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QUERIDO MARIO, QUERIDO LUIS

Luis Valls-Taberner  

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Fragmento

i>¿Y si durmieras?
¿Y si al dormir, soñaras?
¿Y si en el sueño fueras al cielo,
y allí cogieras una extraña y hermosa flor? ¿Y si, al despertar...
tuvieras esa flor en la mano?

hS.T. Coleridge

Mario Conde

Sr. D. Luis Valls-Taberner

Querido Luis:

En estos años he pensado en varias ocasiones en ti; me preguntaba si seguirías tu camino, el que un día, en mi casa de Triana 63, dibujaste con trazos precisos, llenos de emotividad.

Abro tu carta y noto que me produce alegría.

La vida es una permanente sorpresa y jamás te sientes suficientemente preparado para dominarla. Dice un viejo postulado que la vida es eso que sucede mientras nos dedicamos a planificarla. Pero ahí, precisamente, reside su mayor atractivo. Si no existiera la sorpresa potencial, vivir sería un ejercicio de tedio. Precisamente por ello, el mejor de los medios para trazar nuestro camino vital es el corazón.

Hazle caso.

Ser valiente es atreverse a hacer caso al corazón.

Claro que la valentía no consiste en no sentir miedo. ¿Conoces a alguien que no sienta miedo? Yo no. Nuestra angustia existencial del origen y fin nos convierte en cazadores de certezas virtuales. La ínfima calidad de muchos de los humanos con los que nos toca compartir el espacio y el tiempo es, para mí, el mayor motivo de miedo.

Ser valiente es saber dominar tus miedos. Actuar con el coraje que solo puede darte el corazón. Todo el mundo es capaz de ser infeliz. Ceder a la infelicidad es sustancialmente un acto de cobardía. Para ser dichoso a lo largo de tu vida se necesita mucha valentía, mucho coraje.

Cuando te sientas libre de verdad porque sabes vivir dominando tus miedos, nadie podrá ponerle puertas al campo de tu vida. Sólo Dios.

Dentro de un trozo de tiempo, si lo tenemos, te veré. Hasta entonces te envío un fuerte abrazo.

Prisión de Alcalá-Meco, a 10 de enero de 2004

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Luis J.Valls-Taberner

Sr. D. Mario Conde

Querido Mario:

Ante todo espero que estés bien. Me alegro mucho de que las noticias empiecen a ser esperanzadoras. En estos años también he pensado mucho en ti. En especial cuando voy a comer a El Cacique, cuando visité Tuy mientras estuve de prácticas en JP Morgan o cuando conocí a Alipio Dias (quien me dio recuerdos para ti en Oporto) o a la familia Hachuel. He intentado seguir tu situación de cerca a través de María José Ferrari, Carlos Lasarte y los hermanos De La Sota y quiero que sepas que en ningún momento he dejado de creer en ti, sino al contrario.

Me hizo mucha ilusión recibir tu carta hace aproximadamente año y medio. La he guardado en mi mesita de noche y la he leído en más de una ocasión. He reflexionado mucho al respecto. Al final he entendido tu mensaje final (“Cuando te sientas libre de verdad porque sabes vivir dominando tus miedos, nadie podrá ponerle puertas al campo de tu vida. Sólo Dios.”) y te lo agradezco, ya que ha significado una profunda inspiración en esta fase de mi vida, en la que uno tiene la posibilidad de intentar ser el artífice de su propio destino. Al menos, estoy poniendo toda la ilusión para que así sea. Siempre he sentido mucha simpatía hacia ti y, por supuesto, me haría mucha ilusión que nos volviéramos a encontrar.Tras terminar empresariales en París, me voy a ir a trabajar una temporada a Australia y Asia en el sector bancario para aprovechar al máximo las oportunidades antes de volver a España con paso firme. Esperando verte muy pronto.

Un fuerte abrazo,

París, 8 de agosto de 2005

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Mario Conde

Sr. D. Luis Valls-Taberner

Querido Luis:

Durante estos largos años he pensado algunas veces en ti y siempre me preguntaba cómo te iría en la vida. Tu recuerdo siempre me llegaba envuelto en afecto hacia tu persona.

Mi vida ha cambiado a raíz de las decisiones judiciales y administrativas que últimamente han adoptado. Las esperaba hace mucho tiempo. Los abogados también. Pero así son las cosas. No me quejo, entre otras razones porque es inútil. Tengo un buen horario de entradas y salidas, que me permite manejarme en mi vida laboral con total normalidad.

Mi dirección es Torreadrada n.º 1, Aravaca, Madrid 28023 y el número de teléfono el 917400253.

Me gustará verte y charlar un rato contigo.

Espero tu llamada cuando puedas.

Hasta entonces te envío un abrazo.

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Jueves, 22 de septiembre de 2005

Querido Mario:

Me ha hecho mucha ilusión volver a hablar contigo. Como tú dices, después de estos años y a pesar de los kilómetros que separan Aravaca de Sidney, parece como si estuviéramos muy cerca. La magia del teléfono nos ha acercado, hasta el extremo que en más de un momento pensé que estaba sentado a tu lado.Hace ya un mes que recibí tu última carta,y desde entonces no he hecho otra cosa que esperar el momento de hablar contigo. Quiero transmitirte mi alegría por esa puerta que se abre para que estemos en contacto permanente. Ese ofrecimiento es un regalo, pero también es un reto. Estoy convencido de que, si soy capaz de aprovechar todos tus consejos, acabaré encontrando ese camino de vida al que todos debemos aspirar.

Toda esta empatía no sé si se debe a esa capacidad de seducción que te achacan con la gente joven, o sencillamente a mi identificación personal contigo y con tu situación. He leído tanto sobre ti y sobre el caso Banesto que creo que te conozco bastante, aunque en persona sólo nos hayamos visto en una

ocasión. Hace aproximadamente siete años que me invitaste por primera vez a tu casa;y algo más de once desde que mi padre te mandó unas fotos mías montando en bicicleta con el gorro del equipo Banesto de Indurain. Recuerdo que me enviaste un maillot de Banesto con un tarjetón para mí y otro para mi padre que decía,entre otras cosas,«veo que tu hijo sabe elegir bien». No te equivocabas. Lo sigo creyendo firmemente. Me entristece la tremenda injusticia que se ha cometido con tu persona.

La carta que me enviaste el año pasado me hizo mucha ilusión, y reflexioné mucho hasta entenderla de verdad. Hasta hace pocos meses pensaba que mi destino estaba escrito desde que nací, y que hasta ahora había estado teledirigido hacia ese destino que tarde o temprano llegaría. No te voy a negar que esa sensación me causaba cierta fobia.No es un destino que no me guste, al contrario, pero me gustaría ser el artífice de un proyecto personal distinto que vaya más allá. A veces me surge la pregunta de si romper con lo establecido me convierte en un desgraciado. Es una encrucijada difícil pero fascinante al mismo tiempo.Yo creo que hay un camino alternativo y lo estoy intentando definir.

En toda esta reflexión, en los últimos días he pensado mucho en una frase que escribiste en tu penúltima carta: «Cuando te sientas libre de verdad porque sabes vivir dominando tus miedos,nadie podrá ponerle puertas al campo de tu vida.Sólo Dios».

En nuestra conversación mencionaste una visita que mi tío Luis te hizo en tu casa, y un regalo que le llevó a tu hija Alejandra, creo recordar que un osito de peluche.En estos años he intentado construir una relación profunda con mi tío Luis,por quien siento una tremenda admiración. Es curioso, pero esa sensación de cercanía la percibo tanto con él, a pesar de su carácter enigmático, como contigo. Es una sensación difícil de explicar con palabras. Me encantaría saber más de mi tío, conocerle más a fondo. La última vez que le fui a ver a su despacho le comenté que me gustaría compartir con él un proyecto común en épocas distintas. Ese proyecto no tiene por qué ser el Banco Popular, pero no sé si entendió mi mensaje.

Querido Mario, espero que en estos meses podamos ir construyendo una buena amistad. Me haría mucha ilusión. Rezaré para que se haga justicia con tu persona más allá de que muy pronto encuentres la luz al salir del túnel de la justicia.

Un fuerte abrazo.

LuisValls-Taberner

Viernes, 23 de septiembre de 2005

Querido Luis:

Retomar el contacto por escrito contigo me atrae. Noté distinta tu voz cuando me llamaste desde Australia.Sonaba cerca, muy cerca, preñada de afecto, destilando sinceridad y, al tiempo, era una voz madura, de alguien que siente por dentro, que tiene su vida interior protegida de miradas ajenas.Caminar por dentro, ésa es nuestra verdadera misión, convertirnos en caminantes de un camino cuya esencia reside, precisamente, en caminar con honestidad interior hacia uno mismo. Veo que caminas por esos senderos. Eso me gusta.

No sé si el destino está o no escrito en las estrellas, como una vez dije en una junta de Banesto.El destino es sólo el mo

vimiento del instante,las consecuencias del caminar del ahora.

Han sido duros estos años, pero sólo en la superficie, en lo externo,en la carcasa.Personalmente,en ese camino del que te hablo, avancé de una manera imposible si continuaba sometido al ruido del exterior,al griterío de los humanos enloquecidos. Mi familia me ha entendido, y se lo agradezco. Ellos también han caminado por sus senderos, aunque no lo sepan con precisión. Hoy, querido Luis, me siento mejor, mucho mejor, que hace años. He recuperado mucho de un «mí mismo» que andaba aturdido por el ruido de los otros.

No me preocupan las injusticias de los hombres. Tienen poca entidad.Son sólo cuestión de un tiempo:ese que tarda en deglutirse una men

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