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REPENSAR EL MUNDO

Moisés Naím  

3


Fragmento



Índice

Repensar el mundo

PRÓLOGO. Un observador global, por Fernando Henrique Cardoso

INTRODUCCIÓN. ¿De qué voy a escribir el próximo domingo?

HABLEMOS DE DINERO

¿Adiós Europa?

¿Es Brasil una burbuja?

El yuan y usted

El dinero mundial contra la política local

La latinoamericanización de Europa

La revolución más importante

Experimento en Latinoamérica

Hablemos de dinero

Granos, iPhone y Google

¿Qué piensa el mundo?

La asombrosa revolución de 2014

Las sorpresas de un petróleo más barato

Más sorpresas del petróleo barato

América Latina: del prodigio al peligro

LA DESIGUALDAD ECONÓMICA: VERDADES, MITOS Y CONFUSIONES

El milagro del año 2000

Lea este libro (ricos de Forbes o vivir con un dólar al día)

El colesterol y la desigualdad

Los ricos son vulnerables

¿Causa desigualdad la corrupción?

Buenas noticias

Su desigualdad es distinta a la mía

La desigualdad tóxica

¿QUÉ ES LA NECROFILIA IDEOLÓGICA?

El amor por ideas muertas: la necrofilia ideológica

Tramposos, hipócritas y mentirosos

Drogas: del prohibido fumar al prohibido pensar

La guerra contra la corrupción perjudica al mundo

Europa: ¿museo o laboratorio?

El punto G de la economía mundial

Las ansiedades de la globalización

¿QUÉ LES ESTÁ PASANDO A LOS PODEROSOS?

Test: ¡adivine el país!

Los espías rusos: otra mirada

Los textos secretos de Lula

Payasos, brujas y democracia

¿Cómo muere una dictadura?

Cinco ideas que murieron en 2011

¿Cumbres? Las de antes

¿Qué pasó el 28 de marzo?

El fin del poder

Periodismo que cambia el mundo

¿Qué les está pasando a los poderosos?

¡Échenlos a todos!

Tres ideas equivocadas

¿Qué le pasa a la política?

Podemos, la FIFA y la Filarmónica de Berlín

¡NO SE CONFUNDA! INTERNET NO ES LO QUE PARECE

Ni Facebook, ni Twitter: son los fusiles

Una internet para ricos y otra para los demás

¿En qué se parecen Facebook y Coca-Cola?

¿Por qué las protestas callejeras generan tan pocos cambios políticos?

Una visita al futuro

La mordaza en la era digital

Assange, Snowden y usted

VENEZUELA: ¿CÓMO SON LAS DICTADURAS DEL SIGLO XXI?

Golpes de Estado: la nueva receta

Lo que Chávez hereda de Chávez

¿Qué pasará en Venezuela?

Chávez: lo bueno, lo malo y lo feo

Venezuela: escenas de una democracia

¡Hay que subir el precio!

¿Qué está en juego en Venezuela?

¿Cómo conquistó Cuba a Venezuela?

Postales desde Venezuela

La cumbre de las mentiras

Nicolás Maduro, el demócrata

ALMORZANDO CON KISSINGER

Les presento a Zhu Min

Raúl Castro y Otmar Issing

Almorzando con Kissinger

Hablando con Álvaro Uribe

Malala y Savita

Las farsas de Tsipras y Trump

Conversando con una de las mujeres más poderosas del mundo

MEL GIBSON, MACONDO Y EL GEL VAGINAL

Chile, Ucrania y Massachusetts

¿Por qué tantos terroristas son ingenieros?

Mel Gibson, Macondo y el gel vaginal

Muchas elecciones, malas decisiones

Prada, Hermès y el PC chino

¿Qué es un Estado mafioso?

La gran conspiración: Putin, Erdogan, Al-Ásad y Maduro denuncian una confabulación global

De Davos a Cartagena

LA GENTE MÁS ASESINA DEL MUNDO

Hablemos de guerra

Los drones y sus sorpresas

¿Escasez? ¿Qué escasez?

La gente más asesina del mundo

¡Vivan las sanciones!

Vladímir, el débil

Sociedad civil… y armada

El terrorismo no es lo que parece

No es Grecia, es Rusia

París: la guerra ya no es lo que era

LOS SECRETOS DE WASHINGTON

Raúl Castro en la Casa Blanca

¿Por qué Washington decidió «normalizarse con Cuba»?

Antiamericanismo frívolo

Obama, el fracasado

Mientras Washington duerme…

Inmigrantes, periódicos y periodistas

Cómo no malinterpretar a Estados Unidos

¿Son tontos los hispanos?

El papa Francisco y Xi fueron a Washington

2015: el año de Obama

El verdadero secreto de Washington

¿A QUÉ SE PARECE EL FUTURO?

El plan B: 700 millones desean emigrar

El precio más importante

Listas rusas

Malthus, Marx o mercado

Choque de clases

¿Prefiere la playa o el hospital?

Las universidades: cuatro mentiras

Cinco eventos que cambiaron el mundo en 2013

¿Abundancia energética, precariedad ambiental?

La naturaleza humana contra la madre naturaleza

El mundo entre comillas

Los 10 hechos más importantes de 2015

El futuro: 10 preguntas

Sobre este libro

Sobre Moisés Naím

Créditos

A Emma y Lily, por obligarme a soñar

con un mundo mejor

 

A Jojó, por enseñarme a ver el mundo al revés

Prólogo

 

Un observador global

 

 

Soy antiguo lector y admirador de Moisés Naím. Su libro El fin del poder es uno de los mejores trabajos que he leído sobre cómo los cambios que está viviendo el mundo —desde las nuevas tecnologías de la información a la aparición de una nueva y numerosa clase media— están transformando la vida política contemporánea. Pero al leer este nuevo libro he apreciado, además, su versatilidad, habilidad y profundidad como analista.

De hecho, basta leer cualquier sección del libro para «descubrir» diferentes temas y regiones del globo. En cada una de ellas el lector disfruta de la manera provocadora y accesible en la que Naím analiza los más diversos temas internacionales. Veamos.

La primera parte se ocupa de la economía mundial. El texto inicial discute la crisis europea: ¿más o menos Europa? La cuestión de fondo es cómo repensar lo que comenzó como un logro culminante del mundo contemporáneo, la Unión Europea. La crisis ha abierto grietas en ese monumental edificio. ¿Qué hacer?

¿Socorrer a Grecia o sacarla de la economía europea? ¿Los problemas de Europa se resuelven mejor con más integración entre los países y sus ciudadanos o con más fragmentación, más fronteras y más barreras? Para Naím, no hay duda: más Europa es posible y deseable.

De ahí su colección de artículos salta a Asia: ¿cómo lidiar con el yuan, la moneda china? Por más que el Fondo Monetario Internacional (FMI) presione por la devaluación de esa moneda, el gobierno chino seguirá defendiendo sus intereses. Los organismos económicos mundiales están dirigidos por comités en los que los países europeos tienen más influencia que las nuevas potencias económicas, así que no avalarán la independencia financiera de los líderes chinos. Pero nos guste o no, China se ha hecho insoslayable y decide de acuerdo a su conveniencia, sin necesariamente actuar de acuerdo a lo que le exigen el FMI y los antiguos dueños del planeta.

Estas páginas están llenas de interesantes «fotos» sobre el estado del mundo. Leemos, por ejemplo, cómo la aparición de nuevas tecnologías de extracción de petróleo, el desplazamiento de las principales fuentes de energía del Medio Oriente a Estados Unidos y otros países y el sorprendente colapso del precio del barril están cambiando el mundo. Otros capítulos muestran cómo ha aumentado la desigualdad en el mundo más desarrollado, pero revelan que no todo está perdido, ya que, a pesar de esas inequidades, y en contraste con las opiniones más generalizadas, a nivel global ha habido redistribución del ingreso y una significativa reducción de la pobreza. También analizan lo que ha pasado en la economía latinoamericana e incluso la influencia de América Latina en Europa. Todo siempre en dosis adecuadas, con inteligencia y perspicacia.

De este panorama económico, se pasa a ver «qué les está pasando a los poderosos».

A primera vista, el lector puede desorientarse ante la variedad de los temas: el cambio de un director en la Filarmónica de Berlín en comparación con la FIFA o la corrupción de las familias gobernantes en China. Cómo entender la crisis siria, donde superpotencias como Rusia y China no son decisivas para determinar la situación, pero claramente pueden bloquear las iniciativas de Estados Unidos y Europa. Lo mismo se aplica a Alemania, que por un lado impone severas condiciones a Grecia que no resuelven la crisis económica de ese país y por otro veta las posibles soluciones propuestas por otras entidades. El libro también nos ofrece originales perspectivas sobre las cumbres regionales y mundiales de jefes de Estado, sobre el tema de las drogas e incluso las discusiones sobre desarme y la proliferación de bombas nucleares. Sin duda una mirada sorprendente.

A pesar de la variedad de asuntos, hay hilos conductores: cada vez es más difícil gobernar y los gobiernos duran cada vez menos tiempo. Surge su concepto del «fin del poder». El desempleo, el calentamiento global, la complejidad y la fragmentación de las sociedades modernas contribuyen a minar la fuerza de los poderosos. Estos reaccionan apelando al recurso del populismo, o del nacionalismo, o a lo que pueden. Es inútil; igual se extiende la consigna «que se vayan todos». Y con razón: la gente está más informada y se contagian fenómenos capaces de derrocar estructuras de poder una tras otra… Detrás están las nuevas tecnologías de la información y los medios, que se tratan en la sección «¡Internet no es lo parece!».

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