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PREDICCIONES 2019

Jimena La Torre  

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Penguin Random House

El objetivo de este libro es mostrar opciones para encontrar la felicidad. La leyenda cuenta que Zeus puso la felicidad en el lugar más difícil de encontrarla: dentro de nosotros mismos. Por eso quiero recordarte que, si bien yo te doy herramientas, el que las usa sos vos. Tené en cuenta que la felicidad es una elección, elegila y no la confundas con la alegría.

La felicidad es un modo de vida que anima a superar los problemas diarios para encontrar la mejor salida de cualquier situación, aspirando a que el bien siempre predomine. La alegría es un estado de festejo de esa felicidad, pero no es lo mismo. Una persona puede ser alegre pero infeliz. Pero una persona feliz siempre será feliz, aunque tenga que vivir momentos tristes.

JIMENA LA TORRE

Dedicándolo a mi abuela Enri, que era de Sagitario y se pintaba los labios hasta para ir al mercado. Mi madre siempre contaba que, cuando viajaron juntos con mi abuelo por primera vez a su pueblo natal, Trelew, la gente le decía que se había casado con una actriz de cine. Ella tenía un lema: siempre que alguien te pregunte “¿Cómo estás?”, tenés que responder “¡Bien!”. Cuando ya no estuvo bien, el Alzheimer hizo el resto para que ella siguiera estando bien. Una mañana llegué a verla. Me recosté junto a ella, hasta que se la llevaron para siempre.

AGRADECIMIENTOS

Quiero agradecer especialmente a mis seguidores y seguidoras, que cumplen al pie de la letra con los consejos que doy en mis libros y me mandan fotos con los hechizos que hacen. Ellos y ellas me inspiran cada año para crear lo mejor.

También agradezco a mi equipo de colaboradoras. A Silvia Molinas, que armó la estructura de este libro, y a Claudia Tarot, que le cedió el lugar para que pudiera hacer este trabajo.

A mi marido, Gustavo Peduto, que me lleva a todas las presentaciones de mis libros y me enseñó a disfrutar de viajar juntos “a la par”.

Y, por último, agradezco al Universo, que me ubicó en el lugar en el que quiero estar.

SOY FELIZ SIENDO DE SAGITARIO

A lo largo de la vida, fui creyendo en muchas cosas y descreyendo después de ellas. Me confieso, antes que nada, un escéptico de todo, no solamente de los signos. Sin embargo, el mundo del Zodíaco siempre me llamó la atención y hasta diría que me atrapó.

Jimena me ayudó a no ser tan escéptico. Creo que una de sus armas —y ella quizás no lo sabe— es su sentido del humor, poder reírse de los demás y de ella misma. Esa fue la puerta que me hizo entrar en su mundo. Y una vez que entré, entendí que sabe de verdad. Por eso es tan importante no solo escucharla sino también leerla.

Soy de Sagitario, y una vez que vencí mi escepticismo, entendí que eso significa ser amante de la libertad. No sé si es porque el signo me rige, o viceversa, pero la libertad es uno de mis anhelos constantes, el arte y esta cosa medio bohemia que tenemos los sagitarianos de andar siempre como sobrevolando, de no estar mucho tiempo con los pies sobre la tierra, aunque sabemos que de vez en cuando tenemos que bajar para ordenarnos y organizarnos.

Soy feliz siendo de Sagitario. Me gusta conocer las características de mi signo, pero también me gusta saber qué hacer en relación con los otros signos, de qué modo se van comunicando entre sí, incluida la influencia de la Luna y de todas esas cosas que solo Jimena sabe explicar.

Para mí es un honor escribir estas primeras líneas. Así como ella abrió una puerta para que yo pudiera entrar en su mundo, en este caso soy yo el que les abre la puerta para que entren en su mundo y terminen de descubrirla.

JEY MAMMÓN

¿QUÉ ES SER DE SAGITARIO?

Me gusta ser de Sagitario. Somos gente que, más allá de las derrotas, los dolores, de que nos cuesta sobreponernos un poquitito —porque nos quedamos así, replegados para dentro—, después empezamos a salir con una fuerza sin quedarnos enganchados en el pasado. Sabemos que lo que pasó, pasó, y como tenemos una visión optimista sobre el futuro, no creemos mucho que nos pueda ir mal. Al contrario, imaginamos que siempre habrá algo para hacer, para revertir la situación, que vamos a encontrar algo mejor, que la vida son capítulos. Claro que, a veces, es ese extremo optimismo el que nos taclea cuando nos damos cuenta de que no es tan, tan, tan como nosotros lo imaginábamos y, entonces, viene la desilusión profunda.

Somos justicieros por excelencia (y eso me encanta). Vamos con la bandera al frente todo el tiempo, buscando justicia para el mundo sin cansarnos nunca. Es un signo que siempre vuelve a empezar y a batallar, vuelve a buscar un lugar donde encontrarse bien porque, básicamente, nos gusta esa sensación acá, en el centro del pecho.

Nos aburrimos de hacer siempre lo mismo y le escapamos a la rutina

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