticias de su paradero desde el pasado miércoles.

La policía no descarta ninguna línea de investigación, por cuanto no han encontrado signos de violencia en su domicilio ni ha sido localizado su teléfono móvil, según fuentes cercanas al caso.

Ireneu Montbell es autor de novelas como Cada tarde a la misma hora o la merecedora del Premio Nacional de la Crítica Literaria 2005 Caer de pies.

A pesar de su desaparición, su nueva novela ya está en las librerías, y parece que se ha colocado en unas pocas horas en las listas de los más vendidos en plataformas digitales y en grandes cadenas. Esperemos que todo acabe en un susto y Montbell pueda disfrutar del éxito que auguran a este informativo expertos consultados.

Desde Vallvidrera, les ha informado Xavier Prorat.

PARTE I

El vecindario inglés

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Un año más tarde

Viernes, 3 de noviembre de 2017

Teresa Gener bajaba la escalinata hacia las siete y media. La tarde se recortaba como un trozo de papel, con trazos rectos y simetría vaga, allá en la sierra hacia donde se dirigía. Una llama ocre aplastaba la ciudad con una violencia celestial. Al arrancar el coche, un antiguo Seat Toledo, aquel sonido a viejo motor le recordó que no lo había llevado al taller otra semana más. Dudó entre hacerlo en aquel momento y volver a casa en el ferrocarril o no. Mejor a la semana próxima. Era viernes y había prisa por llegar, conduciría despacio, nada podía ocurrir más allá del propio miedo a un accidente, y eso ya la atormentaba cada vez que se ponía al volante desde que aprobara el carné de conducir doce años atrás. Apenas pasaba de los treinta pero le había parecido una vida larga la suya. Desde pequeña, vivir había sido un esfuerzo. Hay gente así, capaz de desear la nada antes que enfrentarse a la vida. La vida no siempre es una suerte, ni un anhelo, la vida puede ser peor que la nada, peor que el silencio, que el cuerpo detenido sin aire, sin flujo sanguíneo. Cuesta creerlo, pero es así, y no es sólo propio de humanos. El Ilustrated London News publicó en 1875 la noticia de que un perro había intentado reiteradamente ahogarse y tras ser rescatado en varias ocasiones consiguió finalmente hundir la cabeza bajo el agua el tiempo suficiente para quedarse sin oxígeno, y morir. Hay quien pensará que algo había oculto en el agua que lo hacía zambullirse una y otra vez. Quizá sí. El suicidio es una conducta humana que no podemos confundir con los instintos animales que no sepamos interpretar. Pero no hablo de suicidio. Hablo de dejarse morir. Del terrible esfuerzo que realizan algunas personas para no dejarse morir, que es lo que harían, por indolencia, por desidia. Teresa era de ese tipo de personas. Y aun así, fruto de un irracional miedo a la fatalidad, cuando conducía se le pasaban imágenes terribles por la cabeza. Especialmente si transitaba de noche. Especialmente también desde que tuvo a Elisa. Así que emprendió la marcha a poca velocidad. Podía demorarse. Cuando llegara a casa encontraría a Carles, su marido, y a la pequeña en la cocina, amasando las pizzas para la cena. Siempre era igual, en viernes, y siempre llegaba con la misma calma. Se quitaba los zapatos y jugaba a entrar sin hacer ruido. Ellos se hacían los despistados hasta que la tenían justo detrás, y entonces le lanzaban un puñado de harina, apenas nada, lo suficiente para hacer un poco el tonto. Siempre lo mismo. Hacía un tiempo que también los viernes había sexo en el matrimonio. Tras una crisis de pareja tuvieron la templanza suficiente para sentarse uno frente al otro y negociar. Algo tan simple como eso. Qué quieres y qué estás dispuesto a hacer por salvar todo lo que te importa, tu familia. Qué necesitas para ser feliz y qué hace que tu vida sea una basura. Sencillo. Nada más sencillo y nada más complicado. Muchos optan por el silencio, y consumen sus días intentando ser felices a pesar de sus parejas. Otros huyen a otras vidas que acaban siendo parecidas; aunque a veces, con suerte, no. Los que se quedan y deciden luchar deberían tener presente la teoría triangular de Sternberg: complicidad, erotismo y compromiso en igual medida. Una fórmula del amor que, afortunadamente, ellos mismos pudieron acabar aplicando, aunque a mínimos.

La noche caía sobre las copas de los árboles y éstas se abatían a su vez sobre el coche, con toda su frondosidad borraban la carretera más allá de la luz de los faros, donde la naturaleza crecía en un desorden perfecto. Encendió la radio, sonaban las noticias:

La jutge de l’Audiència Nacional ha dictat l’ordre europea de detenció de Carles Puigdemont i els quatre consellers cessats que són a Bèlgica. Es tracta de Toni Comín, Meritxell Serret, Clara Ponsatí i Lluís Puig.

[…] La jutge també ha tramitat una ordre de recerca i captura nacional i internacional de tots cinc, a través de Policia Nacional, Guàrdia Civil i Interpol.

Suspiró hasta vaciar los pulmones y apagó la radio. Luego lanzó sus pensamientos a años de distancia. Hasta la crisis que salvó su matrimonio, que como cualquier otra sólo admitía dos posiciones, on y off. Sonrió al pensar en aquella conversación mientras atravesaba la serra de la Collserola, sobre la que se recuesta la ciudad de Barcelona. Recordaba el trato que los había salvado del naufragio cuando las cosas no habían ido bien un año antes. Fue simple. Cada uno anotó en un papel tres ingredientes que le harían la vida en pareja más llevadera. Ella, dos funciones al año en el teatro del Liceo, por primavera y otoño, unos días de vacaciones en familia en la isla de Formentera cada verano y, por último, poderse dar un baño a la semana

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