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ÓSCAR Y LAS MUJERES (EPISODIO 8)

Santiago Roncagliolo  

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Fragmento

 

—Gustavo Adolfo, tengo que darte una noticia terrible.

Caracterizada como Cayetana, Fabiola Tuzard adquiría un aplomo especial. Sus cejas y sus verrugas no eran bonitas, sin duda. Su vestuario de vieja arpía no estaba precisamente a la moda. Pero por fea que estuviese, sabía brillar. Y cuando entraba en foco, el espectador sólo tenía ojos para ella. Claro que había visto tiempos mejores, en la época en que todo su cuerpo estaba construido con material orgánico. Pero su mayor atracción irradiaba desde su interior. Y aun ahora, era imponente.

—¿Qué ha ocurrido, Cayetana? Últimamente, en nuestra vida, las malas noticias no tienen fin.

En cambio, Flavio de Costa era resuelto, fanático e irremediablemente guapo. Su sonrisa hacía palidecer la luz de los focos. Sus ojos azules, separados por un mechón colgante rubio, bastaban para mantener enganchada a la audiencia. Solventaba todas las situaciones dramáticas con un limitado re

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