Loading...

¿QUé DICES, TEACHER?

Charlie Geer  

0


Fragmento

PRÓLOGO

Volaba a 10.000 metros sobre el Atlántico, rumbo a España, cuando caí en la cuenta. Durante el ascenso, saliendo de Washington, se me había puesto la piel de gallina al oír a los pasajeros españoles hablando entre sí: emitían esa alegría nerviosa de la gente que va camino a casa, pero, aún más importante, lo hacían en español. Lo que para ellos era un acto tan natural como respirar, que aprendieron mientras todavía llevaban pañales, a mí me maravillaba. En general, mientras no intentara entenderlo, el español que escuchaba en ese avión me sonaba a música: era el sonido de una nueva vida al otro lado del océano, el sonido de lo desconocido, de la posibilidad. El problema surgió cuando intenté entenderlo. Una vez que alcanzamos la velocidad de crucero, desvié mi atención del murmullo general a la conversación de unos jóvenes que estaban sentados justo detrás de mí. No pretendía ser entrometido, tan solo realizar una pequeña prueba de nivel: quería ver en qué grado me servirían en mi nueva vida las clases de español que había tomado durante la secundaria y en la universidad. Así que agucé el oído y escuch

Sigue leyendo y recibe antes que nadie historias como ésta