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SILENCIO (SAGA HUSH, HUSH 3)

Becca Fitzpatrick  

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Fragmento

Título original: Silence

Traducción: Irene Saslavsky

1.ª edición: septiembre, 2013

© 2013 Becca Fitzpatrick

© Ediciones B, S. A., 2013

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

Depósito Legal: B. 21.270-2013

ISBN DIGITAL: 978-84-9019-555-0

Maquetación ebook: Caurina.com

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

 

 

 

 

 

Para Riley y Jace

Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

 

Agradecimientos

Prólogo

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Capítulo 9

Capítulo 10

Capítulo 11

Capítulo 12

Capítulo 13

Capítulo 14

Capítulo 15

Capítulo 16

Capítulo 17

Capítulo 18

Capítulo 19

Capítulo 20

Capítulo 21

Capítulo 22

Capítulo 23

Capítulo 24

Capítulo 25

Capítulo 26

Capítulo 27

Capítulo 28

Capítulo 29

Capítulo 30

Capítulo 31

Capítulo 32

Capítulo 33

Capítulo 34

Agradecimientos

Al escribir un libro, ésta es la parte en la que siempre entra en juego la modestia.

En primer lugar, quiero agradecer a mi familia su apoyo, aliento y, especialmente, su paciencia durante los 365 días de todo un año. Justin, estoy convencida de que decir que eres mi mejor cheerleader, mi animadora, no es la más viril de las expresiones de afecto, pero es la más idónea. Eres mi media naranja.

También quiero agradecer a mis muchos amigos que me han ayudado enormemente, desde hacer de canguro hasta leer los primeros borradores de Silencio, y recordarme que la risa es la mejor de las medicinas. Sandra Roberts, Mary Louise Fitzpatrick, Shanna Butler, Lindsey Leavitt, Rachel Hawkins, Emily Wing Smith, Lisa Schroeder, Jenn Martin, Rebecca Sutton, Laura Andersen, Ginger Churchill, Patty Esden, Nicole Wright y Meg Garvin: conoceros es una bendición.

Sería una negligencia no expresar mi agradecimiento para con Jenn Martin y Rebecca Sutton, el dúo dinámico de FallenArchangel.com. Gracias por mantener informados a mis fans, y de un modo mucho más oportuno de lo que yo hubiera sido capaz. Vuestra dedicación es realmente asombrosa.

También quiero agradecer a James Porto, el genial creativo encargado de las estupendas portadas de mis libros.

Y a Lyndsey Blessing, mi agente de derechos extranjeros, gracias al cual mis libros han llegado a los lectores de todo el mundo. Y a mi agente Catherine Drayton, por... todo (incluido convencerme de comprar esos maravillosos zapatos en Bolonia).

Como siempre, disponer de un dedicado equipo en Simon & Schuster BFYR supone una gran suerte. Quiero agradecer a Courtney Bongiolatti, Julia Maguire y Venetia Gosling por su esfuerzo como editoras. Y también a Justin Chanda, Anne Zafian, Jenica Nasworthy, Lucy Ruth Cummins, Lucille Rettino, Elke Villa, Chrissy Noh y Anna McKean por aportar entusiasmo a mi vida. Realmente creo que en todo este asunto, mi tarea ha sido la más sencilla.

Aprecio la ayuda de Valerie Shea, la estupenda correctora. Sin ti, este libro hubiese sido mucho más humorístico. ¡Pero por sus errores!

Y estoy muy agradecida a Dayana Gomes Marques y a Valentine Bulgakov por bautizar a Dante Matterazzi y a Tono Grantham, los personajes de Silencio.

Y por último, pero no por ello menos importante, quiero agradecer a mis lectores, tanto próximos como lejanos. Escribir para vosotros ha sido sumamente excitante y gratificante. Me ha encantado compartir la historia de Patch y Nora con vosotros.

Prólogo

Coldwater, Estado de Maine

tres meses antes

El elegante Audi negro se detuvo en el parking que da al cementerio, pero ninguno de los tres hombres que lo ocupaban tenía la intención de presentarle sus respetos a los muertos. Era más de medianoche y el cementerio estaba oficialmente cerrado; una extraña bruma estival flotaba en el aire, fina y tristona, como una hilera de fantasmas. Incluso la luna menguante parecía un párpado caído. Antes de que el polvo de la calle se asentara, el conductor se apeó y abrió las dos puertas traseras del coche.

El primero en bajar fue Blakely. Era alto, de cabellos grises, y rostro duro, rectangular; de casi treinta años si fuera humano, pero bastante mayor dado que era un Nefil. Le siguió otro Nefil llamado Hank Millar, también de gran estatura, rubio, de ojos azules, apuesto y carismático. Su lema era «La justicia es más importante que la misericordia», y eso, combinado con un rápido ascenso al poder en el infierno de los Nefilim durante los últimos años, le había proporcionado los apodos de Puño de la Justicia, Puño de Hierro y, sobre todo, Mano Negra. Los suyos lo consideraban un líder visionario, un salvador, pero en los círculos más reservados se referían a él como Mano de Sangre y, susurrando, decían que no era un reden

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