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POSTDATA: ¿QUIéN ERES?

Julie Buxbaum  

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Fragmento

1

Setecientos treinta y tres días después de la muerte de mi madre; cuarenta y cinco días después de que mi padre se casara a escondidas con una perfecta desconocida a la que conoció por internet; treinta días después de que le diera por que nos mudáramos a California y solo siete días después de empezar tercero de secundaria en una escuela totalmente nueva donde no conozco a nadie, recibo un correo electrónico. Cosa que, de entrada, sería un poco rara —un e-mail anónimo que aparece así, sin más, en mi bandeja de entrada, firmado con el curioso alias de «Alguien», nada menos— si no fuese porque mi vida se ha vuelto tan irreconocible últimamente que ya nada me sorprende. He tardado todo este tiempo —setecientos treinta y tres días consecutivos sintiéndome todo lo contrario a una persona normal— en descubrir esta importante lección de vida: resulta que puedes volverte inmune a las cosas raras.

Para: Jessie A. Holmes (jesster567@gmail.com) imagen

De: Alguien (alguien@gmail.com)

Asunto: tu guía espiritual del I. S. Wood Valley

hola, señorita Holmes. no nos conocemos en persona y no sé si llegaremos a conocernos algún día. bueno, supongo que seguramente sí lo haremos en algún momento —a lo mejor te pregunto la hora o algo igual de tonto no apto para mentes tan agudas como las nuestras—, pero en realidad nunca llegaremos a conocernos, al menos no de una manera que importe de verdad... por eso se me ha ocurrido escribirte ocultándome bajo una capa de anonimato.

y sí, me doy cuenta de que soy un chaval de dieciséis años que acaba de escribir las palabras «bajo una capa de anonimato», así que ahí lo tienes: la razón núm. 1 de por qué nunca llegarás a conocer mi verdadera identidad. no soportaría enfrentarme cara a cara a la vergüenza de parecerte un estirado.

¿«una capa de anonimato»? ¿en serio?

y sí, también me doy cuenta de que la mayoría de la gente te habría enviado un whatsapp, pero no sabía cómo hacerlo sin que supieras quién soy.

te he estado observando en el instituto. no en plan obseso. aunque igual utilizar la palabra «obseso» ya me convierte en un obseso, por definición. bueno, el caso es que... me tienes intrigado. ya habrás visto que nuestro instituto es un páramo habitado básicamente por Barbies y Kens rubios y de mirada vacía, pero hay algo en ti... y no, no es solo que seas la novedad, y que todos los demás nos conocemos desde que teníamos cinco años, es que hay algo en tu forma de moverte y de hablar, bueno, en realidad de no hablar. hay algo en tu forma de mirarnos a todos como si fuéramos parte de un documental del National Geographic que me hace pensar que puedes ser distinta de todos los demás idiotas de la escuela.

haces que me entren ganas de saber qué es lo que te ronda por la cabeza. te diré la verdad: normalmente, no me interesa nada el contenido de la cabeza de la otra gente. ya tengo bastante trabajo con la mía.

total, que el objetivo de este correo es ofrecerte mi experiencia. siento ser el portador de malas noticias, pero moverse por la jungla del Instituto de Secundaria Wood Valley no es fácil. puede que a primera vista

este sitio parezca agradable y acogedor, con todos nuestros espacios de yoga, meditación y lectura, y nuestro carrito de café (uy, perdón: CuquiCoffee), pero como todos los demás institutos (o puede que aún peor), esta escuela es en realidad una zona de guerra.

así que, por la presente, me ofrezco a ser tu guía espiritual virtual. puedes hacerme todas las preguntas que quieras (excepto, claro, preguntas sobre mi identidad), y yo intentaré responderlas: de quién hacerte amiga (la lista será breve), de quién mantenerte alejada (una lista más larga), por qué no deberías comerte las hamburguesas vegetales de la cafetería (una larga historia que no querrás conocer y que está relacionada con secreciones lechosas varias), cómo sacar todo dieces en clase de la señora Stewart o por qué no deberías sentarte nunca al lado de Ken Abernathy (un tema de flatulencia). ah, y ten cuidado en clase de gimnasia: el señor Shackleman obliga a todas las chicas guapas a correr varias vueltas extras para mirarles el culo.

igual esto ya es suficiente información de momento.

ah, por cierto: bienvenida a la selva.

siempre tuyo,

Alguien

Para: Alguien (alguien@gmail.com) imagen

De: Jessie A. Holmes (jesster567@gmail.com)

Asunto: ¿Broma retorcida?

¿Estás de coña, no? ¿O es una especie de novatada al estilo de esas pelis cursis? ¿Vas a tratar de enredarme para que te cuente mis más íntimos y oscuros pensamientos/miedos para luego, ¡ZASCA!, cuando menos me lo espere, publicarlos en Tumblr y convertirme en el blanco de todas las bromas del ISWV? Si es así: te has equivocado de chica. Soy cinturón negro de kárate. Sé cuidar de mí misma.

Si no es una broma, gracias, pero no, gracias. Quiero ser corresponsal de guerra algún día, así que más vale que me vaya acostumbrando a las zonas de conflicto. Además, soy de Chicago. Me parece que sabré arreglármelas en el Valley.

 

Para: Jessie A. Holmes (jesster567@gmail.com) imagen

De: Alguien (alguien@gmail.com)

Asunto: no es una broma, ni retorcida ni sin retorcer

te prometo que no es broma. y me parece que no he visto una comedia romántica en mi vida. suena raro, lo sé. espero que eso no revele una grave deficiencia en mi personalidad.

sabes que el periodismo es un oficio en vías de desaparición, ¿verdad? a lo mejor deberías aspirar a ser bloguera de guerra.

 

Para: Alguien (alguien@gmail.com) imagen

De: Jessie A. Holmes (jesster567@gmail.com)

Asunto: ¿Amenaza spam programada?

Muy gracioso. Espera, ¿de verdad hay esperma en las hamburguesas de la cafetería?

Para: Jessie A. Holmes (jesster567@gmail.com) imagen

De: Alguien (alguien@gmail.com)

Asunto: Jessie Holmes, acabas de heredar 100.000.000 $ de un príncipe nigeriano

no solo esperma a secas, sino esperma sudoroso.

yo que tú tampoco me acercaría al pastel de ca

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